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Cinco razones por las que salir a correr por Yemen

Activistas de Amnistía Internacional realizan un ensayo del recorrido de la carrera / AI

Cólera

Antes de la guerra Yemen ya era el país más pobre de la región. Hoy la situación es desesperada. El conflicto ha dañado los servicios sanitarios y el suministro de agua, llevando al país al borde de la hambruna. La guerra ha traído además consigo enfermedades que el mundo creía erradicadas en el siglo XIX como la difteria o, sobre todo, el cólera: la población yemení se ha vista sometida al brote de cólera de más rápido crecimiento jamás registrado, con más de un millón de personas afectadas, una cuarta parte de los cuales son niños y niñas.

Logo de la carrera Corre con Amnistía / AI

Logo de la carrera Corre con Amnistía / AI

Más de 2.000 han muerto, y es muy probable que la temporada de lluvias y el Ramadán contribuyan al empeoramiento de la situación. Tanto la epidemia como la hambruna se han visto exacerbadas por un bloqueo de puertos y aeropuertos impuesto por la coalición liderada por Arabia Saudí, que ha contribuido a que más de 22 millones de personas necesiten con urgencia ayuda humanitaria.

Orden regional

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Cómo #MeToo y #TimesUp están ayudando a las mujeres egipcias a romper el silencio sobre la violencia sexual

Azza Soliman es una abogada y defensora de los derechos de las mujeres que forma parte de la campaña #Valiente de Amnistía Internacional // Rene Clement

Me han detenido e interrogado por hacer mi trabajo: defender a las sobrevivientes de abusos en Egipto.

No hay en Egipto una legislación integral que abarque todas las formas de violencia sexual. Mucha gente cree que la culpa es de la mujer o la niña, no del perpetrador, así que las sobrevivientes se enfrentan a la vergüenza y el estigma.

La falta de claridad sobre qué constituye acoso o agresión ha creado una cultura en la que las mujeres y las niñas tienen miedo de hablar abiertamente. Como en Egipto hay pocas mujeres policía, las sobrevivientes guardan silencio sobre lo que les ha ocurrido: la idea de denunciar acoso o violación ante un policía varón es demasiado intimidante para muchas de ellas.

No obstante, las campañas globales #MeToo y Time’s Up están cambiando poco a poco el modo en que las niñas y las mujeres hablan abiertamente de la violencia en Egipto y están a ayudando a que las mujeres rompan su silencio.

Ver a mujeres de diferentes orígenes, países y posiciones hablar abiertamente ha dado a muchas egipcias valor para compartir poco a poco sus experiencias de manera anónima o dando la cara. Incluso han creado en las redes sociales un equivalente egipcio de #MeToo llamado “Ana Kaman”, “YoTambién” en árabe. En Egipto y otras partes, las mujeres han visto que no están solas y que son fuertes.

No obstante, si queremos conseguir que esté movimiento cambie de verdad las cosas de forma duradera, tenemos que potenciarlo. Tenemos que hacer que a las mujeres les resulte más fácil y más seguro denunciar los casos de violencia sexual. Hacen falta herramientas con que garantizar que se investigan las denuncias de manera imparcial y efectiva y que quienes las hacen están protegidas.

Como abogada y como mujer comprometida con la defensa de los derechos humanos, quiero asegurarme de que las niñas y las mujeres tienen un espacio seguro para hablar abiertamente. Es algo en lo que llevo muchos años trabajando. Lo digo de verdad, no ha sido una lucha fácil, y en mi caso ha tenido consecuencias complicadas.

Los medios de comunicación me han difamado. Han formulado cargos penales contra mí. Me han a cusado de manchar la imagen de Egipto difundiendo “noticias falsas” de acoso sexual y violación. Han publicado mi foto en un periódico afín al gobierno criticando mi estado civil y acusándome de “animar a las mujeres a conocer sus derechos y pedir el divorcio”. En la actualidad tengo prohibido viajar y me han congelado las cuentas, pues estoy acusada de recibir fondos extranjeros que perjudicarán la imagen de Egipto y los intereses nacionales de mi país. Sin embargo, me niego a perder la esperanza, porque hay mucho trabajo que hacer todavía.

