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Fotogalería | Fútbol Calle, la Liga de los sin techo

El Proyecto Fútbol Calle emplea el deporte como elemento de integración para personas sin hogar y herramienta de lucha contra la exclusión social.

Organizado por Rais Fundación, fomenta "relaciones positivas" entre los participantes mientras combate el estigma de los prejuicios sociales.

Los jugadores, curtidos en las cicatrices de sus propias historias personales, suplen el "vacío de la soledad" con esta experiencia.

Proyecto Fútbol Calle de Rais Fundación.

Se acabó el Mundial de Brasil y ya incluso ha comenzado la Liga. Entre medias hubo unas pocas semanas de tregua balompédica. Pero no para el equipo andaluz vencedor del VI Campeonato Nacional Fútbol Calle de Personas Sin Hogar que organiza Rais Fundación. Para el torneo, celebrado en Madrid, unieron los grupos formados en las sedes de Sevilla y Málaga. Ahora, pese al verano, saltan a la cancha cada semana. Aprovechan "la fresquita", matizan, porque no quieren "perder la forma". Buscan rivales con quienes competir un rato. Y disfrutar. En el césped, y fuera, hacer grupo y formar amigos es uno de los grandes objetivos. Son expertos peloteros en las afrentas de la vida. A su manera han superado cada tarjeta roja, cada expulsión social y vulneración de sus derechos básicos. Han jugado en campos difíciles y la amistad, sostienen, ya es mucho. Forman parte, así, de un programa que usa el deporte como arquitectura defensiva contra la exclusión. Una manera de patear el hinchado balón de la injusticia. ¿El gol? La superación personal.

Proyecto Fútbol Calle de Rais Fundación.

Las personas sin hogar constituyen uno de los grupos de excluidos más olvidados. En los propios márgenes del aislamiento social. Casi 10,5 millones de españoles están en riesgo de pobreza y, de estos, en cifras estimadas hay en torno a 40.000 en la denominada Categoría Ethos (tipología europea de sinhogarismo y exclusión residencial). Más de 6.000 comparten el problema de no tener cobijo, duermen en la calle. El resto, sin vivienda, con algún lugar temporal para dormir, caso de instituciones o albergues. La exclusión es parte del funcionamiento de la sociedad actual. Y de la realidad personal. Campan factores de vulnerabilidad como el paro y la precariedad laboral, enfermedades o accidentes incapacitantes, ausencia o fragilidad de apoyo familiar, salud mental, discriminación, abuso y adicción al alcohol u otras sustancias… Un crisol en el que se funden razones para convertirse en sin techo. Una vez dentro, la salida no es fácil. El estigma está en los prejuicios sociales: culpa y rechazo. Por eso el Proyecto Fútbol Calle, este partido que reta a la discriminación. Que ruede el balón.

Proyecto Fútbol Calle de Rais Fundación.

"Tenemos una serie de valores, como si fueran los diez mandamientos del equipo: estoy obligado a pasármelo bien, hay que trabajar la puntualidad, el respeto y el compañerismo, cuando voy o vengo del entreno no fumo, deportividad… Somos unos caballeros en el campo", resume el entrenador y técnico de Rais Fundación, Joaquín Alcaide. El fútbol como herramienta de integración social. El proyecto rompe el escenario "de la típica mesa de despacho" y establece relaciones en otro contexto. Prima la participación al carácter competitivo, pero ganaron el torneo disputado en el centro deportivo municipal Vicente del Bosque de Madrid. Y la victoria supuso "una gran alegría que les ayuda a seguir", a suplir carencias. "A cortar", también, "esa visión negativa que la sociedad tiene sobre ellos". Los "caminos" para llegar a la exclusión "son muchos". Las salidas, pocas. Con Fútbol Calle "salen muchas cosas", problemáticas "más importantes" que encuentran canalización a través del deporte. Cuando se conocen, además, "se llaman amigos, expanden el término" para suplir "ese vacío de la soledad".

José Colorado (izquierda) y 'El Presi', junto a una compañera del equipo.

