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Andrey Rudomakha y el peligro de proteger el medio ambiente en Rusia

Defender los derechos humanos en Rusia siempre ha sido cosa de valientes. Detenciones arbitrarias, juicios por cargos fabricados, encarcelamiento, amenazas, palizas... el abanico de riesgos a los que se enfrentan los y las activistas es amplio, aleatorio, pertinaz. A este entramado atroz tampoco escapan quienes han hecho de la protección del medio ambiente su vida.

Registro de una ONG medioambientalista

Registro de una ONG medioambientalista

"Mi trabajo para proteger el medio ambiente no es sólo un empleo, es mi vida. Es lo que me da energía y me permite realizarme como persona."

El que habla es Andrey Rudomakha, miembro de la ONG medioambiental Vigía del Cáucaso Norte, en Krasnodar (suroeste). Asegura que “en ninguna otra región de Rusia se han puesto en marcha en los últimos 20 años tantos proyectos que pueden poner en peligro el medio ambiente, (…)  lo más preocupante, la construcción de las infraestructuras que se utilizaron para los Juegos Olímpicos de 2014.”

Andrey Rudomakha © Alexandra Ponomareva /Amnesty International

Andrey Rudomakha © Alexandra Ponomareva /Amnesty International

En 2017 estaba investigando la construcción ilegal de una residencia privada en una zona protegida a orillas del Mar Negro. El proyecto, que estaría vinculado a altos cargos del gobierno según la ONG, suponía la incautación de grandes areas de bosque y la tala de numerosos árboles. El 28 de diciembre de 2017, al regresar de uno de sus viajes a ese punto, Andrey sus compañeros Victor Chirikov y Aleksander Savelyev, y la periodista Vera Kholodnaya fueron brutalmente golpeados por tres hombres enmascarados. Andrey recibió puñetazos, patadas, lo rociaron con gas pimienta y lo lanzaron contra el suelo donde continuaron dándole patadas en la cabeza hasta que perdió la conciencia. Los asaltantes se llevaron todo el material fotográfico y de vídeo utilizado para documentar la construcción ilegal.  

A pesar de la existencia de numerosas pruebas, incluidas huellas de los asaltantes e imágenes de cámaras de vigilancia, la investigación no ha tenido resultados tangibles y nadie ha sido identificado ni llevado ante la justicia hasta ahora.

Andrey Rudomakha y sus compañeros piensan que los servicios de seguridad podrían estar detrás el ataque y no tienen duda de que el objetivo era parar la investigación sobre la construcción ilegal y las prácticas corruptas en la región de Krasnodar.

"Nuestro trabajo se interpone en el camino de muchas personas. Todo lo que hacemos es arriesgado y peligroso porque chocamos con los intereses de gente poderosa. Desafortunadamente en Rusia no podemos confiar en que haya una investigación eficaz." A pesar de esta afirmación y de que en los 18 meses que han pasado desde el ataque la investigación se ha suspendido y reabierto al menos cuatro veces, Andrey no renuncia a sus derechos y sigue reclamando justicia. 

Environmental Watch on North Caucasus

Environmental Watch on North Caucasus

Los riesgos a los que se enfrenta Andrey no son exclusivos de los medioambientalistas. Afectan a una amplia gama de activistas, como muestra el reciente informe de Amnistía Internacional "Juego injusto: La persecución de defensores/as de derechos humanos se intensifica en Rusia". Profesionales de la abogacía, del periodismo, integrantes del colectivo LGBTI, activistas que trabajan sobre los derechos de la población presa, contra la tortura y los abusos de la policía, organizaciones que defienden a las mujeres, la libertad de expresión... seguiría un largo etcétera. El peligro crece exponencialmente en la zona del Cáucaso Norte, sobre todo en Chechenia.

Se enfrentan a amenazas y violencia directa, a leyes pensadas para obstaculizar o eliminar su labor, a detención y encarcelamiento.

A pesar de todo, cada vez son más los y las valientes en Rusia que alzan la voz contra las injusticias y tratan de aportar su granito de arena. Aunque enzarzado en una difícil batalla legal, Andrey Rudomakha sigue adelante: "No creo en los cambios rápidos sino en un cambio sistémico gradual. Creo que el movimiento medioambiental es una vía para cambiar nuestro país a mejor. Un mundo mejor se construye poco a poco y por medios no violentos, se nutre de las semillas que se plantan en la sociedad."

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