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Los jóvenes precarios en Grecia: ¿qué ha pasado con la Generación de los 700 euros?

Los ajustes estructurales del mandato de la Troika han obligado al gobierno griego a reducir la carga de las pensiones del estado. Se trata de una política que comenzará a aliviar los conflictos intergeneracionales en el largo plazo. Sin embargo, el alto desempleo juvenil en el corto plazo ha destruido apoyo de los votantes más jóvenes hacia los dos principales partidos.

Jóvenes precarios en Grecia

Justo antes del estallido de la crisis de la deuda en 2010, se adoptó y generalizó el uso de la expresión "generación 700 euros" como la más adecuada para describir los desafíos a los que los jóvenes griegos se enfrentaban en aquel momento. El término fue acuñado en enero de 2007 por el G700, un grupo político de defensa de esta generación organizado en la red,  y se refiere a una mayoría silenciosa de los jóvenes griegos de edades comprendidas entre 25 y 35 años, que están sobrecargados de trabajo, mal pagados, sobrecargados de impuestos, endeudados e inseguros, todo ello en el caso afortunado de tener un trabajo. El grupo "Generación 700 euros" y el activismo político asociado a él antes de la crisis no ha sido algo exclusivo de Grecia. Desde el año 2000 una serie de grupos "generaciones" similar ha surgido en muchos países de Europa: la generación "iPod", por “Inseguro, Presionado, Sobrecargado de impuestos y Endeudado” (en el original: Insecure, Pressurised, Over-Taxed and Debt Ridden), en el Reino Unido, los "Mileuristas" en España, los "Generazione 1.000 Euros" en Italia, la "Génération Précaire" en Francia, la generación "Praktikum" en Austria.

En contraste con lo que pueden sugerir estas etiquetas, estas "generaciones" representan mucho más que unos salarios bajos y la falta de puestos de trabajo. Hace tiempo que en Europa estamos presenciando la aparición de un "precariado joven", que podemos definir en términos generales como una generación cuyos miembros han experimentado la precariedad y la tensión generacional. La precariedad, según la definición de Guy Standing en su libro El precariado: la nueva clase peligrosa (The Precariat: the New Dangerous Class), se refiere a una situación en la que un individuo experimenta la mayoría o varias de las siete formas de inseguridad que existen relacionadas con el trabajo: inseguridad del mercado de trabajo, del empleo, del puesto de trabajo, en la generación de habilidades, en los ingresos y en la representación.

La tensión generacional a la que hace referencia Guy Standing no tiene que ver con las nociones convencionales de brecha generacional, sino con el desequilibrio en las relaciones intergeneracionales, principalmente debido a transferencias y resultados desiguales entre generaciones en la esfera pública. Uno de esos resultados es la ruptura de la escalera de movilidad social ascendente. No obstante, donde la desigualdad intergeneracional adquiere dimensiones gigantescas es en el gasto público relacionado con la edad. La tormenta demográfica que se avecina, con la disminución de la población joven y un envejecimiento generalizado, sitúa la carga de la financiación del sistema sobre los hombros de la generación más joven. En otras palabras, el reto que plantea la generación de jóvenes en Europa no es sólo el problema del empleo juvenil para quienes están en la cohorte de 15 a 24 sino también el problema de reequilibrar el juego generacional a través de abordar adecuadamente los problemas de la "precariedad" y la tensión generacional. Es una cuestión de justicia social y generacional.

