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¿Te preocupa el bienestar de los animales que comes?

Es un tema de indudable interés público a nivel europeo, pero su concreción en la conciencia ciudadana varía de unos países a otros (más interés en los nórdicos y centroeuropeos) y es más intensa en ciertos tipos de animales.

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Más de la mitad de los españoles (52%) reconoce que, cuando hacen sus compras de alimentos, no se fijan en aspectos relativos al bienestar de los animales.

El interés por el tema del bienestar de los animales lleva planteándose a nivel europeo desde mediados de los años 70, cuando, a raíz de la entrada del Reino Unido en la UE, asociaciones británicas de defensa de los animales comenzaron a realizar campañas en los medios de comunicación y a desarrollar actividades de lobby en el seno de las instituciones europeas. Ese interés no es sólo por razones éticas, sino también por razones sanitarias (propagación de enfermedades), ambientales (contaminación del suelo por purinas) y económicas (costes producidos por altos niveles de mortandad en las granjas y en el traslado a mataderos).

El interés y preocupación por este tema ha ido creciendo en la opinión pública europea, tal como se pone de manifiesto en los Eurobarómetros de 2005 y 2007. Estas dos encuestas muestran, no obstante, las variaciones existentes entre países y la influencia de los factores sociodemográficos, educativos y culturales.

Por ejemplo, según el Eurobarómetro de 2007, dos tercios de los consumidores europeos se manifiestan dispuestos a cambiar sus hábitos de compra a fin de adquirir productos que sean más respetuosos con el bienestar de los animales. Además, el 43% declara haber tenido en cuenta este tema alguna vez cuando compran carne. Los consumidores se muestran convencidos de que pueden lograr que las cosas cambien: el 74% de los consumidores de la UE opina que sus decisiones de compra pueden repercutir de manera positiva en el bienestar de los animales.

La inmensa mayoría de los consumidores de la UE muestra su deseo de que en el etiquetado de los alimentos figuren indicaciones más visibles sobre buenas normas de bienestar animal. Los consumidores consideran también que existe una clara correlación entre el bienestar de los animales y la calidad de los alimentos. Casi la mitad percibe que los alimentos producidos con normas elevadas de bienestar animal son de mejor calidad.

Tomando como referencia al consumidor español, más de la mitad de los españoles (52%) reconoce que, cuando hacen sus compras de alimentos, no se fijan en aspectos relativos al bienestar de los animales, mientras que ese porcentaje es mucho menor en Dinamarca o Reino Unido (en torno al 15%). En esa misma encuesta se comprueba que el interés y preocupación por el bienestar de los animales depende del grado de conocimiento de la población, de tal modo que está relacionado con el hecho de que los ciudadanos conozcan los sistemas de producción utilizados en las granjas. Así, mientras que algo más de un 90% de daneses y un 70% de británicos dicen haber visitado alguna vez una granja, sólo un 50% de españoles reconocen haberlo hecho.

El mencionado Eurobarómetro de 2005 también muestra que dicho interés y preocupación depende del tipo de animales. Así, mientras que dos de cada tres encuestados (66%) valoran como positivo el sistema de producción de las granjas de vacuno de leche y casi la mitad (46%) el de las granjas de porcino, ese porcentaje desciende al 22% en el caso de las granjas avícolas (en este caso, el 64% lo valoraban como negativo). Casi la mitad de los ciudadanos de la UE mencionan a las granjas de gallinas en batería, de pollos y de cerdos en estabulación, como las que más necesitan mejorar sus sistemas de producción en lo que respecta al bienestar de los animales, lo que confirma que es en estos sectores donde hay mayor preocupación ciudadana.

En definitiva, el tema del bienestar animal es un tema de indudable interés público a nivel europeo, pero su concreción en la conciencia ciudadana varía de unos países a otros (más interés en los nórdicos y centroeuropeos), y es más intensa en ciertos tipos de animales, estando influida positivamente por el nivel de estudios y por el grado de información que tienen los consumidores sobre los sistemas de producción en las granjas.

Coautor del post: Rafael Villafuerte.

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