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La alumna de la Universidad de Málaga sin beca: "Sólo le he puesto cara a una situación"

Yasmina Resurrección es la joven a la que han denegado la ayuda al estudio a pesar de estar advertida de desahucio.

Su vídeo de protesta supera las 100.000 visitas: "Decíamos: "Hasta que no lleguemos a las mil no paramos"".

"Lo pasé horrible: el vídeo está lleno de cortes, me hinchaba de llorar, me cabreaba, me entraban sudores y soltaba tacos".

Captura del vídeo denuncia de Yasmina Resurrección.

Captura del vídeo denuncia de Yasmina Resurrección.

Yasmina Resurrección tiene este martes el primer examen de junio. Lo recuerda y se ríe, pero luego se pone seria y explica que ha hablado con la profesora y que puede que en los últimos días se haya descentrado un poco. "Y yo no quiero sacar un siete; quiero sacar un nueve". Si ha podido llegar a tercero de Publicidad y Relaciones Públicas en la Universidad de Málaga es gracias a que con cada matrícula de honor (lleva siete) descuenta el pago de seis créditos y con eso se paga el transporte desde Mijas. Así ha sido durante años, pero cuando llegó la orden de desahucio decidió decirle al mundo que ya estaba bien, que nadie le concedía una beca y que la excelencia ya no bastaba para seguir estudiando.

Yasmina grabó un vídeo la semana pasada que ahora supera las 100.000 visitas. Desde el miércoles la han llamado todos los medios locales y varias televisiones nacionales. Se dice un poco abrumada, pero tiene tiempo para explicar su caso con naturalidad no fingida. Ella, dice, es sólo un ejemplo y nunca quiso ser más que eso: "Mi intención no es recibir ayuda de nadie, yo lo que quiero es denunciar esta injusticia. Sólo he puesto cara a una situación".

La situación es ésta: el Ministerio de Educación y la Junta de Andalucía denegaron conceder a Yasmina una beca de estudios alegando que su familia es propietaria de una vivienda que le hace superar determinados umbrales de renta. Como muchos otros. Pero en marzo ocurrió algo: a sus padres les notifican que les van a desahuciar. Recurre entonces la resolución de la Junta y la respuesta es la misma: no hay beca. Entonces estalla: graba un vídeo. El documento es un grito contra la maquinaria burocrática, ciega para ver y pesada para moverse.

La renta de la unidad familiar el pasado año fue de 2.800 euros. Son propietarios de un piso "en un barrio normal" y de un garaje "donde guardamos el camión del baratillo". Antes guardaban allí las telas de la tienda de cortinas que cerraron. "¿De verdad después de esto me estás diciendo que tengo un patrimonio de la hostia y estoy forrada para estar en la universidad?", le espeta a la cámara.

No hay mucho guión en ese vídeo, sólo la descripción cruda de una situación kafkiana: a quien no puede pagar la vivienda se le dice que no recibirá ayuda para estudiar. Hay rabia contenida y también inseguridad. Yasmina no es lo suficientemente resuelta para grabarse soltando un monólogo sobre su desahucio y la posibilidad cierta de no poder seguir estudiando: "Me costó mucho decidirlo y hacerlo, imagina ponerme delante de la cámara. Lo pasé horrible: el vídeo está lleno de cortes, me hinchaba de llorar, me cabreaba, me entraban sudores y soltaba tacos".

Durante unos días se dedicó a moverlo por las redes junto con un amigo que le impulsó a grabarlo. "Decíamos: Hasta que no lleguemos a las mil visitas no paramos"". La historia llegó a los medios locales y de ahí a fenómeno viral. Se dio cuenta de la repercusión cuando la llamaron de las televisiones nacionales y se vio respondiendo llamadas sin saber quién estaba al otro lado.

La Universidad de Málaga estudiará el caso

El caso sigue abierto. No ha hablado con la Junta de Andalucía ni con el Ministerio del Interior, y su nombre figura en los listados de solicitudes denegadas. La Universidad de Málaga se puso en contacto con ella pero no ha resuelto aún concederle la ayuda de emergencia, un fondo de ayuda extraordinaria que suele variar entre los 200 y los 300 euros, según la joven. Lo solicitó el 30 de octubre de 2014, según consta en la copia de la que ella dispone, pero la Universidad no encuentra la solicitud. "Yo me enteré por los medios de que lo habían perdido", aclara. Después del examen irá al departamento de becas.

La han llamado para contarle historias parecidas y también para ofrecerle el dinero de la matrícula, cheques de tiendas online y el pago de abonos-transporte. Sólo ha aceptado un libro de inglés en PDF porque necesita dominar mejor el idioma para seguir estudiando. "Me conmueve la de personas que se han ofrecido a pagarme el dinero del año que me queda, pero eso no es lo que yo quería". Lo que quería es hacer una llamada de atención, poner rostro a muchos.

Yasmina viene a decir (sin decirlo) que el sistema derrota por agotamiento, que "cuando te deniegan la beca tantas veces, llega un punto en que ya no recurres más". Ella enseñaba los papeles del banco, les mostraba que aquellos números eran "muy rojos". "Con la segunda denegación digo que ya no aguanto más, que no tengo expectativas de futuro…". Sólo pudo demostrar que necesitaba ayuda cuando llegó la orden de desahucio y para ello tuvo que grabar un vídeo y contar su historia a todos. "Yo pienso luchar por lo que quiero, quiero continuar formándome. No voy a hundirme, voy a seguir luchando", advierte antes de explicar en qué consiste su examen del martes, ese en el que aspira a sacar un nueve.

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