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Podemos-IU se encomienda al tándem Teresa Rodríguez-Antonio Maíllo como cartel electoral en Andalucía

El preacuerdo para la confluencia abre tres escenarios posibles para la elección de candidatos que se resolverá en unas primarias conjuntas a finales de julio

Antonio Maíllo y Teresa Rodríguez, en campaña de las pasadas elecciones generales.

Antonio Maíllo y Teresa Rodríguez, en campaña de las pasadas elecciones generales.

El principio de acuerdo que han alcanzado Podemos e IU Andalucía para concurrir juntos a las próximas elecciones autonómicas y municipales sitúa la confluencia en otro nivel, acelera el calendario y fija un plazo máximo de dos meses para que la alianza se dote de nombre, candidatos y cartel electoral. Los mismos dirigentes de Podemos e IU, Teresa Rodríguez y Antonio Maíllo, se han encargado durante meses de restar importancia a la marca, que promete poco marketing político, en tanto que debe contener las palabras Podemos, IU y Andalucía. De modo que el foco de interés ahora está en quién será el candidato o candidata de la confluencia a presidir el Gobierno andaluz. 

Ninguna de las dos formaciones da por resuelto este asunto, dicen que aún es pronto, aunque Maíllo anunció el domingo que las primarias conjuntas se celebrarán en la segunda o tercera semana de julio. Podemos e IU tienen ya el aval de sus respectivos órganos de dirección sobre el preacuerdo para la confluencia, ahora deberán someterlo a la consulta interna de sus bases, y finalmente confeccionarán, por separado, las listas de candidatos para las andaluzas. El último paso es celebrar unas primarias conjuntas de la que saldrá la lista electoral definitiva, los nombres de los candidatos y su prevalencia, provincia a provincia.

Al no haber antecedentes de unas primarias conjuntas, el proceso al que se encaminan los dos partidos, Podemos e IU, está lleno de incógnitas. Según fuentes consultadas, se abren tres escenarios posibles: 

Listas enfrentadas

Uno, que Antonio Maíllo y Teresa Rodríguez presenten listas separadas y se enfrenten en las primarias para que las bases de unos y otros decidan conjuntamente quién de los dos será el candidato de la confluencia a la presidencia de la Junta de Andalucía. A priori, ésta es la fórmula más garantista, la que más responde a la idea de primarias, porque deja en manos de las bases la última palabra. Pero fuentes de ambas formaciones admiten que esta opción comporta muchos riesgos: una pugna en abierto entre Maíllo y Rodríguez sería instrumentalizada por sus rivales políticos, tanto dentro como fuera de sus organizaciones. 

La confluencia de Podemos-IU es una amenaza por la izquierda para el PSOE de Susana Díaz, que lleva todo un año atacando a Maíllo con la “absorción o fagocitación de IU” por parte de Podemos. En los mismos términos se expresan los dirigentes de la anterior ejecutiva de IU, como José Luis Pérez Tapias, aunque representan una voz minoritaria dentro de la coalición de izquierdas. Para muchos, no tendría sentido que Maíllo y Rodríguez hicieran campañas separadas, después de haber estado meses juntos, demostrando una afinidad total. “No tiene sentido que rompan la sintonía en el último capítulo de esta historia de amor”, dice gráficamente un dirigente comunista. También hay voces que expresan recelo más allá de las dudas: ¿cómo se determina el censo de militantes y simpatizantes que votarán en las primarias? IU tiene afiliados que pagan una cuota al partido, y Podemos tiene inscritos, a través de su página web, que pueden ser activos o no, según su nivel de participación en los círculos. Podemos tiene más inscritos que IU afilados. Pero, ¿son equiparables?

Al margen de las dudas procedimentales, la complicidad personal y política entre los dos líderes de izquierdas es real, y también tiene algo de táctica: con sus apariciones conjuntas, Rodríguez y Maíllo intentan transmitir a sus respectivos equipos, a sus cuadros medios (y superiores), y a sus representantes institucionales allí donde los haya (sobre todo en los ayuntamientos), que “la unidad les hace más fuertes”, que es la única posibilidad de presentar una alternativa sólida al PSOE de Susana Díaz, tras 36 años ininterrumpidos en el poder. 

Este mensaje tuvo su máxima expresión en la aparición estelar de Teresa Rodríguez en la clausura de la XXI asamblea de IU en Andalucía, de la que salió reelegido Maíllo con el mandato de pilotar la confluencia con Podemos. La gaditana se dirigió a los 400 delegados comunistas apelando a la humildad: “La generosidad que habéis demostrado en el proceso de confluencia también es exigible en Podemos. Queremos dar más cotas de generosidad en el proceso de confluencia. No queremos cometer los mismos errores del pasado, debemos atender a los que llevan toda la vida luchando en la izquierda”, dijo entonces. Un mensaje potente que sirvió para apuntalar la coalición andaluza, pero también reforzó las expectativas de Alberto Garzón dentro de Unidos Podemos, que ya entonces reclamaba más visibilidad y peso para su formación a Pablo Iglesias.

