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Elecciones inciertas, escenarios imprevisibles

Habrá gobierno de coalición o cooperación de Pedro Sánchez si gana el bloque de la izquierda después del 10-N? ¿Gobernará la derecha reeditando los acuerdos entre PP, Cs y Vox, ya vigentes en algunos grandes ayuntamientos y algunas Comunidades Autónomas? Y lo que sería la auténtica novedad, ¿habrá por primera vez un gobierno de “gran coalición” entre PSOE y PP?

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A falta de un mes del 10-N, la incertidumbre marca la convocatoria electoral. Habrá que esperar un par de semanas a que las encuestas ofrezcan datos más fiables, estimando dos elementos importantes: el nivel de abstención y el efecto de la irrupción de “Mas País” (el partido creado por Errejón). A día de hoy, los escenarios postelectorales son, por tanto, imprevisibles, y todas las combinaciones son posibles.

De toda esa variedad de escenarios, cabe mencionar tres de ellos, aunque con diferente grado de probabilidad: i) que se mantengan las cosas como ahora, con una ligera diferencia de escaños en favor del bloque de la izquierda (donde el PSOE continúe como partido hegemónico), pero insuficiente para armar una mayoría parlamentaria; ii) que sea el bloque de la derecha (con hegemonía del PP) el que supere en escaños al de la izquierda, pero que tampoco alcance la mayoría suficiente para formar gobierno; y iii) que uno de esos dos bloques supere de forma clara al otro y tenga el número suficiente de escaños para gobernar con cierta estabilidad.

Dado que el tercer escenario, el menos probable, conduce sin dificultad a la formación de un gobierno (de izquierda o de derecha), analizaré los otros dos, que son más complejos en cuanto a la gobernabilidad.

Respecto al primer escenario (un reparto de escaños entre bloques similar al de las pasadas elecciones), muchos analistas opinan que nos adentraremos de nuevo en un difícil proceso de negociación en el bloque de la izquierda, esta vez con la presencia del nuevo partido “Más País” de Errejón, que puede o no facilitar el acuerdo de gobernabilidad. A ello habría que añadir la complejidad de apoyarse en los partidos nacionalistas vascos y catalanes. Sólo una abstención de PP y Cs podría romper un nuevo bloqueo, lo cual parece ahora menos improbable a la vista de los cambios de estrategia que se están produciendo en la dirección de ambos partidos. Pero en todo caso daría lugar a un gobierno de gran inestabilidad.

Respecto al segundo escenario, una victoria de la derecha (PP, Cs y Vox), pero sin mayoría suficiente también conduciría a una situación de bloqueo, igual o incluso más difícil de solventar que la anterior, dado que habrá más dificultad para obtener el apoyo del PNV y la abstención del PSOE ante la presencia de Vox en la combinación. También en este caso, sería una situación inestable para afrontar la legislatura.

¿Una gran coalición?

En esta situación, algunos analistas contemplan otra posibilidad ante la difícil coyuntura económica de la próxima legislatura (Brexit, desaceleración, guerra comercial EE.UU.-China, aranceles…) y la no menos difícil coyuntura política (con el “procés” como tema central). Opinan que es el momento de ensayar por primera vez en España una “gran coalición” entre PSOE y PP (una “coalición incómoda” la han llamado Rajoy y Felipe González en el Foro Atlántico de A Toxa). El orden variaría según cual fuere el partido con más escaños después del 10-N.

De las experiencias de “grandes coaliciones” cabe deducir dos condiciones para su éxito: que los partidos coaligados no estén sumidos en crisis internas, y que sumen en torno a dos tercios de la representación parlamentaria.

En el caso español, la propuesta que hizo Rajoy en 2016 al PSOE de formar una “gran coalición” no era viable, porque no reunía ninguna de esas dos condiciones. Tanto el PP como el PSOE pasaban entonces por profundas crisis internas después de haber perdido muchos votos en beneficio de los partidos emergentes Cs y Pdms. Además, la suma de escaños estaba por debajo de los dos tercios de la representación política. Ello hubiera dejado la oposición parlamentaria en manos de vigorosos partidos en ascenso (Cs y Pdms) con capacidad suficiente para interferir la acción de gobierno e incluso, en el caso de Pdms, con una fuerte capacidad de movilización en la calle.

Después del 10-N, algunos analistas se atreven a pronosticar que nos podemos encontrar con un panorama cercano al recomendable para las “grandes coaliciones”: un PSOE internamente cohesionado; un PP recuperado y de nuevo liderando con holgura la derecha española; una representación conjunta de ambos partidos sobre los dos tercios en el Congreso de los Diputados (233 escaños); unos partidos (Cs y U-Pdms) debilitados y en descenso a ambos lados de la gran coalición. Y todo ello con el incentivo de tener que afrontar una legislatura complicada en términos económicos y políticos.

Son escenarios menos inverosímiles de lo que lo eran hace cuatro años o sólo tres meses. ¿Habrá gobierno de coalición o cooperación de Pedro Sánchez si gana el bloque de la izquierda después del 10-N? ¿Gobernará la derecha reeditando los acuerdos entre PP, Cs y Vox, ya vigentes en algunos grandes ayuntamientos y algunas Comunidades Autónomas? Y lo que sería la auténtica novedad, ¿habrá por primera vez un gobierno de “gran coalición” entre PSOE y PP?

Todo está abierto, y todo puede ocurrir. Nada está escrito de antemano, y ésa es la grandeza de la democracia.

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