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Espacio cultural busca nueva ubicación en Sevilla

La Carpa, que se ha afianzado como uno de los centros alternativos de referencia en Sevilla, paraliza su actividad porque el Consistorio no ha renovado la licencia en vigor desde 2009.

"Nosotros nos somos cuatro hippies jugando a hacer malabares, somos profesiones de un prestigio reconocido y hemos creado de la nada un espacio único en Andalucía", argumenta el portavoz de este centro.

Tras la denuncia pública de los artistas, la concejal de Cultura del Ayuntamiento de Sevilla ha señalado que buscará un lugar para que puedan instalarse.

Reportaje gráfico: Iñigo López de Audícana.

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La Carpa /FOTO: Íñigo López

La Carpa /FOTO: Íñigo López

El espacio artístico La Carpa, que recuperó para la ciudadanía una parcela baldía de 2.000 metros cuadrados en el barrio de Miraflores de Sevilla, ha paralizado su actividad como consecuencia de la pasividad y el desinterés del Ayuntamiento de la capital. El Consistorio no ha renovado la licencia que concedió hace cuatro años a un grupo de artistas para habilitar este espacio. Bajo las lonas blanquirrojas de una carpa circense y junto a varias estructuras ideadas por el arquitecto Santiago Cirugeda, los promotores de La Carpa han convertido este centro en una referencia en Andalucía por su labor de difusión cultural y activación social. Ahora buscan donde trasladarse.

"En los cuatro años que llevamos de actividad, ningún representante del Ayuntamiento ni del ICAS (Instituto de la Cultura y las Artes de Sevilla) se ha pasado por el espacio, ni siquiera para hacer un seguimiento de lo que aquí ocurre, a pesar de que en este tiempo nos hayan visitado medios de comunicación, escuelas y arquitectos de todo el mundo, y hayamos recibido numerosos reconocimientos por nuestra actividad". La asociación cultural Varuma, promotora de La Carpa, publicó la semana pasada un vídeo-comunicado denunciando el desinterés del Ayuntamiento por su situación. Su convenio expiró el 30 de abril, pese a que Varuma ha solicitado su renovación durante el último año. Sólo tras la repercusión de esta denuncia pública, el Ayuntamiento ha aceptado estudiar el caso del colectivo en una reunión que se ha celebrado este martes, y en la que la delegada municipal de Cultura, María del Mar Sánchez, se ha comprometido a buscar una nueva ubicación para el centro cultural.


Según la versión ofrecida por el Ayuntamiento la semana pasada, al estallar la polémica, el Consistorio todavía no ha decidido si renovará o no el convenio porque espera recibir una serie de documentos, entre ellos, un informe ambiental favorable. También señaló que el centro cuenta con un expediente abierto a causa de denuncias por ruido y asegura que el colectivo no les ha solicitado ninguna reunión formal, punto desmentido por La Carpa, que ha aportado una carta de noviembre de 2012 en la que pedía de forma expresa esta cita. Los responsables del centro cultural  sospechan que los argumentos del Ayuntamiento son una cortina de humo para tapar su desinterés en el proyecto y la pesadez burocrática que afecta a esta iniciativa.

Jorge Barroso, "Bifu", portavoz de La Carpa y uno de sus fundadores, sostiene que hace meses que envió al Ayuntamiento todos los requerimientos administrativos y que la relación con los vecinos es buena, a excepción de un núcleo de "dos o tres" que están en contra de la ubicación del centro. "La realidad es que, lamentablemente, el Ayuntamiento no ha mostrado ningún interés en La Carpa hasta ahora. Hace dos años, le pregunté directamente a una responsable del ICAS si a ellos les interesaba este espacio. Se quedó pensativa y respondió: lo tengo que consultar", recuerda Barroso.

La Carpa organiza actividades y cede espacios a diferentes colectivos. Forman parte del proyecto Varuma Teatro, Recetas Urbanas (el 'estudio' de arquitectura alternativa de Santiago Cirugeda), El Cuarteto Maravilla (compañía de teatro y música), La Jarapa (arte visual), Cuarto Revelado (fotografía) y Engatosarte (taller de costura artística). El espacio cuenta con 1.500 socios y está en constante crecimiento, explican sus fundadores.

Numerosos colectivos han expresado su voluntad de sumarse al proyecto. Barroso enumera a las escuelas alternativas de Jazz, Circo y Arquitectura, y a Smart Ibérica, cooperativa de Impulso Empresarial de España, que tiene como objetivo la mejora del trabajo del sector artístico y cultural del país. La necesidad de infraestructuras y la falta de respuesta municipal les animan a buscar un espacio mejor. "Hemos demostrado que sin dinero, sin apoyos ni de la Junta ni del Ayuntamiento, se pueden hacer grandes cosas. La Carpa es un espacio de referencia y lo hemos conseguido sin necesidades básicas, ni luz, ni agua, ni vigilancia...".

Barroso ve muy difícil que el proyecto pueda continuar en Miraflores, salvo que el Ayuntamiento refrende un compromiso expreso de apoyo a este espacio. "Nosotros nos somos cuatro hippies jugando a hacer malabares, somos profesionales de un prestigio reconocido y hemos creado de la nada un espacio único en Andalucía", argumenta Barroso, que quiere mantener el proyecto al margen de cualquier tipo de confrontación política. En la reunión celebrada este martes, la delegada de Cultura ha vuelto a emplazar a los representantes de La Carpa a una reunión la próxima semana para ofrecer alternativas de futuro a este centro. El espacio permanece ahora sin actividad. 'Esperando a Godot', bajo la dirección de Joan Font, fue la última obra representada en su escenario, el 4 de mayo. Una tragicomedia.

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