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América del Sur de Europa

Esta jornada de puertas abiertas se presenta la mar de interesante. Sale najando el personal cualificado al tiempo que los salvapatrias ponen euros en polvorosa e imparten lecciones de dedocracia, crucifixión al hombre del chándal multicolor, clases magistrales de falta de escrúpulos allende los límites de la exclusión social. Como canta Andrés Calamaro, siempre de charco en charco, que mantiene casas en ambos continentes, el comandante de la parte de adelante nunca da un paso atrás.

Este prorrateo de dolor humano no inspira más que rencor mercantil. Vientos de agua, espuma blanca en la cresta de la ola, postales desde el fin del mundo. Cerca del sol, lejos de aquí, aguarda el pasado muerto, comienza de cero la generación cero coma cero. Los sudacas de Europa cogen el camino, segunda parte. Escuece que te llamen “sudaca”, ¿ehin? Jornada de puertas abiertas en el Congreso de Turismo Peyorativo, sección “Menos papeles que un conejo de campo”. La revancha de las cosas simples, el destino haciendo eses, la solidaridad reconvertida en caridad. La juventud españolita, sin sitio. Sálvese quien pueda. Tol mundo deslocalizado. Y mucho ladrón suelto.

Curioso. El hombre campechano que, escopeta en mano, mandó callar a Chávez hace ahora mutis por el foro al son de Corina, Corina, la balada de la pobre emigración. Hermanosh amercanosh, osh necesitamosh, clama Rajoy al cielo. Entre reformash, ajustesh e incentivosh morales en diferido, los que perdimos el norte saludamos al sur de nuestras entretelas, allá vamosh.

Trescientos y pico de profesores universitarios se largan a cuatro mil kilómetros de la prepotencia hecha añicos. En tierra emergente de dioses contradictorios, alejados del imperial ruido, hete aquí las Indias, again. Anteayer llegaron los chicos del banconsantandé y demás multinacionales cañís, con su simpático sentido de la flexibilidad y sus entrañables eres reunidos geyper, pa tocarles un poco el piano. Van a enterarse de lo que vale un eufemismo. América versus la tiranía del FMI, el FBI, Angelita Merkel y sus lacayos.

Con ustedes, los campeones del humor absurdo y del trapicheo en pleno descenso del pedestal de hormigón armado. Corina, corona, corralito, corralón. Los sudacas de Europa (suena mal, ¿ehin?) nos parecemos más a los argentinos que a los chilenos, por los aires, por el elevado perfil de autoestima, por la dura caída, si acaso. Por las cláusulas del contrato y por los cariños de ida y vuelta. Vuelve el españolito medio a volar en pedazos, tarifa plana de chulería intrínseca, antaño en barco, hoy a bordo de la nube más barata, que está la cosa muy mal, ya lo dijo Chiquito (for president). Pa que se rían de nosotros, mejor será desternillarnos todos.

El cóndor pasa un kilo y medio del colonizador con piel de cordero, pero recibe con los brazos abiertos a gallegos, vascos y andaluces, como si no hubiera pasado el siglo de las revoluciones imposibles. Hoy las maletas lucen ruedas de fuego, los exiliados de agua salada portan estériles títulos masterizados y apellidos compuestos y sin crédito. "Aquí huele a azufre". "Exprópiese". Curita de humildad y paciencia, cónclave de papas con chocos. Viaje con nosotros a mil y un lugar. Resuena, fantasmagórica, la voz del comandante de la parte de adelante en los parlantes del aeropuerto internacional de Achicoria. "Bajen sus humos, señores". "Nos pincharon el globo". No se marchan; los echan.

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