Quiero ver más conversaciones sobre cómo combatir el acoso en el trabajo, sobre todo en los trabajos dominados por hombres. Quiero ver los derechos de las mujeres incorporados firmemente en la agenda política. Y quiero ver más mujeres situadas en los puestos de poder que merecen.

Espero que, en adelante, las sobrevivientes de violencia puedan denunciar son seguridad los delitos sabiendo que estarán protegidas por el Estado. Necesitamos también leyes específicas para combatir la violencia en el ámbito familiar en Egipto.

La lucha por potenciar y apoyar a las mujeres y los derechos humanos es larga y cansada, pero me niego a dejar de luchar. Sé que no estoy sola. En algunos de mis peores momentos, me han animado a seguir adelante: a través de la campaña de Amnistía Internacional Escribe por los Derechos, he recibido centenares de cartas de apoyo.

Todas tenemos la misma meta: apoyar a las mujeres y las niñas en Egipto y hacer realidad nuestro sueño de una sociedad justa, igualitaria y sin violencia, así que es muy estimulante ver a las nuevas generaciones tomar la antorcha y encabezar la marcha hacia un futuro mejor. Hay poder en las personas, y con el apoyo de tantas, sé que el cambio es posible.

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La financiación es la cuestión: Del compromiso con El Pacto de Estado contra la Violencia de Género a los Presupuestos Generales

Manifestación en Pamplona, marzo de 2017 // AP Photo/Alvaro Barrientos

Un tema discutido a nivel nacional y europeo con motivo de esta sentencia es si la ley española requiere de modificaciones para ajustarse a lo establecido por el Convenio de Estambul (ratificado por España en 2014). Se trata de una cuestión compleja, que pide un examen técnico, para el cual el Ministro de Justicia, Rafael Catalá, había solicitado una Comisión cuyo cometido fuera estudiar la tipificación de los delitos de violencia sexual dentro del Código Penal. La ausencia absoluta de paridad en la constitución de dicha Comisión General de Codificación, denunciada por eminentes catedráticas de derecho, ha mantenido en suspenso este análisis, mientras se espera que finalmente se incorporen a ella mujeres expertas de forma permanente con las que poder abordar el problema desde una óptica más adecuada. La polémica se ha trasladado también a los debates recientes que la sentencia ha provocado en elParlamento Europeo.

¿Es necesario un cambio de la ley?
Lo que es seguro tras el juicio de “La Manada” es que más allá de posibles modificaciones legislativas, se ha de poner el acento en la capacitación para interpretar la realidad y las leyes vigentes (o futuras) por parte de los profesionales de la judicatura, la abogacía, así como de otros cuerpos de profesionales (personal sanitario, policía, docentes) implicados en la prevención, detección y asistencia de estas violencias. Se ha de educar la mirada para saber interpretar, “leer los hechos”, conforme a una perspectiva de género y de derechos humanos. Algo que claramente ha faltado en esta sentencia, que ha sido incluso criticada por Naciones Unidas, y que de forma estructural afecta a otros muchos casos y situaciones. Basta pensar en los estereotipos de género, los prejuicios y los mitos sobre las violencias sexuales que han alimentado la interpretación que se ha realizado de los acontecimientos sucedidos, así como de la propia conducta de la denunciante durante este juicio.

Manifestación en Madrid contra la sentencia de La Manada // AP Photo/Francisco Seco

Manifestación en Madrid contra la sentencia de La Manada // AP Photo/Francisco Seco

Por tanto, hay que acompañar los debates en torno a las transformaciones legislativas con los reclamos de políticas públicas integrales que incorporen otros aspectos de calado. El Pacto de Estado contra la Violencia de Género que se aprobó en diciembre de 2017 apuntaba en esa dirección. Aunque conviene recordar que,  como señaló Amnistía Internacional, precisamente entre sus carencias estaba la ausencia de una verdadera política pública para combatir la violencia sexual (de la que se adolece en España desde hace ya cuarenta años) y la falta de reconocimiento como víctimas de violencia de género a aquellas personas que hubieran sufrido violencia sexual fuera del ámbito de la pareja o ex pareja (como por ejemplo la víctima de “La Manada”).