Si bien los problemas que aquejan a la generación joven son anteriores a la crisis, los sucesos cataclísmicos de 2008 y 2010 han dado lugar a nuevos retos para la justicia social y generacional. ¿Cómo están haciendo frente a estos retos las naciones de la UE? El caso griego, a pesar de ser extremo, también es indicativo de cómo se esta reequilibrando el juego generacional en el sur de Europa. En un estudio reciente hemos intentado tener una visión más sociológica y amplia de la generación joven, rechazando las definiciones convencionales que hablan de todos aquellos con edades comprendidas entre los 15 y los 29 años. Nuestra unidad de análisis se compone de todos los nacidos entre finales de los años 70 y finales de los 90 (cohorte de edad entre 15 y 34) quienes, además de tener que afrontar la realidad o perspectiva de un período prolongado de dependencia económica que podría extenderse hasta la mitad de los treinta, también se enfrentan a la “precariedad”, esto es, la tensión generacional que va más allá de la noción general de una brecha entre generaciones, y al suceso formativo de la crisis de deuda de 2010. En el caso de la generación de jóvenes griegos hemos detectado dos fuerzas contrarias. Por un lado, hay un pico de precariedad que es perjudicial para los miembros de esta generación. Por otra parte, hemos observado un reequilibrio del juego generacional en el ámbito del gasto de vejez en beneficio de las generaciones jóvenes. ¿Qué está sucediendo?



El pico de la precariedad

El pico de la precariedad se refiere al deterioro de la seguridad asociada al trabajo en tres aspectos fundamentales.

A) La inseguridad del mercado de trabajo y la epidemia de desempleo

Alcanzando el 43’63% en 2012, la tasa de desempleo para el grupo de edad 19-34 se ha casi triplicado en comparación con el ya elevado 20’2% en 2008, justo antes de la crisis. Podemos hacer una comparación entre generaciones. En 1981, después de tres años de recesión desde la segunda crisis del petróleo, el grupo de edad de 15 a 34, que comprendía tanto los del baby boom como los de la Generación X nacidos hasta mediados de los 60, tenía un desempleo de un 8’5%, dos veces inferior al de los jóvenes de ahora. La comparación con la tasa de desempleo del 6’9% de la generación del baby boom, que en aquel momento tenía entre 20 y 34 años, es aún más reveladora. Es igualmente significativa la diferencia en las tasas de desempleo entre aquellos miembros de la generación del baby boom y de la Generación X que estaban políticamente comprometidos a través de grupos como  114 and (movimentos democráticos de los años 60 y 70), una tasa del 4.2%, y la de sus contemporáneos de Generación 700 Euros, 32%. 

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B) La inseguridad de ingresos: de la "generación 700 euros" a los pobres por ley

En 2011, bajo la condicionalidad estricta del primer Programa de Ajuste Económico, el nivel salarial en el Convenio Colectivo General de la Nación se redujo en un 32% para los trabajadores por debajo de 25 años, dejando el salario mínimo en 510’95€ brutos al mes. Esto significa que esta “generación joven” pasó de la inseguridad en los ingresos a convertirse en pobres por ley. Esto ocurría en un país donde la proporción de salarios bajos para los jóvenes ya era la más alta de toda la OCDE (57% en 2006). Dicha reducción generó una ola de reacción en los medios y una nueva narrativa generacional, donde una nueva "generación 300 euros" reemplazó a la "generación próspera de los 700 euros". El mismo término "generación 700 euros" ha llegado a sonar como un eufemismo. El activismo político bajo este título se considera ahora un lujo de la sociedad pre-crisis.

C) La inseguridad del empleo y del puesto de trabajo: de la "anomía rígida" a la " anarquía flexible" en un mercado laboral segmentado

El mercado de trabajo griego lo podemos segmentar en una primera categoría de privilegiados dentro del sistenma (que comprende principalmente los trabajadores del sector público), una segunda categoría de trabajadores menos privilegiados, aunque aún dentro del sistema (trabajadores de las grandes y medianas empresas del sector privado) y una categoría de los desprotegidos de fuera del sistema (trabajadores de las micro y pequeñas empresas), a la que tradicionalmente han pertenecido los más jóvenes. Aquí es donde la anomía rígida ha sido más prominente. Por "anomía rígida", un término acuñado por los activistas del G700, nos referimos a la combinación de una legislación rígida de protección laboral y un mercado laboral inflexible, junto con un mercado de trabajo que parece una jungla, en donde ninguna o muy pocas de las reglas formales funcionan ( “anomía” en griego significa anarquía).

