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La investidura de Moreno abre la ofensiva del PP contra Pedro Sánchez desde el nuevo Gobierno andaluz

Juan Manuel Moreno y Pablo Casado, durante un acto en la sede nacional del PP.

Daniel Cela

La dirección nacional del PP tiene plena confianza en que el nuevo Gobierno de Andalucía, presidido por el popular Juanma Moreno, abrirá un nuevo escenario de contrapesos en la política nacional. En la balanza de Pedro Sánchez está la prerrogativa del presidente para intentar agotar la legislatura y postergar las elecciones generales hasta 2020, como anunció él mismo este fin de semana. Pero en la balanza de Pablo Casado estará el volumen del Gobierno andaluz, la comunidad más poblada de España, que empezará a ejercer la oposición contra la Moncloa desde el minuto uno.

Juanma Moreno comparte con Pedro Sánchez la fragilidad de su formación política en el momento de acceder a la Presidencia contra pronóstico (ambos ostentan el peor resultado electoral de su historia). El PP andaluz tiene 26 diputados de los 109 que conforman el Parlamento y el PSOE cuenta con 84 escaños de los 350 del Congreso. El popular necesita un pacto de Gobierno con Ciudadanos y un pacto de investidura con Vox para ser presidente, mientras que el socialista llegó a Moncloa aupado en el consenso de todas las fuerzas políticas para echar a Mariano Rajoy tras la dura sentencia por corrupción de la trama Gürtel contra el PP. Los dos afrontan una legislatura inestable.

A Sánchez, los populares y la formación naranja le asocian con el independentismo catalán, a cuyos partidos debe la Presidencia, y a los que ahora trata de convencer para que voten sus Presupuestos Generales engordando los ingresos para Catalunya. A Moreno y por extensión a su socio, Ciudadanos, los socialistas le afean su dependencia de la formación ultraconservadora, que tiene 12 diputados clave para la investidura, para la aprobación de los Presupuestos Autonómicos y para cuantas medidas quiera sacar adelante este Ejecutivo. Vox ha aprovechado un impresionante foco de atracción mediática para reabrir debates que el consenso político había cerrado, como la lucha contra la violencia machista o el blindaje del Estado de las Autonomía. El PSOE de Susana Díaz estrena la oposición tras 36 años y medio en el poder, y lo hace fletando autobuses para engordar la movilización de asociaciones feministas que este martes pretende rodear el Parlamento andaluz mientras el candidato del PP pronuncia su discurso de investidura como futuro presidente.

Los socialistas afirman que quieren visibilizar el rechazo social a las intenciones de sus socios de Vox de derogar las leyes andaluzas de igualdad de hombres y mujeres, contra la violencia machista y contra la homofobia. Los populares responden que es un “escrache” contra la voluntad de los andaluces en las urnas y replican que ni ellos ni Ciudadanos cuestionan esas leyes. “Al contrario”, advierten, “está en el documento firmado la renovación del pacto contra la violencia de género”.

Juanma Moreno llevará este martes al Parlamento andaluz un discurso de investidura en el que destacará por encima de todo la palabra “cambio” -lema de campaña “contra los 40 años de socialismo andaluz”- y se adivinará el primer frente de los populares, desde el sur, contra el frágil Gobierno de Sánchez. El futuro presidente de la Junta promete que no alentará esa “confrontación” de Andalucía frente a Madrid que durante tantos años han explotado los sucesivos gobiernos del PSOE cada vez que un presidente del PP residía en Moncloa.

Dos presupuestos en el aire

Moreno habla de “cambio tranquilo” y lealtad institucional, pero Pablo Casado necesita que el Gobierno andaluz le apriete las tuercas a Pedro Sánchez. Que sienta el peso de la mayor institución que gobierna el PP -casi 35.000 millones de euros de presupuesto- empujada ahora por el programa político, las reivindicaciones y las demandas de Casado. Para empezar, en el discurso de investidura tendrá un papel relevante la exigencia de los 4.000 millones de euros que reclama Andalucía al Gobierno central a través de una reforma del modelo de financiación autonómica. Una reforma que el Parlamento andaluz hizo suya, mediante un pacto firmado en la pasada legislatura por PSOE, Podemos e IU, y al que se sumó de forma extemporánea el PP, dejando aislado a un Ciudadanos que ya le ganaba terreno político.