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Periodismo bajo asedio

Manifestación contra el asesinato de periodistas en México / Itzel Plascencia López/ Amnistía Internacional México

En su defensa contra los cargos de asociación con grupos terroristas, los periodistas del condenados en Turquía han manifestado que las acusaciones se han basado únicamente en los artículos y entrevistas publicados en su rotativo, el diario más antiguo de Turquía, crítico con el actual gobierno y galardonado por Reporteros sin Fronteras en 2015.

Pero, si cabe, Akin Atalay, el director de la publicación, y Murat Sabuncu, el redactor jefe, podrían considerarse afortunados con sus respectivos seis años y seis meses y siete años de cárcel. Sus homólogos, Ahmet Altan, exredactor del diario Taraf, y su hermano, Mehmet Altan, no tuvieron tanta "suerte": fueron condenados a cadena perpetua (30 años con 23 horas diarias en régimen de incomunicación) por "intentar derrocar el orden constitucional".

El periódico Cumhuriyet ha sido objeto de ataques y sus periodistas detenidos en Turquía / Private

El periódico Cumhuriyet ha sido objeto de ataques y sus periodistas detenidos en Turquía / Private

En Turquía más de 180 medios de comunicación han sido cerrados por el gobierno, mientras más de 100 periodistas permanecen en detención preventiva por acusaciones arbitrarias o por cargos falsos relacionados con el terrorismo.

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Activistas en Turquía: Defender los derechos humanos en un clima de miedo

Celebración de la Trans Pride en Estambul, Turquía, en 2015// AP Photo/Emrah Gurel

La mayoría de las personas LGBTI de Turquía vive hoy con más miedo que nunca”, me dice una activista cuando nos vemos en un café de Estambul un día nublado de febrero. Tiene demasiado miedo para decirme cómo se llama.

“Con la represión de la libertad de expresión, los espacios para que las personas LGBTI sean ellas mismas se están reduciendo. No ven ninguna esperanza, ningún futuro. Muchas de nosotras nos hemos ido a otro país o estamos pensando en hacerlo”.

Este panorama no se parece nada a l a Turquía de hace apenas unos años, cuando las organizaciones LGBTI eran cada vez más visibles y audibles; en el último Orgullo de Estambul, en junio de 2014, decenas de miles de personas desfilaron por las calles en un despliegue de alegre confianza. Pero todo eso es ahora un recuerdo lejano, sobre todo desde la represión desatada tras el intento fallido de golpe de Estado de julio de 2016.

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Diez cosas que las mujeres quieren que Twitter sepa sobre los abusos en Internet

Campaña #ToxicTwitter de Amnistía Internacional

A principios de este mes, Jack Dorsey, presidente de Twitter, hizo un llamamiento público para contribuir a limpiar la plataforma, y dijo “apoyar a las mujeres de todo el mundo para conseguir que se escuchen sus voces”. Amnistía Internacional también quiere que se escuchen las voces de las mujeres y, dado que Jack Dorsey por fin presta atención, aquí van diez cosas que Twitter debería saber.

1. Los abusos en Internet pueden ser terroríficos, y hacen que las mujeres teman por su integridad física.

Laura Bates, fundadora del proyecto Everyday Sexism (Sexismo Cotidiano): “Al principio me costaba no tener miedo por mi seguridad. El impacto psicológico de leer comentarios tan gráficos de alguien sobre violarte y asesinarte no está necesariamente reconocido. Puede pasar que estés en casa, sentada en tu salón, fuera del horario laboral, y de repente alguien te lance una amenaza de violación increíblemente explícita directamente a la palma de la mano.”