Después de dos años de intentos consecutivos de crear un mercado laboral menos segmentado y más flexible, aparecen algunos indicios de que al menos en el corto y medio plazo el mercado se está moviendo hacia una flexibilidad reglamentaria, combinada, eso sí, con contínuas violaciones del nuevo dispositivo mínimo de protección del empleo. Al mismo tiempo, como muestra la resistencia de las empresas de propiedad estatal a someterse a la misma regulación del sector privado, la segmentación del mercado laboral persiste. Además, se da la paradoja de que el sector privado se está pagando la mayor parte del coste de la política de devaluación interna, especialmente los despidos, mientras que el sector público todavía permanece protegido en su mayor parte, con la excepción de los salarios, donde los recortes han sido muy pronunciados. Por último, los informes de la Troika sobre el programa de ajuste económico muestran como la lucha contra el trabajo no declarado no parece estar dando resultados significativos. A esta nueva y escandalosa situación la hemos denominado la " anarquía flexible" en un contexto de persistente segmentación del mercado.


Reequilibrio Generacional: "canívales contra vampiros"

En contraste con el "pico de precariedad" la carga  del gasto relacionado con la edad ha disminuido. Los "caníbales" de la generación joven parecen estar ganando la batalla contra los "vampiros" de la generación de sus padres. El enfrentamiento que Mimis Androulakis previó en 2004 en su libro "Vampiros y Canívales: el riesgo de un nuevo choque entre generaciones" (Vampires and Cannibals: the risk of a new clash of generations), aunque evidente en el discurso público con lemas como "cómete a tus padres", no dio lugar a ninguna ruptura significativa de los partidos políticos "del cártel-vampiro" ni de la "omertà" que rodea el tema de las pensiones y el gasto de la vejez.

La crisis económica y las reformas del sistema de pensiones bajo la estricta política de condicionalidad del Programa de Ajuste Económico asestaron un duro golpe al status quo. En 2007, Grecia pertenecía al grupo de estados cuyo gasto en pensiones se situaba en el 11’7% del PIB, el cuarto más alto entre la UE-27. Peor aún, el gasto público en pensiones se proyectó para aproximarse al 24’1% del PIB en 2060. Este habría sido el segundo mayor incremento en la UE-27, cuyo promedio se proyectaba para acercarse a 12’5%. Según el Informe sobre el Envejecimiento de la Comisión Europea del año 2012, las reformas en Grecia están teniendo efectos positivos visibles, reduciendo drásticamente el aumento previsto del gasto en pensiones públicas, y a su vez disminuyendo el impacto presupuestario del envejecimiento. El gasto público en el 2060 se espera que alcance el 14’6%, en comparación con el 24’1% anteriormente proyectado. Debido a este progreso con las pensiones, el aumento general del gasto público relacionado con la edad también será más moderado, 4 puntos del PIB o menos, la que sitúa a Grecia en el grupo de países con la carga más baja junto con Bulgaria, Dinamarca, Estonia, Francia, Italia, Letonia, Polonia, Portugal, Suecia y el Reino Unido.

¿Dónde nos deja este análisis? Dejando aparte ellenguaje sensacionalista, los lemas, y los relatos  sofisticados, la generación joven en Grecia puede ser vista como un desafío general a la justicia social y generacional. Esto es tan fundamental hoy como lo fue antes de la erupción de la crisis económica. Sin embargo, mientras que la economía parece contar una historia de potencial reequilibrio generacional en favor de las generaciones más jóvenes en el largo plazo, la política, al captar la ansiedad de la generación joven, nos cuenta una historia de confrontación con el sistema político.   