José Colorado, 58 años. Es el abuelo del grupo. "El más viejo soy yo", corrobora. José es parco en palabras. Pero niega rotundo al ser preguntado por la posibilidad de que alguna vez, la temporada próxima, o la siguiente, acabara el proyecto y por tanto el equipo del que forma parte. "No, eso no", dice y mira a su entrenador, que le confirma la pervivencia de un proyecto para el que han recibido ayuda material del Real Madrid y de la Fundación Joaquín Caparrós, además de los patrocinadores de los diferentes campeonatos. De los equipos sevillanos, recuerdan, aún no han recibido "nada". En el Betis, precisamente, llegó a jugar José, natural de Carmona: "De eso ya hace un montón, estuve en un colegio interno y ahí empecé a jugar. Me fichó primero el Carmona juvenil y después me llevaron para el Betis, en los juveniles y después pasé al Betis Deportivo". Probó en el primer equipo, "algunos se lesionaron y tiraron de la cantera", compartiendo campo con jugadores de la época "como Esnaola". La vida fue la 'lesión' que lo apartó de, quien sabe, una trayectoria futbolística profesional. "Todavía guarda el toque de balón", dice su entrenador.

Proyecto Fútbol Calle de Rais Fundación.

Juan Carlos Avilés, El Presi, 41 años. Nació en Olesa de Monserrat (Barcelona). "Cuando oigas Presi, ahí estoy yo". Y responde acorde al cargo: "El equipo ahora va bien, hemos ganado más de un título ya, todos contentos y damos todo lo que podemos". Tiene una grave lesión de rodilla y una importante fractura en la espalda. Hace de utillero, ayudante, masajista, segundo entrenador, enfermero… "Me gustan todo tipo de deportes, hasta las canicas", dice. Sobre el campeonato, recuerda "equipos buenos como el de Bilbao, pero esta vez hemos ganado nosotros, somos los mejores". El pasado año el torneo se celebró en Sevilla "y ganamos el trofeo al juego limpio", subraya. "La unión hace la fuerza y si uno se tuerce se tuercen todos". Por eso, relata, los viernes van "a una pista de fútbol sala que es gratuita, para no perder la forma, hasta septiembre que volvamos a los entrenamientos".

Proyecto Fútbol Calle de Rais Fundación.

Ismael Ruiz, 27 años. Es de los más jóvenes. Ha tenido una vida dura. Como los demás. Llegó a jugar en la cantera del Real Madrid, pero la vida tenía preparados duros agravios. "La cosa está complicada, parado, sin encontrar trabajo". Valora "la paciencia que tiene con nosotros el cuerpo técnico" y el fútbol, que ayuda a centrar objetivos, a seguir su lucha cotidiana. "Somos una familia, nos apoyamos mutuamente". Y han evolucionado como grupo: "Antes cogíamos el balón y hacíamos jugadas individuales, no usábamos el pase, pero este año hemos hecho piña y se ha notado, la gente está entusiasmada y tiene ganas". Personalmente también ayuda. "Me he vuelto más generoso", dice, mientras recuerda las dificultades que se enfrentaron en el Campeonato de Fútbol Calle: "Físicamente los equipos estaban algunos más preparados que nosotros, entrenan un poco más". El equipo de Sevilla lo hace "un día a la semana, pero los entrenamientos son duros". "Intentamos dar lo máximo cada día, también en comportamiento, porque cada persona es de su padre y de su madre y es complicado llevar a personas de ciertas edades", reflexiona, pese a todo, con una sonrisa. Y piensa en el futuro, en un trabajo, en progresar "como persona", y en recuperar algo su media goleadora. "Aunque estoy muy contento con como juego ahora, dando más asistencia que goles".

Proyecto Fútbol Calle de Rais Fundación.

El perfil prototípico de una persona sin hogar sería un hombre de 38 años, con hijos –aunque no vivirían con él–, que busca trabajo, tiene educación secundaria y escasos ingresos económicos. Una de cada seis, es mujer. Menos del 15% practica la mendicidad y un tercio de los sin techo son abstemios y nunca ha consumido drogas. La reducción de la esperanza de vida de quienes viven en la calle se estima en 20 años. Es un problema propio de las sociedades modernas. Tapado, oculto en muchos casos o visto desde la perspectiva radical que ofrecen los casos más visibles y dramáticos que se anclan a la indigencia. Pero el escalón está ahí, dispuesto al tropiezo de cualquiera por la pérdida del apoyo de las redes familiares y sociales, la falta de integración en ámbitos como el económico, con la participación en el trabajo o el consumo, y la carestía del derecho a la protección social.

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