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Racismo en un mundo sin razas

Marcha contra el racismo en Atenas // Angelos Tzortzinis

El racismo no existe. Eso, desde luego, es lo que se desprendería de las declaraciones de la agencia de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, la UNESCO. Ha manifestado que ‘todos los hombres que viven hoy día pertenecen a la misma especie y descienden del mismo tronco’, y que ‘la división de la especie humana en ‘razas’ es en parte convencional y en parte arbitraria, y no implica ninguna jerarquía en absoluto. [...]’.

Para la UNESCO, pues, solo hay una raza, la humana. No es adecuado hablar de raza para referirnos a lo que son grupos étnicos (si ponemos el acento en la cultura) o poblaciones (si ponemos el acento en lo geográfico). El término raza pues, aunque se siga usando de forma popular o coloquial, es cada vez más desaconsejado en el lenguaje científico.

Personas rohingya refugiadas esperan durante horas en un campamento en Bangladesh // Andrew Stanbridge / Amnesty International

Personas rohingya refugiadas esperan durante horas en un campamento en Bangladesh // Andrew Stanbridge / Amnesty International

La expresión discriminación racial trae a la memoria la lucha por la igualdad en Estados Unidos. Es una lucha que por un lado podría parecer superada, pues en algo menos de cincuenta años, se ha llegado a elegir como Presidente a un hombre afroamericano. Visto un poco más de cerca sin embargo vemos, por ejemplo, cómo ser de una raza inferior puede costarte la vida. Hemos visto en televisión cómo hasta una supuesta infracción de tráfico puede acabar en un homicidio a manos de la policía. Los afroamericanas, aproximadamente un 13% de la población en Estados Unidos, representaban en 2017 casi el 23% de las víctimas de homicidio ilegal a manos de las fuerzas de seguridad en un clima de impunidad casi absoluta. Sólo otro ejemplo: es mucho más probable que la fiscalía pida pena de muerte para un negro acusado de matar a un blanco que viceversa.

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Siria, la Guta Oriental: Luchan por salvar la vida. Luchamos para que se salven.

Un niño sirio en un autobús de la Media Luna Roja antes de ser evacuado de la ciudad sitiada por los rebeldes de Douma, en Guta // Samer Bouidani/picture-alliance/dpa/AP Images

Allí, ahora mismo, la realidad es ésa. La Guta oriental es una zona de la gobernación de Damasco Rural, de unos 100 kilómetros cuadrados, cuyos 400.000 habitantes llevan desde finales de 2012 bajo el asedio de las tropas gubernamentales, soportando la acuciante carestía de alimentos, agua, medicinas y otros artículos básicos. Es más, la situación de la zona se deterioró en noviembre de 2017, cuando el gobierno sirio, respaldado por Rusia, reforzó el asedio e intensificó los bombardeos, atacando deliberadamente infraestructuras civiles, como hospitales y mercados.

Y el bombardeo ha continuado a diario pese a la indignación internacional y a la aprobación, el 24 de febrero, de la Resolución 2401 del Consejo de Seguridad, que exigía el cese de hostilidades en Siria durante un periodo de 30 días para poder entregar ayuda humanitaria.

De hecho, el convoy de ayuda humanitaria de la ONU que entró el 5 de marzo en la Guta oriental —por primera vez desde noviembre— se vio obligado a salir de la región sin haber entregado todo su cargamento.

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“Somos humanos, ¿cuánto tiempo podremos aguantar esta situación?”- Historias de los campos de refugiados de las islas griegas

Las condiciones en el campo de Souda, en Grecia son especialmente duras © Giorgos Moutafis/Amnesty International

No se engañen: aquí también es invierno. Y desde hace meses se sufre un intenso frío y una humedad que aún tardarán en desaparecer. Por eso pedimos al primer ministro griego, Alexis Tsipras, que traslade a todas estas personas al continente, donde podrán cuidarlas mejor en espera de que se decida su suerte.