Lista de unidad

El segundo escenario que arrojan las primarias conjuntas, el más factible según las fuentes consultadas, es que Teresa Rodríguez y Antonio Maíllo eviten enfrentarse en las urnas y pacten ir juntos en la misma lista. Esto también abre dos incógnitas: o bien uno de los dos da un paso atrás y cede la candidatura de la presidencia al otro, o bien mantienen el tándem hasta el final y concurren a las urnas sin necesidad de desvelar quién será el número uno.

Las elecciones autonómicas no son presidencialistas, los andaluces eligen la papeleta con las siglas de su partido -en este caso la confluencia- y luego el partido propone a su candidato a la presidencia. Maíllo podría ser cabeza de lista por Sevilla y Rodríguez por Cádiz -dos puestos de salida garantizados-, y posteriormente pactar el resto de candidatos en cada provincia respetando una lista de doble cremallera: mujer, hombre, mujer hombre; IU, Podemos, IU, Podemos (teniendo en cuenta que es previsible que se incorporen nombres independientes). De este modo se garantiza la alianza "entre iguales" y el "equilibrio de poder" de las fuerzas que conformarán la confluencia. ¿A usted le gustaría liderar la confluencia en las próximas elecciones autonómicas?, se le preguntó a Maíllo el pasado domingo, minutos después de que la dirección colegiada de IU refrendase el preacuerdo con Podemos. “A todos nos gustaría ser importantes en este proyecto, yo voy a serlo y Teresa también. Teresa y yo vamos a ser las dos personas fundamentales en este proceso. Yo quiero ser el candidato en las listas, igual que Teresa”, respondió el líder de IU. ¿Significa eso que se van a enfrentar en las primarias para ver quién es el candidato a presidir la Junta? “No, no, yo eso no lo he dicho”, corrigió apresurado.

Maíllo y Rodríguez quieren afrontar una campaña dual, barajan aparecer juntos en los carteles electorales, siguiendo el esquema de las elecciones en Estados Unidos, donde se combinan dos nombres y dos rostros juntos, el del candidato a presidente y a vicepresidente. Esto funcionaría en el marketing político durante la campaña, pero no resolvería algunas incógnitas de gran importancia, por ejemplo, quién de los dos representaría a la confluencia en los debates entre candidatos por televisión, cómo se repartirían los espacios electorales… También esta fórmula comporta riesgos, como confundir a los votantes o debilitar la candidatura dividiendo en dos el peso de la candidatura. Teresa Rodríguez tiene un nivel de conocimiento entre los andaluces superior al de Maíllo (59% frente al 55,8%), aunque el líder comunista está mejor valorado (su nota es 4,49) que la dirigente morada (4,18), según la última encuesta del Egopa.

Un mirlo blanco

La tercera opción que abre la puerta las primarias, la más improbable de todas, es que ambos dirigentes se inhiban en favor de un candidato de consenso, alguien que aglutine simpatías tanto en las filas de Podemos como de IU. Este escenario se ha barajado, pensando en profesionales de reconocido prestigio y tirón popular como la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, pero hoy por hoy no existe ningún perfil a mano de ese nivel.

La alianza Podemos-IU en Andalucía ha entrado en una fase de aceleramiento, aunque todavía debe someterse a procesos internos que competen a sus direcciones federales. Por ejemplo, la ejecutiva de Alberto Garzón aún debe poner fecha al referéndum a las bases de IU que deben votar sobre las condiciones generales para la confluencia con Podemos en España; sobre el acuerdo recientemente alcanzado en Andalucía (sólo votarán los afiliados en esta comunidad); y sobre la reestructuración orgánica del partido, que pasa por una mayor recentralización política y financiera. Una vez resuelto este proceso, queda expedito el terreno para culminar la alianza con el equipo de Teresa Rodríguez. 

Las dos formaciones han creado un grupo de coordinación, compuesto por 12 personas (seis de cada partido), que se encargará de ensamblar los dos proyectos, esto es: unificar los programas electorales; coordinar los recursos comunes y la logística; contactar con otras organizaciones, profesionales y movimientos sociales que quieren integrar en la confluencia; extender la alianza Podemos-IU en todos los municipios donde sea posible, de cara a los comicios locales; y preparar el terreno de unas primarias conjuntas para elegir a los candidatos y formar la lista electoral para las andaluzas. IU ya ha elegido a sus seis miembros: Ernesto Alba (primarias), Eva García Sempere (programa); Francisco Javier Camacho (recursos y logística); Pedro Ortega (comunicación); Inmaculada Nieto (elecciones municipales) y Gertru Vargas (movimientos sociales).

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