Economía

En el plano laboral y de bienestar, la crisis no tiene un único efecto directo sobre la cuestión de la generación joven. Por mucho que el panorama sombrío de la inseguridad, la falta de perspectivas y el pesimismo prevalezcan sobre la esperanza a corto plazo debido al pico de la precariedad, también hay razones para un mayor optimismo en el medio y largo plazo. La destrucción del viejo modelo de crecimiento griego, basado en relaciones generacionalmente y socialmente desequilibradas, es de hecho un proceso necesario y largamente esperado, que en el largo plazo debería funcionar para beneficio de las generaciones jóvenes, y más aún para las generaciones futuras. Dicho esto, no se dan aún las condiciones para un reequilibrio generacional completo. Para reequilibrar el juego generacional es necesario un mercado laboral fuerte, y prestar más atención a la sostenibilidad ambiental y a la provisión de bienes públicos de calidad. Más importante aún, mucho dependerá de si Grecia logra reequilibrar el crecimiento y salir de la profunda recesión, coger el ritmo de cambio estructural , cambiar su modelo productivo a tiempo, y a su vez mantener unas finanzas públicas sostenibles en los próximos años.


Política


En el frente de la política, el sentimiento generalizado de una generación perdida, que se enfrenta a un desempleo masivo, con falta de perspectivas y la necesidad de emigrar al extranjero, ha dominado el discurso público. Esta es la generación que desde el comienzo de la crisis dio la espalda a la política dominante, acercándose cada vez más a las opciones políticas populistas y al extremismo de ambos lados del arco político. La evolución del comportamiento electoral y las intenciones de voto del grupo de 18 a 34 años a partir de 2007 y hasta noviembre de 2013 es indicativo de esta nueva realidad.


El voto joven

En las elecciones parlamentarias de 2007, seis meses después de que el tema de la generación 700 euros hubiera entrado en el discurso público al mismo tiempo que la reforma de la universidad y del sistema de pensiones, aproximadamente el 36% de los votantes de 18 a 34 años de edad votaron por el PASOK , mientras que el 39% lo hizo por Nueva Democracia, que acabó ganando las elecciones. Los dos principales partidos de la izquierda y la derecha reunieron el 65% de los votos en este grupo de edad. Los comunistas griegos, KKE, y la izquierda radical SYRIZA obtuvieron un 8% y 9% respectivamente, con la derecha populista LAOS en el 4%.

Un patrón similar se repitió en las elecciones de 2009. Esta vez se invirtieron los papeles con el PASOK obteniendo un 41’5% en el grupo de edad de 18-34 y Nueva Democracia un 30%. PASOK ganó las elecciones con una aplastante victoria histórica de más del 10%. En estas mismas elecciones los comunistas griegos, KKE, y la izquierda radical SYRIZA obtuvieron un 8% y  un 6%, respectivamente, mientras que los Verdes llegaron a un impresionante 4%, y la derecha populista se mantuvo en niveles similares, un 5%. En 2009 los dos partidos mayoritarios de Grecia obtuvieron un impresionante 71’5% del total de votos de la generación joven.

Sin embargo, la crisis ha cambiado drásticamente los patrones de votación. En las últimas elecciones parlamentarias, en junio de 2012, obteniendo un 31’5% en el grupo de edad 18-24, SYRIZA ganó esta categoría por un gran margen. Los ganadores de las elecciones, los conservadores de Nueva Democracia, obtuvieron el 21,5% del voto joven, mientras que los socios de la coalición, PASOK, en un grupo de edad que ha sido tradicionalmente un bastión para los socialistas, tan sólo obtuvieron un mero 6,5%. El destino de los comunistas griegos, así como de la nueva Izquierda Democrática, siguió al de los partidos establecidos, quedándose ambos con un 5% del voto joven. Lo que impresiona en las elecciones de junio 2012 es el ascenso de los extremistas de la derecha, la Golden Dawn, consiguiendo un 11,5%, seguido de cerca por la derecha populista, Griegos Independientes (ANEL), con un 11%.

