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Entrevista a Noni, cantante de Lori Meyers

"La nueva escena alternativa musical es gente con luces y cabales"

La banda de Granada, que cumple 20 años en 2018, es el primer cabeza de cartel del tercer Interestelar Sevilla del 18 y 19 de mayo en el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo

Ya están confirmados La Casa Azul, Elefantes, Arizona Baby , All La Glory y Tu otra bonita

Su sexto disco, En la espiral, salió en febrero y fue número 1 con temas progresivos "con los que, en esta época vertiginosa, decimos: ¡Eh, pierde 6 minutos!"

"En Interestelar tocaremos la espiral de agobio y alivio del disco y rescataremos temas olvidados del principio"

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Alejandro Méndez, Noni López y Alfredo Núñez, Lori Meyers.

La entrevista a Antonio López, Noni, guitarra y voz de Lori Meyers arranca con una llamada que no descuelga tras un recordatorio por WhatsApp que no ha contestado y el prejuicio de la periodista: "¡Informalidad de músico!". Pero a la segunda, Noni contesta y se disculpa. Tiene el móvil destrozado, a la espera de recambio, con un apaño con fixo por el cual a veces conecta, otras no, la conversación puede cortarse. Suena cercano al otro lado. Cada uno con sus cascos. Allá vamos.  

Sois el primer cabeza de cartel anunciado del In terestelar de 2018, tras la última edición con Los Planetas, Loquillo, Love of Lesbian, Maga... ¿Cómo afrontáis la cita? ¿Podéis adelantar algo del concierto?

Lo afrontamos con muchas ganas al ser una cita tan importante. Y, como en mayo estaremos ya en segundo año de gira En la espiralvamos a relajarnos con el repertorio y tocar no sólo estos temas, sino los de discos previos, olvidados o que parte del público ni haya visto en directo porque nos conociera ya a mediados de nuestra carrera.

El año pasado Sidonie puso al público a saltar con ese Carreteras infinitas que os homenajea ("Y ahora que toque Lori Meyers, que tengo ganas de bailar"), ¿Haréis honor a tal presentación? 

¡Lo de Sidonie es amistad! ¡Si con 20 años de carrera y 6 discos no tuviéramos al menos diez temas buenos seríamos muy malos! En Interestelar la clave va a ser el grado de rodaje del espectáculo con que llegamos. Sabemos que luz, sonido y sobre todo la pantalla, que nos daba mucho estrés, funcionan genial y no se nos cae en la cabeza. Con esa seguridad y novedades que incorporaremos, daremos lo máximo.

¿Siendo tan jóvenes os sentís ya como clásicos del pop independiente español?  

A ver, la suerte que tuvimos fue empezar jovencísimos, con 16. Eso ha permitido que ahora que tenemos 36 cumplamos 20 como banda. ¡El padre de Alejandro nos llevaba a los conciertos porque ni teníamos carné! Somos muy afortunados por haber podido crecer en el escenario, currando. Es lo que nos ha dado seguridad y una trayectoria con seis discos y este número 1. Ahora me siento en mi momento perfecto de lucidez y con un universo por aprender. 

Granada fue vivero con Lagartija Nick, Los Planetas, vosotros... ¿Lo sigue siendo?

Sí. Ahora no seguimos la pista en primera línea porque recorremos toda España con la gira, pero vemos, en salas como Planta baja, que hay relevo. Ahí están Toulouse, Bisagra, Apartamentos Acapulco y otros. La ciudad es un cruce de caminos y sin trampa ni cartón acaban saliendo grandes grupos. Y ahora veo a Málaga avanzar a pasos agigantados por la vía de ciudad cultural que recorrió Granada hace diez años. 

Si 360º, organizadores de Interestelar , os concediera el deseo como un genio ¿a qué artistas os gustaría tener en el cartel?

¡Hay tantos! El buen melómano cada día tiene un grupo perfecto o una canción perfecta. Hemos tocando con casi todo el panorama español independiente, alternativo o no, heavys... muchos amigos. Y parte de los sueños adolescentes también los cumplimos tocando con The Posies , Teenage Fanclub, casi compitiendo en público. Como espinita clavada tengo tocar con bandas de rock americano independiente que admiro como Guided By Voices o volver a hacerlo con Morrissey. Me encantaría un festival de jazz, blues, clásico. Para Interestelar, elijo amigos para disfrutar en el escenario y camerinos.

En la espiral salió en febrero, cuatro años y muchos directos tras Impronta. ¿Añoráis la etapa en que se vivía de los discos sin tanto actuar?

No podemos añorar porque, aunque empezamos en el 98, fue con conciertos por Loja, Granada y Málaga, y el arranque amplio fue en 2000 ya al final de la época de ventas millonarias. Sólo nos llegaron ecos del tipo: "¡La Guardia se va de vacaciones a Miami!" (risas). Las ventas ahora se reparten con las escuchas en Youtube, Spotify, las capturas... Hay que adaptarse, no queda otra.

