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Sobre este blog

El Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) cuenta con 24 institutos o centros de investigación -propios o mixtos con otras instituciones- tres centros nacionales adscritos al organismo (IEO, INIA e IGME) y un centro de divulgación, el Museo Casa de la Ciencia de Sevilla. En este espacio divulgativo, las opiniones de los/as autores/as son de exclusiva responsabilidad suya.

Corregir secuencias de ADN: el conflicto de las patentes

csic

Juan Martínez Armesto

Delegación CSIC Andalucía y Extremadura —

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Uno de los grandes objetivos de la comunidad científica implicada en biotecnología, en el sentido más amplio posible del término, ha sido “reparar” roturas de ADN de forma precisa, produciendo un corte único en el genoma en el lugar exacto donde se quiere alterar la secuencia inicial, bien para corregir una mutación o para introducir variantes. En microorganismos, como la levadura S. cerevisiae, es posible conseguir esta “edición” de manera precisa, no así en plantas y animales, incluyendo células humanas.

El científico español Francisco J. Martínez Mojica de la Universidad de Alicante identificó en 1993 estas secuencias CRISPR en el ADN de microorganismos (arqueas y bacterias) con una alta tolerancia a la sal, aislados en las costas de Santa Pola (Alicante). Se sugirió que les servían como un mecanismo de defensa inmunitario frente a virus, de forma que las bacterias que sobreviven al ataque vírico guardan la información del agresor, lo que les permite identificar genes indeseables gracias a la información previamente almacenada y destruir el virus.

CRISPR es un acrónimo de la expresión inglesa “Clustered Regularly Interspaced Short Palindromic Repeats”, es decir Repeticiones Palindrómicas Cortas Agrupadas y Regularmente Espaciadas en castellano. Cas9 es una enzima endonucleasa asociada a CRISPR que actúa como “tijeras moleculares” para editar o corregir en una célula el ADN, siendo dirigida por un ARN guía al lugar exacto que se quiere modificar.

Como puede deducirse de los párrafos anteriores, la tecnología CRISPR-Cas9 constituye una herramienta capaz de modificar o corregir secuencias de ADN de manera precisa, económica y sencilla e incluso puede permitir hacer modificaciones de cromatina en sitios concretos lo que implica un enorme potencial en medicina, alimentación, agricultura o medio ambiente. Se trata de una innovación disruptiva generada inicialmente por dos grupos de investigación de Estados Unidos y Suecia que depositaron solicitudes de patentes, cuya tramitación y explotación está dando lugar a un enconado conflicto entre las instituciones titulares.

Los hechos objetivos son:

- el 25 de mayo de 2012 se presenta ante la Oficina Estadounidense de Patentes y Marcas (USPTO) la primera solicitud de patente sobre esta tecnología, de titularidad compartida entre la Universidad de California – Berkeley y la Universidad de Viena con Jennifer Doudna y Emmanuelle Charpentier como investigadoras principales en Berkeley y Viena respectivamente.

- esta solicitud inicial, junto con otras posteriores de octubre 2012, enero 2013 y febrero 2013, presentadas por las mismas instituciones, dieron lugar a una solicitud de patente internacional, presentada al amparo del Tratado de Cooperación en Materia de Patentes (PCT) y se ha continuado en muchos países y territorios: Australia, Canadá, China, Corea, Europa (38 países), Hong-Kong, Japón, México …

- Feng Zhang y su grupo del Broad Institute – MIT (Boston MA, USA) probaron que la tecnología de edición genética podía funcionar en seres vivos eucariotas, incluso en humanos. Aplicando una estrategia de protección que aprovechaba las opciones de examen acelerado de la USPTO, presentaron una pluralidad de solicitudes de patente, siendo la más antigua de 12 de diciembre de 2012; algunas de estas solicitudes ya han sido concedidas en diversos países y territorios.

- Las instituciones con derechos de titularidad, particularmente la Universidad de California y el Broad Institute han licenciado la explotación de la tecnología en diversos campos de aplicación a grandes empresas como Bayer, Dow Dupont, Monsanto o Thermo Fischer, bien directamente o a través de empresas spin-off como ERS Genomics, CRISPR Therapeutics, Intelia Therapeutics, Caribou Biosciences (surgidas de Berkeley y/o Viena) o EDITAS Medicine (Broad)

Queda claro que el impacto de la tecnología CRISPR-Cas9 supera con creces el campo experimental y de investigación con una enorme repercusión social y económica, lo que hace que las partes interesadas utilicen todos los recursos para que las oficinas de patentes decidan a favor de sus respectivos intereses. Sería objeto de un análisis en profundidad, más que de una entrada en este blog, el detallar la situación de cada patente.

No obstante, la tendencia parece ser, al menos en Estados Unidos, la de permitir la coexistencia de las patentes de Berkeley/Viena y de Broad-MIT, asumiendo como no obvia, y por tanto inventiva, la aplicación de CRISPR-Cas9 en seres vivos eucariotas, argumento de Broad – MIT frente al enunciado más genérico de la patente inicial de Berkeley/Viena. En otras jurisdicciones, como la Oficina Europea de Patentes, están abiertos procedimientos de oposición cruzados en la tramitación de varias solicitudes, por lo que “las espadas siguen en alto.”

Como era previsible, el avance en investigación está siendo vertiginoso, por lo que se están produciendo numerosas presentaciones de solicitudes de patentes con diversas aplicaciones y variantes de la tecnología. Siguen destacando como titulares frecuentes Harvard – MIT – Broad y UC-Berkeley, pero aparecen empresas como DowDuPont, Caribou o EDITAS ya referidas en párrafos anteriores.

Como conclusión, sin duda, esta tecnología tiene un enorme potencial , en la que aún queda mucho por avanzar y desarrollar, dejando claro que las empresas e instituciones con fuertes inversiones e intereses en el campo deberán redoblar esfuerzos por colaborar, más que desgastarse en interminables y costosísimos litigios de patentes.

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