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Sobre este blog

El Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) cuenta con 24 institutos o centros de investigación -propios o mixtos con otras instituciones- tres centros nacionales adscritos al organismo (IEO, INIA e IGME) y un centro de divulgación, el Museo Casa de la Ciencia de Sevilla. En este espacio divulgativo, las opiniones de los/as autores/as son de exclusiva responsabilidad suya.

El cambio climático y la floración de los cultivos frutales

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Iñaki Hormaza

Instituto de Horticultura Subtropical y Mediterránea La Mayora (CSIC/UMA) —

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Los frutales de climas templados necesitan estar expuestos a un período variable de bajas temperaturas durante el reposo invernal para una adecuada floración y, por tanto, producción de fruta. La duración de ese período es muy variable con diferencias entre especies y entre variedades dentro de cada especie.

En este contexto, las previsiones de diferentes modelos de cambio climático apuntan a un aumento de las temperaturas durante los meses de invierno en diferentes regiones del planeta. Estas previsiones se están viendo ratificadas por las observaciones en los últimos años en cambios de fenología de distintas especies vegetales tanto cultivadas como silvestres en la línea de un adelantamiento temporal de los procesos de desarrollo, incluyendo la floración.

En el caso de frutales de zona templada, estos cambios de fenología van frecuentemente asociados a problemas en floración en algunas zonas debido a un insuficiente frío invernal, ya que cada variedad necesita acumular unas necesidades determinadas de horas-frío para florecer.

Durante los últimos siglos los agricultores han llevado a cabo una selección empírica de distintas variedades de cultivos frutales adaptadas a las diferentes zonas geográficas, en gran parte en base a las necesidades de frío invernal para poder salir eficientemente del periodo de reposo. Sin embargo, esta disminución rápida de las horas-frío invernales como resultado del cambio climático puede hacer que algunas de las variedades de frutales cultivadas actualmente no produzcan cosechas regulares y se ponga en riesgo incluso la diversidad de variedades cultivadas localmente al dejar de ser productivas.

Por tanto, sería conveniente, además de hacer un esfuerzo a diferentes niveles para reducir la emisión de gases de efecto invernadero, desarrollar estrategias de adaptación a esas nuevas circunstancias causadas por la actividad antrópica. Una de esas estrategias sería la renovación varietal en determinadas zonas con variedades de menores requerimientos de frío invernal. Sin embargo, una renovación inmediata puede llevar a que variedades con bajas necesidades de frío florezcan en zonas frías demasiado pronto y puedan sufrir daños por heladas primaverales tardías que comprometan la producción.

Con el fin de avanzar en esta línea de trabajo, gracias a la financiación obtenida por parte de la Fundación Biodiversidad, dependiente del Ministerio para la Transición Ecológica, se están iniciando estudios de fenología y de necesidades de frío en diferentes especies y variedades en dos escenarios climatológicos claramente diferentes en el marco del proyecto titulado “Adaptación al cambio climático mediante la selección de variedades frutales adaptadas a inviernos menos fríos”.

Por un lado, en el Instituto de Hortofruticultura Subtropical y Mediterránea la Mayora, instituto mixto entre el CSIC y la Universidad de Málaga, cuya Estación Experimental está situada en la costa de Málaga en una zona libre de heladas y con escaso frío invernal y, por otro, en una finca situada en la Almunia de Doña Godina en el valle del Ebro en Zaragoza, con un número elevado de horas frío, aunque en disminución, y con riesgo alto de heladas primaverales cuyo seguimiento se realiza por parte del grupo de investigación liderado por Javier Rodrigo del CITA de Aragón.

Los frutales son especies ideales para este tipo de estudios puesto que, debido a su propagación por injerto, es posible realizar estudios comparativos del mismo genotipo propagado clonalmente en escenarios edafoclimáticos diferentes. Hasta el momento se han plantado en las dos localidades variedades de altos y bajos requerimientos de frío invernal de cerezo, ciruelo, albaricoquero, melocotonero y pawpaw, una especie genéticamente próxima al chirimoyo y que es la única especie de la familia de las Anonáceas adaptada a climas templados.

El seguimiento que se está realizando en estos árboles indica que algunas de las variedades de bajos requerimientos de frío son capaces de florecer en las condiciones de la costa de Málaga, en la que las horas frío invernales son muy escasas. Estos resultados iniciales permiten utilizar las condiciones climáticas de la costa Mediterránea como un lugar ideal para evaluar variedades de bajos requerimientos de frío que en el futuro se podrían cultivar en zonas en las que la disminución del frío invernal va a tener como consecuencia que las variedades cultivadas actualmente dejen de ser productivas.

Aunque los resultados definitivos se tendrán a medio plazo, a corto plazo este ensayo ya está dando lugar a información valiosa tanto para la prevención de impactos negativos en plantaciones existentes como para el estudio del desplazamiento del cultivo de especies frutales a nuevas zonas y servir para dar a conocer esta problemática causada por la actividad humana y las herramientas para mitigarla tanto a los agricultores como a la sociedad en general.

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El Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) cuenta con 24 institutos o centros de investigación -propios o mixtos con otras instituciones- tres centros nacionales adscritos al organismo (IEO, INIA e IGME) y un centro de divulgación, el Museo Casa de la Ciencia de Sevilla. En este espacio divulgativo, las opiniones de los/as autores/as son de exclusiva responsabilidad suya.

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