En la actualidad, hay 15.000 personas atrapadas en las islas griegas, la inmensa mayoría de las cuales ha huido de la guerra en sus localidades de origen. Tras el acuerdo alcanzado en marzo de 2016 entre la Unión Europea y Turquía, miles de personas se han visto obligadas a permanecer aquí, mes tras mes, mientras las autoridades griegas se preparan para enviarlas a toda prisa a Turquía. Y es que el acuerdo parte de la premisa de que Turquía es un país seguro para los refugiados y refugiadas sirios... pero no lo es.

Muchas personas lo han considerado un éxito, ya que ha reducido el número de llegadas a Grecia. Sin embargo, no pasa de ser una maniobra más de la Unión Europea para eludir su responsabilidad con respecto a la población refugiada y hacer que la asuman otros países, condenando a miles de personas vulnerables a espeluznantes condiciones de vida.

Durante nuestra visita hemos hablado con decenas de ellas: unas han llegado solas o y otras acompañadas por familiares de corta edad, de quienes tienen que hacerse cargo. Proceden de toda la región de Oriente Medio y norte de África, o de otros lugares, como Siria, Afganistán, Kuwait, Eritrea y Somalia.

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Turquía: Surrealismo y sufrimiento

Acto para exigir la liberación de Taner frente a la embajada turca en Madrid / Amnistía Internacional

Las apariencias eran las de un tribunal: la sala pequeña y nueva, de madera; sobre la tarima los jueces y fiscales vestidos con togas negras y corbata presididos por la leyenda “la justicia es la fundación del Estado”,  y a ambos lados, abajo, los abogados de los defensores de derechos humanos y varios de los acusados de pertenencia a una organización terrorista. En video, desde Esmirna, Taner Kilic, Presidente de Amnistía Internacional, junto a su defensora, en prisión provisional desde hace ocho meses acusado de ser miembro de un grupo terrorista, se prepara para testificar.

Frente a todos ellos, separados por una barandilla, todos nosotros: diplomáticos, activistas y personal de Amnistía Internacional, familiares de procesados y periodistas, unos sobre otros en un espacio reducido, el país: Turquía.

El presidente de Amnistía Internacional Turquía, Taner Kiliç, junto a su familia // Private

El presidente de Amnistía Internacional Turquía, Taner Kiliç, junto a su familia

Nada más comenzar los procedimientos te das cuenta de que el supuesto tribunal de justicia se deteriora cada minuto hasta transfigurarse en surrealismo judicial e injusticia palmaria. Ante una expectante y desconfiada multitud, y un juez que lidera funcionarialmente el procedimiento, y un fiscal que bosteza y no hace ninguna pregunta, comparece como testigo y con ganas de irse – ni se quita el anorak- el dueño del hotel de Estambul dónde la  policía detuvo hace meses a diez defensores de derechos humanos que celebraban un taller de formación. Este hombre,  con voz baja pero sin dudas, confirma que la reunión supuestamente clandestina fue la más pública y frecuentada de la historia: los defensores reservaron, con nombres reales, una sala con ventanales que permitía que cualquier persona que pasara por ahí los pudiera ver,  y, además, permitían la entrada a camareros para servir café mientras transcurría la reunión con total normalidad.

En el caso de Taner su abogado recuerda que se han presentado cuatro informes técnicos que certifican que el Presidente de Amnistía Internacional nunca usó, en su telefono movil, una aplicación informática cuya utilización se atribuye a los golpistas del año 2016, y menciona también que la policía, después de ocho meses, ni siquiera se ha molestado en hacer su propia evaluación del celular. También aparece nombrado un testigo secreto, que es la base de la acusación a los defensores de derechos humanos, pero a quien nadie conoce y nadie puede preguntar nada desde hace casi un año, y un traductor que nadie encuentra porque dio una dirección  falsa y no puede ser localizado, y que acusa también a los defensores de conspirar en el baño de la sala del hotel dónde se celebraba la reunión.

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