Pero no suena como tu ideal.

A mí lo que me gustaría es sacar vinilos, me gusta la inocencia de la música de los 60 y hasta de los 90. Es de ahí de donde procedo. Creo en el vinilo y en que un disco empieza en el tema 1 y acaba en el 12. Prefiero eso a la inmediatez del single o el objetivo de los millones de escuchas. En esta vida hay quien quiere comprar una silla idéntica a la que tienen otras 35.000 personas y quien valora una artesana, única. Hay mercado para todo... Pero el consumo rápido arrasa, la verdad.

En los 10 meses del álbum, ¿Qué temas han crecido? ¿Qué destacas de esta gira?

Los que el público corea más son Brilla el sol o Zona de confort y es normal que se queden con esos a los que tú o la discográfica has prestado más atención, como single, o canción cero como fue Evolución. En la gira, la música es el centro pero hemos invertido en el luz y vídeo para dar el mejor espectáculo posible y que quienes gastan dinero vivan algo especial, una noche diferente. Además de que, así, nos damos vidilla nosotros, sentimos que no estamos atrapados en algo repetitivo.

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Lori Meyers primer cabeza de cartel del Interestelar 2018

En la espiral arranca con Vértigo I, termina con Vértigo II, hay efectos de despegue que transmiten sensación de ingravidez, ¿Todo para transmitir mareo? ¿Por qué?

Vivimos una época convulsa dominada por la inmediatez y la sobre-información, donde todo el mundo se siente en una espiral, donde hemos perdido base moral, donde asumimos como normal violencias muy fuertes, donde hemos dejado de cuidarnos unos a otros y a la naturaleza... No es por ponernos alarmistas, pero sí veíamos importante reflejar este momento de vértigo. Tanto en la parte lírica, en las letras, como en el aspecto musical. Por eso hemos pasado sintetizadores por ecos de cinta, metido efectos en espiral infinita para generar en la canción una sensación de agobio y, luego, liberarla, limpiarla. Nos apasionan los cacharros, investigar sonidos para crear sensaciones y emociones. Al que escucha se le pueden poner los vellos de punta o pensar que es una mierda. Pero esa es nuestra apuesta.  

¿Y la voz? Hay un tratamiento especial en la grabación.

¡Somos unos frikis del sonido, lo confieso! Conseguimos un micro de los 60, vintage, un Newman U-87 de los que usaba Aretha Franklin porque queríamos esa presencia, ese golpe de voz con más grano, más antigua, darle crujidos técnicos. Luego, claro, como mi voz no es como la de Aretha Franklin hubo que hacer arreglos. Y el resultado final es fruto de la unión con la guitarra y voz de Alejandro Méndez, la batería Alfredo Núñez, teclados de JJ Machuca y bajo de Miguel López. Lo del micro, sólo cinco frikis más lo adivinarán, pero será chulo: “Eh yo sé lo que han hecho estos y por qué”.

La duración media de 4 minutos ¿es para reforzar el efecto bucle, en plan mantra?

Exacto, es lo que buscábamos: acordes repetitivos que, de repente, te llevaran a otro sitio. Desde el punto de vista de la composición es nuestro disco más progresivo, con más influencia de los 70 cuando no importaba que la canción se alargara. En mi casa, de chico, se escuchaba Triana, King Crimson, Pink Floyd, The Beatles. Daban libertad a la canción para arrancar con unos acordes y crecer, mutar hasta acabar en otra cosa. Como The beach boys. Pero además, hoy que hay una obsesión por el consumo rápido, queríamos decir al que escucha: “¡Ahora te vas a parar, a perder 6 o 7 minutos con este tema!”. Y sabemos que a los fans no sólo no les va a importar sino que lo disfrutarán.

¿Cuál es el vínculo de Antonio Arias de Lagartija Nick con Vértigo I y II

Te explico porque ¡es una historia! Yo tenía una canción que empezaba con Vértigo I, tenía un parón psicodélico, acababa con Vértigo II, eran 8 minutos, 4 instrumentales. La letra era un híbrido de la ansiedad que me dan los aviones y la Psicosis de Hitchcock. Quería que Antonio me ayudara a unificarla para darle efecto espiral. Se lo dije y vino a casa, con bastante alcohol seguramente y empezó a escribir en una libreta. La cogí para trabajarla cuando se fuera pero me dijo: “No, enciende el micro”. Total que se metió en la sala de grabación y cantó. “Me acabas de joder la estructura”, le dije (risas). Pero lo que grabó ahí quedó. Sólo quitamos las toses y eructos de alcohólico (risas). Nos gusta eso del “beautiful mistake”, la belleza que surge del error. 