Ahora esa reforma de la financiación autonómica ha sido enterrada para esta legislatura por la misma persona que, desde Andalucía, diseñó el nuevo esquema de reparto de fondos entre comunidades: la entonces consejera y ahora ministra de Hacienda, María Jesús Montero. Montero acaba de presentar el primer proyecto de ley de Presupuestos Generales del Estado del Gobierno de Pedro Sánchez, con una cuantiosa inversión para Andalucía, ajustada (como nunca) al peso poblacional de esta comunidad, como establecía el Estatuto.

En las cuentas del Estado hay tantos beneficios para Catalunya, encaminados a lograr el apoyo de los grupos independentistas en el Congreso, como para Andalucía. La inversión regionalizable es de 2.132,8 millones de euros, un 17,5% del total (970 millones más que en 2017, un ejercicio en el que Rajoy destinó a Andalucía 1.157 millones, un 13,4% del total. El incremento en las cuentas de Sánchez es del 39,3%. La ministra ha explicado este lunes que, con el mismo sistema de financiación autonómica pero una lectura distinta, Andalucía recibirá del Estado 1.266,3 millones de euros más que en 2018 (un total de 20.249 millones). Los números también incluyen 50 millones extra para un Plan Especial de Empleo para Andalucía, algo que reclamaba insistentemente el anterior gabinete de Susana Díaz.

Está por ver cómo el nuevo Gobierno andaluz de PP y Ciudadanos recibe esos números. De momento, la dirección nacional de estos dos partidos han confirmado que no las apoyarán en el Congreso. Lo que sí ha hecho el PP andaluz es apresurar una crítica contra Montero por haberse desentendido del proyecto de reforma del modelo de financiación autonómica que ella misma diseñó cuando era consejera, y para el que buscó y logró el acuerdo de PP, Podemos e IU. Esos 4.000 millones en inversión para Andalucía que contenían los cálculos de la hoy ministra son la primera “deuda histórica” del nuevo tiempo político en la Junta, bajo el mando de Juanma Moreno.

En este paralelismo de presidentes inestables, Sánchez va un año por delante de Moreno, pero el inminente presidente de la Junta también tiene unos Presupuestos Autonómicos prorrogados, y aspira a aprobar sus propias cuentas “no antes del mes de julio”, afirma en una entrevista a Abc. Para entonces habrán pasado las elecciones municipales y autonómicas y habrá un mapa político distinto en España que dejará ver si el pacto a tres de las derechas en Andalucía se ha extrapolado a ayuntamientos y otros gobiernos regionales, como prevé el PP nacional. Moreno seguirá necesitando a Vox para sacar adelante sus primeras cuentas andaluzas, pero para entonces ya no será el único en punto de mira de la política nacional que depende de los votos de la ultraderecha.

La jornada de este martes va a ser un indicativo claro de lo que promete la undécima legislatura andaluza. A la misma hora en que el candidato del PP pida la confianza de la Cámara autonómica, organizaciones de mujeres y feministas, a las también se ha sumado el movimiento LGTBI andaluz, protestarán a las puertas del antiguo Hospital de las Cinco Llagas bajo el lema “¡Ni un paso atrás en igualdad!”, informa Javier Ramajo.

La movilización se producirá, según exponen, mientras se ejecuta “el vergonzoso pacto de Gobierno en Andalucía en el que se está negociando con nuestros derechos, usándolos como moneda de cambio y negando la incuestionable realidad de la violencia machista”. Aluden así a las propuestas del partido Vox, finalmente no aceptadas, de derogar las leyes andaluzas contra la violencia de género, para la promoción de la igualdad de género y para la no discriminación del colectivo LGTBI. El PSOE andaluz ha anunciado que se sumará a la movilización de las mujeres y acusa a PP y Cs de “subastar” sus derechos por “sillones”.

Por la tarde, el Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT) ha convocado otra movilización para 'rodear el Parlamento'. Bajo el lema 'Andalucía no está en venta', el objetivo del sindicato es efectuar una “cadena humana”, a partir de las 18.00 horas, ante la previsión de “nuevos recortes sociales y ataques a los derechos de las mujeres” por parte del futuro Ejecutivo, según argumentan.

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