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Desentrañando el "fenómeno Podemos"

Los datos parecen indicar que Podemos se ha erigido en un serio competidor del PSOE en su flanco izquierdo

Podemos empieza esta semana a prepararse para las municipales y autonómicas

Las elecciones europeas del pasado 25 de mayo depararon una sorpresa mayúscula en los cinco escaños conseguidos por Podemos, que habían pasado desapercibidos por los radares de todas las encuestas previas (que le pronosticaban a lo sumo dos eurodiputados). Desde la misma noche electoral, dos preguntas se repiten: ¿de dónde viene el apoyo a Podemos?, ¿tiene recorrido o es un fenómeno efímero?

La encuesta de Gesop publicada por El Periódico de Catalunya el pasado domingo permite dar respuesta a ambos interrogantes.

¿Quién votó por Podemos? Los datos de la encuesta son claros al respecto. El apoyo a Podemos es netamente de izquierda y sus votantes provienen de tres fuentes principales: el voto al PSOE, a IU y la abstención, aunque en magnitudes diferentes.

Intención de voto de los votantes declarados del PSOE Generales 2011

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Fuente: Barómetro CIS enero 2014 y Encuesta GESOP

El principal nutriente de Podemos es el voto socialista, ya que el 36% de los que recuerdan haber votado al partido de Pablo Iglesias el 25 de mayo declaran haber votado socialista en las elecciones generales de 2011. En números absolutos serían más de 400.000 votos. Les siguen los abstencionistas (reales o menores de edad en 2011), que representan una cuarta parte del voto a Podemos, y los votantes de IU, un 19%. Los tres grupos representan a ocho de cada diez papeletas cosechadas por los de Pablo Iglesias.

Pero sería superficial quedarse ahí, ya que el análisis de la encuesta y la comparación con estudios previos aportan elementos más interesantes. El trasvase de voto del PSOE a Podemos no es directo. De hecho, los de Pablo Iglesias han conseguido atraer a un número bastante reducido de voto socialista convencido. La mayor parte de sus apoyos proviene de votantes socialistas que ya mostraban un claro distanciamiento respecto del PSOE en sondeos previos.

Así, si se comparan los trasvases de esta encuesta con los que mostraba la encuesta previa del CIS, se observa que el voto a Podemos viene tanto del votante socialista que mostraba intención de volver a votar PSOE como de aquellos que se mostraban indecisos delante de la cita europea. Sería este grupo de voto socialista desencantado uno de los mayores suministradores de apoyo a Podemos, lo cual refuerza la idea de une el rechazo a las políticas del último gobierno Zapatero, el movimiento del 15M y el apoyo a Podemos tres años después.

Esto da una idea de las raíces del “fenómeno Podemos”, ahora bien ¿qué recorrido tiene Podemos? ¿Puede asentarse en el sistema político o es un “bluf”?

Si nos atenemos a los datos de Gesop, en unas elecciones generales Podemos mantendría prácticamente sin pérdidas el apoyo conquistado en estas europeas. Ocho de cada diez de sus votantes les daría su voto para el Congreso de los Diputados, y aún más, un 9% de los que votaron al PSOE el 25 de mayo y un 19% de los que lo hicieron por IU daría su apoyo a los de Pablo Iglesias en unas elecciones generales.

Evidentemente, hay que tener en cuenta las fechas en las que se realizó la encuesta, justo la semana posterior a la convocatoria europea, pero aún así es interesante ver la coherencia entre los datos de Gesop y la serie de barómetros del CIS desde comienzos de la legislatura.

Los barómetros del CIS muestran como el PSOE mantenía antes de las elecciones europeas una fidelidad de voto cercana al 40% del apoyo de 2011 (CIS Enero 2014). Desde el comienzo de la legislatura se percibe una tendencia a la baja de este indicador y un incremento paralelo de los votantes socialistas que se muestran indecisos o que directamente declaran intención de abstenerse en unas próximas elecciones generales. Esta tendencia se rompe en el barómetro de abril seguramente por la proximidad de los comicios europeos.

Lo interesante si se comparan los datos del CIS con la encuesta de Gesop es que en ésta se percibe cómo se mantiene la tendencia a la baja de la fidelidad de voto al PSOE, pero sobre todo se observa una nítida retracción del voto socialista indeciso y abstencionista. ¿Dónde ha ido a parar este voto? A Podemos, que captaría el 25% del voto al PSOE de 2011.

¿Qué parecen indicar estos datos? Pues que Podemos ha logrado atraer una parte significativa del voto desencantado con el PSOE, que había ido engrosando las filas de la indecisión y del abstencionismo a medida que avanzaba la actual legislatura. Éstos parece que hubieran encontrado en Podemos un refugio, una opción de voto, no sólo en las elecciones europeas, sino en el caso de una convocatoria general.

Obviamente, es aventurado suponer que no van a haber variaciones en los transvases de voto que se observan, y habrá que estar atentos a los vaivenes de los próximos meses, pero parecería claro que Podemos se ha erigido en un serio competidor del PSOE en su flanco izquierdo y sobre la base de antiguos votantes socialistas desencantados.

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