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El reparto de comisiones en el Parlamento suena a desprecio

El reparto en los cargos de las comisiones parlamentarias en Andalucía suena a desprecio a la ciudadanía. Es intolerable que se otorgue la presidencia de una materia a alguien que reniega de la misma

El Pleno da luz verde a adecuar las comisiones permanentes legislativas a las once consejerías del Gobierno PP-Cs

Parlamento de Andalucía

El reparto en los cargos de las comisiones parlamentarias en Andalucía suena a desprecio a la ciudadanía. Es intolerable que se otorgue la presidencia de una materia a alguien que reniega de la misma.

No valen despistes ni coincidencias. Todos los grupos parlamentarios son responsables de esta sinrazón que puede llevar a consecuencias desastrosas y aumentar el sufrimiento de demasiadas personas.

Este tipo de noticias no hacen sino alimentar una crispación que está cada día más presente en la escena pública. Son cada vez más lo que la utilizan de forma interesada, manipulando a la opinión general, lo que puede llevarnos a escenarios alarmantes.

Tenemos la responsabilidad de contribuir a la toma de conciencia en vez de tratar de confundir con mensajes interesados y egoístas, vociferar ideas que llevan a la división, al enfrentamiento, a la desmesura, a la rotura de la convivencia, a retrocesos sociales.

No podemos imponer la razón de la fuerza, tenemos que trabajar diariamente para que prevalezca la fuerza de la razón. No a las armas, sí a la palabra, al diálogo, a la convivencia.

Tenemos que recuperar el protagonismo del diálogo, del debate. Hablar sin que domine el enfrentamiento, entenderse sin necesidad de compartir objetivos o métodos. Frente a la crispación, necesitamos, más que nunca, del Parlamento, la responsabilidad, el compromiso. Porque la pugna, el desafío constante, nunca soluciona problemas, los aumenta. Nadie tiene la verdad absoluta. Por eso es fundamental la capacidad de escucha, ejercitar la empatía, restablecer la convivencia, imponer la ley del respeto por encima de todas.

Un Parlamento para los sin voz

Andalucía y su Parlamento ha llegado a una nueva época, una fase en la que la pluralidad del arco es más amplia que nunca. Debemos tomarlo como un reto. Debemos entenderlo como una prueba de nuestra madurez social y democrática. No existen mayorías indivisibles así que el entendimiento, la negociación son las piedras angulares de esta legislatura. El respeto a los principios e identidades tiene que marcar las líneas de trabajo. Los parlamentarios y parlamentarias deberán tener una conducta ejemplarizante. Los grupos, un talante como nunca antes hemos conocido.

Todos han jurado sus cargos. Han asumido una responsabilidad de Gobierno para todas las andaluzas, para todos los andaluces. Están obligados, para eso han sido designados, a trabajar conjuntamente por el mejor bien común. Una tierra en la que todos debemos caber, porque todos somos necesarios.

La undécima legislatura del Parlamento de Andalucía tiene que ser la legislatura de la Igualdad y la Dignidad. Porque el reto más importante que tenemos es el de acabar con la exclusión social, eliminar la marginalidad, evitar el desagravio, el maltrato, la pobreza. Porque Andalucía y su gente tienen que agarrarse más que nunca a su dignidad como Pueblo, y esa se consigue evitando daños, y también resarciéndolos; se alcanza respetando sensibilidades y escuchando; se trabaja, desde los escaños parlamentarios, acordándose, más que de nadie, de los sin voz.

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