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Martirio: “Quien ama la música y el arte no puede ser intolerante”

Martirio y Chano Domínguez homenajean a Bola de Nieve y unen Andalucía y Cuba

Alejandro Luque

Sevilla —

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Recuerda Chano Domínguez que la primera vez que oyó a Bola de Nieve, hace muchos años en Bogotá, se sorprendió de la buena sintonía que tenían el cantante y el pianista del disco. Cuando le explicaron que ambos papeles los desempeñaba la misma persona a la vez, no daba crédito. “Tocaba y cantaba de maravilla. Es alucinante esa manera de tocar, sin mirar siquiera el teclado, y esa libertad para interpretar las canciones, ensamblando a la perfección las letras y la música”, recuerda.

Ahora, el pianista gaditano vuelve a arrimar su arte a la voz de Maribel Quiñones, Martirio, para rendir homenaje a aquella figura legendaria de la música cubana, de nombre real Ignacio Jacinto Villa Fernández – Guanabacoa, 1911-Ciudad de México, 1971), en un disco sencillamente titulado A Bola de Nieve. “Martirio y yo llevamos más de dos décadas colaborando juntos, y en ese tiempo hemos podido conocernos muy bien musicalmente, hasta lograr una conexión enorme”, prosigue Domínguez. “Con Bola nos damos cuenta de que menos es más. Maribel y yo ya hemos grabado otras veces con esta desnudez, sólo su voz y mi piano, pero con esta grabación hemos querido reflejar lo que era Bola de Nieve: la entrega completa y desnudísima del filin”.

Tiempos de ruido

Martirio, que lleva mucho tiempo haciendo incursiones profundas en la música cubana, considera a Bola de Nieve una estación por la que tarde o temprano había que pasar. “Uno de los intereses del disco es poner en el siglo XXI a un intérprete mundial y a un cantor de las emociones inigualable”, afirma. Cuando se le pregunta por qué los nuevos artistas que vemos en televisión ponen tanto empeño en impresionar con sus despliegues vocales, en detrimento de la contención, la sensibilidad o el silencio, la onubense responde: “Vivimos una época de mucho ruido. Pero cuando uno se aleja de ese ruido, se encuentra íntimamente conectado con sus sentimientos. Si logras cantar con el corazón, la mente y las tripas del oyente, una canción puede ser un mundo, y se puede apreciar toda la poética de su letra”.

Hoy se premia el trapecio en la forma de cantar, el tono alto, el despliegue de facultades”, agrega la cantante. “Yo he aprendido a contener la voz, a meter para adentro la impresión y buscar la desnudez, la esencia. Hemos trasladado nuestro repertorio habitual de copla, flamenco y jazz a la forma de Bola, contando con la pausa y el silencio”.

Estas reflexiones llevan a otra: continuamente oímos lamentar que “ya no se hace música como aquella”. Pero si a tanta gente la extraña, ¿por qué ya no se hace música como aquella? “El amo dinero es lo que manda en la música, más que nunca. Y lo que más se promociona es la música pop. Hay intérpretes fantásticos de flamenco, de jazz, pero no encuentran su hueco. Y hay mucho interés en ser famoso. A mí lo que me interesa, en cambio, es el arte que puede transformar tu vida”, asevera.

Talento oculto

Con más de 40 años de trayectoria profesional, desde sus inicios en el grupo de canción protesta Jarcha o su paso por Veneno a su explosión en solitario, Martirio ha visto transformarse en tiempo real el mercado discográfico español. “Han cambiado sobre todo los formatos, ahora la gente oye música en el móvil, sin ser consciente de que se pierden muchos sonidos y matices. Y se venden menos discos, claro. La forma de producir música, y de pagarla, ya no son las mismas. La mayoría tenemos que pagarnos los discos que hacemos, con royalties, campañas de crowfunding, etc. Pero en España hay muchísimo talento, por más que en las emisoras de radio se escuche una música muy homogénea. En mis tiempos había una emisora y un programa de televisión para cada tribu musical. Ahora hay un hueco grande”.

“Se dice a menudo que la música en directo baja la audiencia televisiva, pero no es cierto, todo lo contrario: es absolutamente necesaria. La generación que viene hace música maravillosa, está muy preparada, sólo tienes que ver lo que hace Pedro Pastor, o mi hijo [Raúl Rodríguez]… Pero se la saltan y van directamente a hacerle caso a los milennials”, añade la artista. De Raúl, que se ha ocupado de la producción del disco compaginándola con sus propios proyectos, confiesa: “Cuando lo veo como persona, lo sabio y lo músico que es, pienso: yo he nacido para ser su madre”.

También tiene mucho que decir Martirio sobre la copla, un género que ayudó a revitalizar, y que ahora vive una inesperada primavera. “La copla no va a morir nunca, sobre todo los clásicos”, dice. “Algunas cosas no pasan el filtro del tiempo, pero para hacer otra vez una copla de Juana Reina, Marifé de Triana o Concha Piquer, pues mira, eso ya lo hicieron ellos. Hay que aportar una nueva lectura. No me vale la copia, eso no sirve de nada. Hay que aportar nuevos arreglos, nuevas formas de decir. Pero hay que tener mucha música escuchada para atreverse a hacer músicas nuevas”.

Mujeres liberadas

Por último, echando la vista atrás, cabe preguntar a Martirio si cree que su irrupción en escena tuvo un efecto liberador para todas esas mujeres a las que acaso nadie se había dirigido desde la música. Ella asiente. “Ahí se puso sobre el tapete que la mujer tenía que ser autosuficiente económicamente, así puedes elegir con quién estás. Y por otro lado hablé de respetarse, de buscar un caudal de energía, liberarse de cadenas. Luego han venido otras muchas, Bebe, La Mala, Maui, que creo que han hecho mucho por la mujer de hoy”.

“Yo tengo mi lucha por la liberación de la mujer desde que tengo uso de razón”, concluye la cantante. “Creo que el desarrollo democrático de este país está por encima de cualquier miedo. Y la música va a seguir ahí, para que la gente pueda seguir conectándose consigo misma, y sepa qué quiere hacer, cómo quiere vivir. Quien ama la música y el arte en general no puedes ser intolerante, salvo contra la mentira y la corrupción, la guerra y la violencia”.                

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