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¿Por qué se han producido las sublevaciones en el este de Ucrania?

Foto de Rubén Ruiz tomada en Kiev

Javier Morales Hernández / Rubén Ruiz Ramas

Artículo en colaboración con Eurasianet.es

La fractura regional de Ucrania no es un mito como algunos se empeñan en sostener. Esta fractura queda patente en las encuestas sobre el apoyo al Euromaidán tanto en su inicio como en su final, sobre la legitimidad al nuevo gobierno provisional, acerca de la entrada de Ucrania en la OTAN, y en cuanto al acercamiento a la UE si ello supusiera un alejamiento de Rusia. En todos estos asuntos las diferencias regionales se sitúan entre el 40-50%. Así que quienes advertimos la fuerza centrífuga que inevitablemente desencadenaría el movimiento de Kiev, ni estamos sorprendidos por las sublevaciones en el este ni las entendemos como resultado de un conflicto entre potencias exteriores. No obstante, la crisis ucraniana no se debe solo a la compleja construcción histórica de su Estado, sino a decisiones de los principales actores políticos (internos y externos) implicados. La responsabilidad de Yanukóvich, de la UE, o de Rusia en el conjunto de la crisis es inequívoca, pero para entender la presente situación de soberanía múltiple en el Estado ucraniano hay que prestar atención a tres claves: las decisiones del gobierno provisional que han contribuido a la polarización social del país, el contexto por el cual se abre una oportunidad política para los rebeldes prorrusos, y la debilidad del Estado que impide neutralizar el desafío de éstos últimos.

Entre los pecados del gobierno provisional de Kiev cabe destacar dos originales, y otros tres cometidos en el curso de su gobierno que no son precisamente veniales. Los pecados originales del gobierno de Kiev, producidos en su concepción, fueron no haber respetado el acuerdo con Yanukóvich del 21 de febrero y formar un día después un gobierno cuya composición, además de integrar a la ultraderecha, era tan excluyente a nivel regional como el anterior gobierno de Yanukóvich. La UE, EE.UU. y Rusia no lo han puesto fácil, pero ya con el gobierno en funcionamiento, antes de la ilegal invasión y anexión de Crimea por Rusia, hubo dos decisiones desafortunadas, por un lado la abolición de la ley que reconocía la cooficialidad del ruso en las regiones donde su uso es mayoritario (posteriormente revocada), y la designación de dos oligarcas afines a los políticos naranjas como gobernadores de Dniepropetrovsk y Donetsk. Una acción que disgustó a la sociedad oriental, harta de la oligarquía, e intranquilizó a los oligarcas cercanos al Partido de las Regiones. Inmediatamente después de la anexión de Crimea, Kiev y Bruselas firmaron la parte política del Acuerdo de Asociación con la UE y seguidamente se hizo lo propio con el rescate del FMI. Todo ello cuando la población oriental, empresarios y trabajadores, tienen el convencimiento de que su industria y minería son los sectores que más van a sufrir a consecuencia del acuerdo con la UE.

Mapa del origen regional de los ministros en el gobierno de Yatseniuk

Habiendo en el este y sur de Ucrania un fuerte sentimiento de exclusión de las instituciones centrales; en torno a lo acontecido en Crimea se dieron cuatro factores que proporcionaron una oportunidad política para desafiar a Kiev. En primer lugar, se percibió que tanto Kiev y Occidente por un lado, como Rusia por el otro, daban por bueno el intercambio de Crimea por el control del resto de Ucrania, lo que causó alarma en el este. En segundo lugar, en Crimea se había mostrado una estrategia de movilización y desestabilización de gran impacto para la que no era necesario tener cientos de miles de manifestantes: la toma directa por la fuerza de edificios gubernamentales. En tercer lugar, Kiev había mostrado una gran debilidad para ejercer su autoridad y las fuerzas de seguridad una profunda división interna. Finalmente, el censo electoral sin los votantes de Crimea prácticamente inhabilita de ahora en adelante una victoria oriental en las elecciones presidenciales. Por todo ello, con las elecciones programadas para el 25 de mayo, era ahora o nunca.

Toma de edificio gubernamental en Mariupol (Donetsk) el 13 de abril

La tercera de las claves apuntadas, la debilidad del Estado para neutralizar un desafío a su soberanía, se ha manifestado principalmente en el rechazo de la burocracia local a cumplir las órdenes de las instituciones centrales, siendo especialmente grave la actuación de fiscales y cuerpos de seguridad, por no hablar de las continuas deserciones en el ejército. Es en este aspecto, y no tanto engrosando las movilizaciones prorrusas que apenas alcanzan los varios miles de participantes, en el que el desafecto al gobierno de Kiev y la polarización son decisivos. En el este “rebelde” la inacción explica más que la acción.

Video en el que se puede ver el momento en el que la policía se pasa al bando rebelde en Odesa

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