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La ministra digital de Taiwán, Audrey Tang, explica en Sevilla sus técnicas para promover consenso en la red

Santiago Ramírez Antonete

Sevilla —

El ratón va hasta la pestaña de YouTube y le da play al vídeo. Pantalla partida: en un lado, una mujer china habla tranquilamente en inglés y en el otro, una foto fija de dos perritos tirando por quedarse con una cuerda. Es la ministra digital de Taiwán, Audrey Tang, que comienza recordando cómo su presidenta Tsai Ing-weng, cuando llegó al Gobierno, les instó a pensar en la democracia no como un enfrentamiento entre dos valores contrarios, sino como un diálogo entre muchos valores diferentes—por eso los perritos. Su labor como ministra está centrada en profundizar en la transparencia de la democracia taiwanesa, permitir la participación de la ciudadanía en la elaboración de las leyes o buscar puntos de consenso entre la sociedad.

El espíritu del 15M taiwanés, la Revolución de los Girasoles (2014), en la que los jóvenes protestaban contra la opacidad del Gobierno taiwanés del Kuomintang en la firma de un acuerdo comercial con China, es el motor de transformación de la joven y amenazada democracia taiwanesa. La ministra Tang participó en esas movilizaciones. También lo hicieron Claire Cheng y Po-yu Tseng, investigadoras de dos plataformas cívicas sobre Gobierno participativo, que se desplazaron hasta Sevilla para participar en el Congreso, que ha contado con financiación de la Taiwan Foundation for Democracy, gracias a un convenio con la Fundación Emmanuel Mounier.

Buscando el consenso en el debate de la red

Una de las claves del debate digital que promueve Tang es que se aleja de la confrontación de las redes sociales. Tiene lugar en plataformas como vTaiwan, y se ha utilizado para conocer la posición de la ciudadanía en temas tan controvertidos como la política con respecto a Uber. “Hay únicamente un pequeño grupo de opiniones que generan división, algunas opiniones ideológicas, pero la mayoría de la gente está de acuerdo con el resto, en la mayoría de los asuntos, en la mayoría de las ocasiones”-afirma Tang.

Los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible no son una simple insignia para la solapa de la chaqueta de Audrey Tang. La ministra comienza a enumerar acciones políticas concretas. Por ejemplo, con respecto al objetivo sexto, relacionado con la gestión del agua, un grupo de trabajadores de la empresa de mantenimiento de las tuberías de agua de Taipéi iniciaron una consulta a través de la iniciativa Presidential Hackathon. Tras unos meses de colaboración entre personas del sector público y privado, a los que se sumó la universidad, se consiguió encontrar una fórmula que, utilizando las nuevas tecnologías, permite encontrar los puntos de fuga de agua con una precisión del 70%.

Esta forma de participación digital en el Gobierno también permite la respuesta directa a las preocupaciones de los ciudadanos, según explica la ministra. Las suspicacias en España respecto a las mediciones del aire no son excepción en Taiwán. Sin embargo, a través de la donación de datos de medidores caseros por parte de empresas, instituciones y ciudadanos, se consiguió crear una medición alternativa—aunque no definitiva— que puso en jaque a la entidad responsable de la medición del aire. Finalmente, la Enviromental Protection Agency abrió la posibilidad de instalar medidores adicionales a petición de la ciudadanía.

Las evidencias hacen que estas palabras de Audrey Tang se alejen de la utopía: “Lo extraordinario de Taiwán es que la sociedad siempre tiene una mayor legitimidad que el sector público. Así que el sector público acaba por unirse a las reivindicaciones de la sociedad cuando se da cuenta de que no puede ir contra ellas”. Pese a ello, el informe que evalúa el desarrollo del Gobierno abierto en Taiwán entre 2014 y 2016, presentado por Po-yu Tseng, apunta a la falta de cultura política y la ausencia de los grandes temas de estado en las plataformas digitales como elementos que han frenado su expansión.

Los retos del sistema

Shiany Pérez-Cheng, investigadora del Institute for Statecraft de Londres y moderadora de la mesa, planteó los peligros que el modelo de Gobierno transparente podría tener para la seguridad nacional de Taiwán, dada las constantes amenazas de China al país. Tang respondió en unos términos muy alejados de nuestra estática concepción de la administración, afirmando que el Gobierno prestaba mucha atención a sus responsables de seguridad nacional, manteniendo incluso reuniones periódicas con la presidenta Tsai Ing-weng.

Asimismo, la ministra concretó que esta forma de debate digital no es un paso final, sino uno inicial, mediante el que salen a la luz las diferentes problemáticas y puntos de vista de la sociedad; para posteriormente, servir en el debate político para el desarrollo e implementación de la legislación. Así la digitalidad avanza sin cuartel, al tiempo que Taiwán se debate entre la distopía del totalitarismo tecnológico de Pekín y la utopía de su nueva democracia tecnológica.

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