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El Gobierno de Urkullu pone en valor la “relevancia política” de tener a EH Bildu como socio presupuestario

Maddalen Iriarte, en una comparecencia anterior

Iker Rioja Andueza

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Cuando se hagan públicas las dificultades que desde su confinamiento por haber dado positivo en COVID-19 ha tenido el consejero de Economía y Hacienda de Iñigo Urkullu, Pedro Azpiazu, para firmar todas y cada una de las páginas del acuerdo presupuestario entre el Gobierno de PNV y PSE-EE y EH Bildu, inédito en la política vasca desde que existe la coalición abertzale, quedará patente el deseo de ambas partes de dar este paso. “Valoramos muy positivamente dicho acuerdo. Lo agradezco sinceramente, ya que demuestra que cuando se trabaja con voluntad real de buscar puntos de encuentro, se consigue [...]. Me gustaría destacar su relevancia política porque demuestra, una vez más, que en Euskadi las cosas pueden hacerse de forma diferente [...]. Es cierto que el Gobierno cuenta con mayoría absoluta para sacar adelante sus cuentas y que, cuantitativamente, este apoyo no era imprescindible. Pero cualitativamente sí lo hemos considerado muy relevante”, ha solemnizado en una peculiar comparecencia de prensa Pedro Azpiazu, en realidad un 'streaming' desde alguna estancia de su casa en el que se la ha visto con buen estado de salud.

Minutos después, ha ofrecido una rueda de prensa la jefa de la oposición en Euskadi y portavoz de EH Bildu, Maddalen Iriarte, que ha puesto en valor el pacto, que no supone un voto a favor de las cuentas de 2022 de Urkullu sino una abstención a cambio de partidas por valor de unos 253 millones y compromisos en torno a la mejora del SMI y el control de los precios de los alquileres. Mejora las “condiciones de vida” de la ciudadanía al igual que sus acuerdos económicos con los Gobiernos de España y Navarra, dirigidos ambos por los socialistas, según ha destacado. Iriarte ha cumplido con el ritual tolerado en estos casos de decir un “no son nuestros presupuestos” y otro “creemos que no son los presupuestos que necesita este país” e incluso ha lamentado que faltan aún medidas para las residencias o para la reforma fiscal -en ambos casos competencias forales y no autonómicas- pero se ha quedado con las “mejoras”. Además, ha querido destacar que han “movido” al PNV -ha mencionado a este partido como sinónimo de Gobierno y no a su socio, el PSE-EE- porque tenía hecha la aprobación del presupuestos merced a su pacto con los socialistas y a la mayoría absoluta y, sin embargo, ha hecho algunas concesiones a la coalición abertzale en políticas de vivienda, medio ambiente, pobreza energética o I+D+i.

Ha enfatizado Iriarte que el giro estratégico de EH Bildu “se limita” a la aprobación de las cuentas pero ha admitido que abre “puertas” a nuevos consensos. Están en el aire, por ejemplo, la reforma educativa y un puñado de leyes que se tramitan en el Parlamento. Sin embargo, la izquierda abertzale no quiere renunciar a su perfil de oposición y, justo antes de la rueda de prensa, ha liderado una iniciativa (infructuosa) para tratar de frenar una enmienda en la Ley de Administración Ambiental que permite al Gobierno vasco autorizar proyectos frente al criterio de las institucionales locales siempre que sean considerados estratégicos, de “interés superior”. “Tapia propone, el Gobierno dispone y los ayuntamientos se la comen”, ha clamado Mikel Otero, que ha conseguido apoyos de PP+Cs y Elkarrekin Podemos a su propuesta pero que se ha topado con la mayoría absoluta de PNV y PSE-EE, a quienes se ha sumado Vox. Hasta ahora la gestión de la pandemia, el AVE, la Ertzaintza, la reforma del Estatuto y casi cualquier tema habían sido objeto de disputa entre las dos principales fuerzas políticas vascas.

En puridad, el texto firmado solamente obliga a EH Bildu a contenerse en lo tocante a los presupuestos. En 2019, Podemos y Equo (sin IU) lograron un pacto similar con el Gobierno de Urkullu. Las enmiendas ahora suponen un 1,93% del gasto total y entonces era del entorno del 1,7%, aunque en aquella ocasión incluyó una subida de la renta de garantía de ingresos (RGI) que ahora no ha estado sobre la mesa. ¿Qué recoge la hemeroteca de la época? La izquierda abertzale atacó a morados y verdes por haber pasado a ser “una izquierda útil para la derecha” que representa el PNV. A su juicio, su pacto trajo “presupuestos renovados pero de derechas”.