Desde las elecciones parlamentarias de junio 2012, parece como si el cambio en la intención de voto en el grupo de edad de 18 a 34 años haya adquirido características permanentes. En una encuesta realizada en noviembre del año pasado por Metron Analysis, SYRIZA es líder en la generación joven en términos de intención de voto, con el 23,6%. Nueva Democracia está en segundo lugar con un 18%, mientras que el PASOK se quedaría con un 4’1%. A la derecha del arco político, la extrema derecha se asienta cómodamente en el tercer lugar con el 7’9%, seguido por los Griegos Independientes (ANEL), con un 5’7%.

A partir de los datos disponibles sobre el comportamiento electoral y la intención de voto desde 2009 hasta 2013, es evidente que los dos principales partidos políticos, PASOK y ND, han sufrido un fuerte golpe en lo que respecta al voto de la generación joven. Del 71’5% de la votación total en ese grupo de edad justo antes de la crisis, al 22’1% en noviembre de 2013, inferior a SYRIZA. PASOK, en particular, ha sido testigo de la aniquilación de su atractivo electoral en la generación joven, pasando del 41’5% antes de la crisis a sólo el 4’1% en noviembre de 2013.


El voto de los mayores

En las parlamentarias de 2007, PASOK y Nueva Democracia, como siempre lo habían hecho en el pasado, dominaron la votación en la categoría de edad de más de 55 años, obteniendo un 40% y 50% respectivamente. En 2009 el porcentaje llegó a ser del 46% y 39 %, respectivamente, con el PASOK a la cabeza. En ambas elecciones los dos principales partidos obtuvieron más del 85% del voto de los mayores. Este patrón no ha cambiado para el partido conservador, que en junio de 2012 obtuvo un 40% del voto en este grupo de edad, lo que indica claramente dónde radica su fortaleza demográfica. El PASOK, por su parte, también obtuvo un nivel más alto de voto en esta categoría, el 18%, en comparación al 13% de resultado global. El verdadero ganador de estas elecciones parlamentarias fue SYRIZA, igualando el voto al PASOK entre los mayores de 55 años, el 19 %, si bien se trata de un porcentaje significativamente menor en comparación con el voto joven. La derecha populista de ANEL recogió tan sólo un 4% del voto mayor, mientras que el extremista de la Golden Dawn recogió tan sólo un 3%. Es interesante señalar aquí que los comunistas griegos, que se perciben como un partido establecido, obtuvieron más del 6%.

El panorama no ha cambiado significativamente desde junio de 2012. En la encuesta de Metron Analysis, ND obtenía por primera vez un 25’8 % del voto entre los mayores de 55 años, seguido de SYRIZA, con 18 %. El PASOK, a pesar de su mayor deterioro, parece mantener un porcentaje sólido de votos entorno al 10’35%. Igual que antes, la derecha populista se esfuerza por transmitir su mensaje a los votantes de más edad con ANEL obteniendo un 3,6% y Golden Dawn un 5,9%. En general, se observa, desde el análisis de los datos disponibles, que a mayor edad el comportamiento electoral es más convencional. La deprimente demografía de Grecia parece ser buena para los partidos dominantes.

¿Dónde nos deja este análisis?
    
Teniendo en cuenta estas tendencias en el comportamiento electoral no son sólo los principales partidos griegos los que deberían estar preocupados. Europa también, especialmente los líderes políticos que mandan en el Consejo Europeo y el Consejo de Ministros, quienes necesitan despertar para afrontar un doble peligro: primero, la pérdida de toda una generación en una década de cambio estructural hacia una economía de crecimiento bajo y de escasez de empleo.. Por supuesto, esto sería catastrófico, no sólo para la economía, sino también para la política democrática. El populismo y el extremismo van en aumento y los políticos tradicionales están presenciando la aniquilación de su apoyo electoral entre los jóvenes. Por su parte, la generación joven también debería estar preocupada. La vida bajo el liderazgo de los extremos populistas podría llegar a ser aún más precaria que antes. La crisis debe ser vista como una oportunidad para llevar a cabo un cambio generacional socialmente justo y no un atrincheramiento generacional.

Artículo publicado en Policy Network: The young precariat in Greece: what happened to Generation 700 euros?

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