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El Banco de ADN para la Memoria Histórica ya tiene su primera muestra

Guillermina Gómez, con la foto de su padre, junto al Muro de la Memoria que recuerda a las víctimas del franquismo.

Carmen Reina

Guillermina

Gómez tiene 76 años, los mismos que han pasado desde que mataron a su padre,

Anselmo Guillermo Gómez Bermúdez, dirigente socialista natural de Posadas

(Córdoba) que fue asesinado por las tropas sublevadas en agosto de 1936 en la

capital cordobesa.

Entonces, Guillermina aún estaba en el vientre de su madre

y, desde que tuvo uso de razón, comenzó a buscar el cuerpo de su padre.

Ahora,

a sus 76 años, ella ha sido la primera persona a la que la Junta de Andalucía

le ha tomado de oficio muestras en un laboratorio para que formen parte del

Banco de ADN que se ha promovido desde la Dirección General de Memoria

Democrática de la administración autonómica dentro de su labor por la

recuperación de la memoria de quienes fueron víctimas del régimen franquista.

El

objeto final de esta recogida de muestras de ADN será realizar una posible

identificación en un futuro con los restos de su padre, que fue juez de paz en

la localidad de Palma del Río (Córdoba) y represaliado por sus ideas políticas. “Él tenía unas ideas políticas muy avanzadas. Pero

eso no es motivo para que se mate a nadie“, cuenta Guillermina a eldiario.es/andalucia.

“Estalló la guerra, tuvieron a mi padre un mes en la cárcel y de la cárcel lo

sacaron para fusilarlo“.

De

momento, el compromiso de la Junta de Andalucía con esta mujer luchadora ha

sido el de hacerle las pruebas de ADN e indagar, en documentos de archivos

provinciales y libros de registro del cementerio, para obtener la mayor certeza

posible sobre el lugar de enterramiento de su padre, en el caso de una futura

exhumación.

Porque, por ahora, no se plantea la posibilidad de

iniciar el proceso para la exhumación. “Dicen

que no hay dinero pero que están sobre el tema a ver si pueden avanzar“,

explica Guillermina. Porque la Junta de Andalucía sabe que no es posible

establecer una fecha a corto plazo para ello, tanto por el coste económico como

por la dimensión de las fosas, donde hay cientos de personas e incluso se han

realizado construcciones encima.

Toda la vida buscando el cuerpo de su padre

Toda la vida buscando el cuerpo de su padre

Guillermina

lleva toda su vida buscando el cuerpo de su padre. Ella misma recuerda que, salvo

los años de crianza de sus cinco hijos, el resto de su vida la ha dedicado a

investigar y buscar información acerca del paradero de los restos de Anselmo

Guillermo Gómez Bermúdez, de quien se sospecha que debe estar enterrado en una fosa

común del cementerio de La Salud en Córdoba.

Durante

todo este tiempo, Guillermina, apoyada en sus cinco hijos que junto a ella

buscan recuperar la memoria de su abuelo, ha llevado su reclamación a todas las

instancias posibles: administraciones públicas, juzgados, archivos, etc.

Reconocimiento del Parlamento Europeo

Reconocimiento del Parlamento Europeo

Pero

no fue hasta que elevó una reclamación de información sobre el caso de su padre

a la Comisión de Peticiones del Parlamento Europeo

cuando desde Bruselas le reconocieron, en noviembre de 2012, “el derecho de las

víctimas a la verdad y la justicia“ y se instó al Estado Español a velar por

ese derecho.

En su respuesta a Guillermina y su familia, Bruselas

se hizo eco de su petición para que las administraciones, el poder judicial y

los cuerpos de seguridad hagan pública la información y documentación que obren

en su poder sobre familiares en casos como el suyo. Y, junto a ello, que el

Gobierno español realice un plan para identificar a quienes permanecen

enterrados en fosas comunes víctimas de la Guerra Civil.

“De allí salí contentísima” rememora Guillermina recordando

su paso por el Parlamento Europeo. “Hablaron hora y media de mi padre”,

describe como ejemplo de la consideración e importancia que le dieron a su caso

en la UE. “A partir de esto, el ministro de Justicia – Alberto Ruiz Gallardón- me

escribió admitiendo que mi padre no había hecho nada malo y que lo habían

fusilado“, relata con la convicción de quien tiene la razón de su parte.

A partir de ahora, esta mujer sigue su lucha. No va a

dejar de reclamar, donde sea necesario, que las administraciones hagan lo

posible por recuperar la memoria de su padre y de quienes se encuentran en su misma

situación.

De momento, en el Cementerio de La Salud de Córdoba, ha visitado el Muro de la Memoria, donde

aparece la inscripción con el nombre de Anselmo Guillermo Gómez Bermúdez, en

este monumento levantado en 2011 por el Ayuntamiento para honrar a 2.311 víctimas

del franquismo en Córdoba de las que hay constancia que fueron fusiladas y

enterradas en los camposantos de la ciudad.

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