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Hora de elegir: ¿Amenaza o convivencia?

En la coyuntura electoral compleja, por la frustración social ante la falta de expectativas, el neofascismo se erige en salvapatria y tilda de enemigos a nacionalistas, feministas y migrantes. Pero el mayor peligro es él

El PP y Ciudadanos asumen el neofascismo de Vox abonando brotes violentos. Así que, el 28 de abril, optar entre ellos o PSOE y Unidos Podemos más que elegir "derecha o izquierda" es decidir "quiebra o estabilidad"

Santiago Abascal, Pablo Casado y Albert Rivera, en el estrado en la manifestación en Colón contra Pedro Sánchez.

Santiago Abascal, Pablo Casado y Albert Rivera, en la manifestación en Colón contra Pedro Sánchez. Ricardo Rubio / Europa Press / Madrid

El 28 de abril se elegirá gobierno de España, un mes antes de municipales, autonómicas y europeas. Bochornoso cómo se desencadenó todo: el modo en que PP y Ciudadanos crearon, por el relator, un paralelismo con Venezuela llamando al presidente Sánchez "ilegítimo" y lanzando el órdago de Colón, la irresponsable manera en que los independentistas catalanes tumbaron los presupuestos por el arranque del juicio a sus políticos, la guinda del insulto de la diputada de Coalición Canaria Ana Oramas a la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, "Aquí no se habla como en las Tres Mil Viviendas, esto es el Congreso" que era una enmienda a toda Andalucía. Como si ella hablara neutro. Como si alguien lo hiciera.

Ofensa inadmisible, pero menor que el "descubrimiento por Madrid" de Montero. Abochorna que asombre la profesionalidad por periférica o por mujer -Irene Montero fue "revelación" en la moción de censura de Podemos a Rajoy en 2017-. Mucho prejuicio capitalino notamos desde la España no vacía, sino llena de subestimadas provincias.

El 28 estamos todos convocados y, por si sirve de aviso a los 36,5 millones de españoles con derecho a voto, la experiencia del 2 de diciembre, de los 6,5 millones del censo andaluz, hay que tomarse en serio la amenaza de ascenso del neofascismo de Vox. Poco antes de los comicios autonómicos, cuando salió su vídeo, chapucero, reivindicando la reconquista de Al-Andalus a caballo, yo quería creer, y así lo publiqué, que los demócratas les pararíamos los pies. Sin embargo, del único parlamentario que le daban las encuestas más favorables, pasaron a tener acta de diputados doce nostálgicos de la dictadura de Franco.

Tiempos complejos. José Miguel Morales, de Andalucía Acoge sintetizó certero, en la presentación en Sevilla de la revista de eldiario.es, las causas de la zozobra global: crisis del modelo económico, desarrollo tecnológico que precariza el empleo, cambio climático que amenaza la pervivencia, reclamación de derechos de mujeres y migrantes.

El neofascismo instrumentaliza para su fin, de hacerse con el poder, la legítima frustración del ciudadano que no pueden vivir de su trabajo, el miedo al futuro; y convierte a colectivos, feministas, extranjeros, nacionalistas en enemigos, proclamándose salvapatria.

Pero, ¿la elección del 28 es complicada? ¿Quién es más peligro y quién más garantía? De un lado, el tripartito que proclama que solo ellos aman a España, que ondean banderas que no incluyen, sino amenazan, cuyas primeras medidas en Andalucía han sido bajar impuestos a las fortunas, anunciar la venta del patrimonio público y una auditoría de las cuentas previas que tendría alguna credibilidad si no fueran los reyes de la corrupción española de la financiación en B probada en el juicio Gürtel, la corrupción de la Púnica, Lezo, Aquamed, Noos, Andratx, Brugal, Emarsa, Taula… hasta sesenta casos. Reescriben el golpe a la II República, la guerra civil y dictadura de cuarenta años en que se torturaba, encarcelaba, asesinaba y forzaba al exilio al discrepante. Incluidos Lorca, Marchado, Alberti,María Zambrano, Picasso y Blas Infante que de boquilla, en su investidura, reivindicó Moreno Bonilla. Cuestionan la sanidad pública y descartan la eutanasia.

La otra opción es imperfecta. No beatificaré a los socialistas, yo que llevo décadas denunciando desmanes de cortijo en Andalucía, que critico tanto atropello en materia migratoria incluso del ala sanchista, progresista frente a la susanista. De sus polvos, estos lodos. Y Unidos Podemos me ha decepcionado como a casi todos, por el error eterno de mezquinas luchas de poder y ego, faltas de coherencia de discursos y actos. Pero ¿causaron estos dos el choque con Cataluña, la mayor quiebra a nuestra convivencia, o alertaron y han intentado remediarlo? ¿Los presupuestos que pactaron no tenían ayudas a la dependencia y al alquiler, partidas contra la violencia machista, la pobreza infantil y el copago farmacéutico, dotación de becas, medidas que habrían servido a la ciudadanía?

Entonces, ¿es difícil decidir? Yo soy de izquierdas, pero la elección del 28 es entre fascismo y auténtico constitucionalismo. Amenaza o convivencia. Porque el partido que se decía liberal conservador y la marca blanca que nació para reemplazarlo cuando la corrupción se hizo metastásica hacen suyo el neofascismo de Vox. Irresponsables con su propia pervivencia, sin escarmentar en la cabeza ajena de la derecha brasileña hecha cenizas por Bolsonaro.

Un gobierno del PSOE y Unidos Podemos no será ninguna panacea. Mejorará según el tino que tengamos los votantes en los porcentajes de su composición –pienso en los ayuntamientos de Madrid y Barcelona o la Generalitat de Valencia-. Pero no amparará la violencia que tan veloz está pasando de profanar las tumbas de Pablo Iglesias, Pasionaria, el muro de Las Trece Rosas, a atacar sedes como la de Podemos en La Línea o al ministro socialista Ábalos en Mérida increpado como “Rojo, hijo de puta” por un policía nacional prejubilado.

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