¿Y cómo ha calado el giro en las bases independentistas? Iriarte ha explicado que la coalición no ha sometido el acuerdo a la votación de sus bases. Sí tuvo el plácet de la mesa política, dirigida por Arnaldo Otegi y en la que están, entre otros, los líderes de Sortu, Arkaitz Rodríguez, de EA, Eva Blanco, y de Alternatiba, Oskar Matute. Tampoco en Navarra se ha empleado esa fórmula de la consulta interna. Además, Iriarte ha indicado que no habrá “ceremonias” de apretón de manos cuando Azpiazu complete su cuarentena y sea dado de alta. En el caso navarro, hubo un acto privado en el café Iruña y sí hay una fotografía de la firma, aunque se la guarda celosamente uno de los presentes en su móvil. Eso si, aquel acuerdo lo firmaron todos los socios del Gobierno foral, socialistas, Geroa Bai (donde se incluye el PNV) y Podemos. Fuentes del equipo negociador dan por asumido que llegarán críticas externas y apuntan particularmente al sindicato ELA. Sin embargo, destacan los avances conseguidos con unas conversaciones discretas que empezaron a coger cuerpo cuando se sumaron a ellas dos dirigentes de EH Bildu como Pello Otxandiano y Unai Urruzuno, que estaba este jueves en el Parlamento Vasco. Azpiazu ha puesto en valor esa “intensidad” y “discreción” lograda con sus interlocutores. “Euskadi necesita diálogo, grandes dosis de escucha y acuerdos que aportan otros puntos de vista”, ha explicado el consejero. Más del 80% de la Cámara apoyará de una u otra manera la norma más importante de cada ejercicio, un hito pocas veces logrado.

Se da la circunstancia de que entre la comparecencia de Azpiazu y la de Iriarte ha ofrecido una rueda de prensa la tercera pata del acuerdo, el PSE-EE. Su nuevo líder, Eneko Andueza, ha reivindicado parte de la paternidad de este hito. “Valoramos muy positivamente el acuerdo”, ha reseñado. Ha apuntado a los beneficios que acarreará en políticas de Empleo, de Vivienda o de Salud y ha remarcado que no hay ningún punto sobre “cuestiones identitarias” soberanistas. “Esto sucede por la presencia del PSE-EE. Sería distinto sin nuestra participación”, se ha felicitado. Y ha añadido: “Si hoy contamos con presupuestos en todas las instituciones es porque los socialistas estamos en todos los Gobiernos”.

Desde quienes no suscriben el acuerdo, la portavoz de Elkarrekin Podemos-IU en el Parlamento Vasco, Miren Gorrotxategi, ha asegurado que evidencia que la coalición soberanista “intenta ocupar el espacio del PNV pareciéndose a él”, informa Europa Press. Esta formación negoció también con el Ejecutivo y recibió propuestas económicas similares, aunque la clave ha estado en que Azpiazu tentó a EH Bildu con propuestas políticas idénticas a las pactadas en Navarra, también por Podemos. Como hace dos años pero a la inversa, quienes no pactan entienden que el acuerdo no cambia nada y se añade que EH Bildu incluso está pactando algunas materias con PP+Cs. “Elkarrekin Podemos-IU se sitúa muy lejos de ese escenario, ya que solo se sumará a acuerdos que permitan mejorar sustancialmente las propuestas del Gobierno. Si esto es el poliamor que reivindica Arnaldo Otegi, nosotras preferimos compromisos sinceros”, ha ironizado.

Carlos Iturgaiz, que ha acuñado el concepto de “bildunización” para señalar a PNV y PSE-EE, considera que los 'jeltzales' se han radicalizado y pasado a ser “de izquierdas”. De hecho, entiende que el PNV ya es uno más en el “frente de izquierdas” contra la Constitución y contra España. Y ha enfatizado que su formación es la “única” alejada de “componendas con radicales que justifican la violencia terrorista” y que el PP “no llegará nunca” a pactos con ellos. Se da la circunstancia de que la pasada semana PP+Cs y EH Bildu votaron en el mismo sentido en cuatro de los cinco puntos del pleno de la Cámara vasca, una sesión en la que pusieron en valor los acuerdos y el consenso.

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