Es un disco bailable con crítica político social, a los medios de comunicación...

A los periodistas eso no os ha gustado, según veo en las entrevistas. Y lo cierto es que yo, a Iñaki Gabilondo le tengo en un pedestal y, en conjunto, respeto mucho la profesión. No os envidio el papel que debéis jugar, clave para el cambio social, en España y el mundo, ¡frente a Trump! Los artistas estamos para entretener a la gente, para que disfruten en su ocio y se liberen del estrés.

Pero, como iba diciendo, hay tanta crítica en Un nuevo horizonte (“Me llevo mi pasaporte manchado de corrupción//me iré a vivir a Marte”) Organizaciones peligrosas (“un placer maldecir a quien nos quiere dañar con la inseguridad”), Evolución (“no tengo fe en la evolución, hemos optado por la destrucción”), que cuesta creer que las letras hayan salido a después...

¿Que la música? Pues sí. Pocas letras y del principio de Lori, las escribí con libreta. La mayoría son posteriores a la melodía. Estoy de acuerdo con que es un disco crítico pero no con los que dicen que es oscuro. Yo siempre explico que si sigo creando es porque veo esperanza como muestra Siempre brilla el sol. Hago música porque admiro a creadores que me inspiran y quizá nosotros inspiremos a otros y así es como la gente hacemos que el engranaje funcione.

Esta hornada de músicos españoles es representativa de una generación, ¿Cómo, tan preparados en su área, lúcidos y críticos con el sistema no logran articulan una alternativa? Lori Meyers, León Benavente, Vetusta Morla, Maga... pero no hay cambios ni en la SGAE, ni para que el artista se beneficie más de plataformas como Spotify.

¡La nueva escena alternativa es gente con luces y cabales, sí! Diferente de esos del pasado tan engrasados en el sistema que, o participan de él o sólo conciben la queja! Nosotros intentamos mejorar el panorama, nos hemos reunido para cambiar nuestro epígrafe que es “Artistas y toreros” y sólo nos deja desgravar cuatro cosas. Hemos tenido contactos con el Senado y asistido a las reuniones de SGAE con peleas a gritos que a mí, de una muy callada familia de pueblo, me han parecido bochornosas. Yo estoy seguro de que, unidos, la buena gente, compañeros, podríamos hacer mucho. Pero aún no logramos ni nuestro objetivo sectorial. Y la sociedad, con problemas graves, vuelve la espalda a lo cultural. No podemos quejarnos porque todos, menos los futbolistas privilegiados, estamos mal, sino luchar para cambiar sociedad. 

Hay retos globales y otros locales. ¿Qué opinas de las trabas al directo en bares en Andalucía? ¿Daña a la raíz, desde el mismo flamenco?

Es un tema complejo porque afecta a muchos y hay que ponerse en la piel de todos. Yo, como músico, diría que haya más locales, tablaos... pero luego hay que entender las protestas vecinales. Andalucía es la cantera del arte y lo defiendo siempre. Para mí, Medio Ambiente, en vez de marcar a los bares debería buscar tiempo y espacio para todo. Porque el gran potencial andaluz tiene que progresar en todos los sectores: la industria, el campo, las infraestructuras, los estamentos y el arte. 

Salís para México ¿qué os lleva allí? 

Vamos a Puebla, al Festival Catrina donde teloneamos a un grupo de mucho tirón allí,  Enjambre. Si nos descubren doscientas personas perfecto y además, Universal, que distribuye este disco, con licencia porque la propiedad es nuestra, nos ha conseguido cinco días de promoción. Nos apoyan mucho, ¡somos sus rockeros, raritos a los que dan calor familiar, en un catálogo con Alejandro Sanz o Bisbal! En América Latina hemos estado en México y Argentina y, en Londres, hará dos años dimos un concierto en la Sala Escala para 800 personas pero, ¡juraría que 785 eran  emigrantes españoles! En Europa el inglés es clave y yo... si surge un proyecto que lo requiera tendré que recurrir a quienes lo dominan, como mi pareja, Anni B Sweet  porque mi nivel es de ”pinta y media”, que creo que mejora con una cerveza (risas).

Cumplida una hora, tras desearles buen viaje y colgar, la periodista se da cuenta de que ha olvidado preguntar por el segundo pilar temático del disco: el amor. “¿Es el refugio que queda en el primer mundo frente al derrotismo y cinismo?” Mando la pregunta por mail, repito la llamada pero el móvil ya ha muerto y al reencontrar la alusión de Noni Meyers al beautiful mistake, la belleza del error, pienso que quizá sea mejor ni confirmar ni refutar la impresión al oír Zona de confort

Alza tus manos junto a las mías, 

grita más alto lo que decías,

el mismo himno y sintonía, decir te quiero todos los días... 

(...)

¡Es la revolución! ¡Es la revolución!” 

 

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