Moreno, sobre los contratos a dedo investigados: “Pongo la mano en el fuego por los que certifican esas adjudicaciones”
El presidente de la Junta, Juan Manuel Moreno, se ha enfrentado este jueves con una pregunta directa sobre corrupción durante la sesión de control al Gobierno en el Parlamento andaluz: “¿Usted pone la mano en el fuego por los tres últimos gerentes del Servicio Andaluz de Salud (SAS) imputados por corrupción y por sus consejeros de Salud, sí o no?”
Moreno ha caminado de puntillas sobre el asunto de los contratos a dedo del SAS con clínicas privadas desde que un juzgado de Sevilla abrió una investigación por un supuesto delito de prevaricación e imputó a la actual gerente, Valle García, y a sus dos antecesores, Miguel Ángel Guzmán y Diego Vargas. La oposición lleva meses tratando de que rinda cuentas sobre este tema, que cobra nueva dimensión a medida que la instrucción avanza, pero el PP ya se ha servido de su mayoría absoluta dos veces para vetar una comisión de investigación en el Parlamento.
Esta vez, sin embargo, el presidente de la Junta ha hecho suya la fórmula que le planteaba su oponente en la pregunta, para consternación de sus asesores, que suelen advertirle de que, en política, “nunca, jamás se acepta el marco mental del rival”. “Yo pongo la mano en el fuego por los informes jurídicos, por las personas responsables, los funcionarios de alto nivel que certifican esas adjudicaciones. También pongo la mano en el fuego por la Justicia. Ustedes han decidido llevar este asunto a los tribunales, bien, pues que la Justicia decida”, ha respondido, con mucha tranquilidad.
La pregunta se la había formulado el portavoz del grupo mixto Adelante Andalucía, José Ignacio García, que esta misma semana se ha enfrentado a la misma disyuntiva, durante un debate con el resto de portavoces parlamentarios organizado por la Universidad Pablo de Olavide (Sevilla), bajo el título La Andalucía del presente y el futuro. ¿Usted pondría la mano en el fuego por Pedro Sánchez, sí o no?, preguntó el moderador y director de ABC de Sevilla, Alberto García Reyes.
Todos respondieron que no, incluido el diputado socialista y secretario de Organización en Sevilla, Rafael Recio, que explicó que “ya no pone la mano en el fuego por nadie”, una frase que fue aplaudida, destacada y difundida a los cuatro vientos por el PP para atizar al PSOE. Recio se lamentó después de haber “caído en la trampa” de hacer suya una frase que se presta a pocos matices, y que hoy está cargada de una toxicidad especial porque fue la misma que usó su jefa, María Jesús Montero, para avalar a Santos Cerdán poco antes de verse salpicado por las grabaciones de Koldo García en un supuesto caso de mordidas en la adjudicación de obra pública.
La corrupción ha sido hoy, una vez más, el asunto del que más se ha hablado y del que menos se ha hablado en la sesión de control al presidente andaluz. Es un término polisémico, que las izquierdas usan para acusar a Moreno de ser “el principal responsable de la trama de corrupción en la sanidad de Andalucía”, en palabras de la portavoz del PSOE-A, María Márquez; y que PP y Vox esgrimen como vara verde para espolear a los socialistas con el caso Koldo-Ábalos-Cerdán.
García le he espetado a Moreno que no tiene “legitimidad para hablar de la corrupción de otros”, mientras están investigando a su Gobierno por corrupción. Y le ha atacado con la investigación de la Fiscalía por un supuesto fraude de 300.000 euros en transporte escolar en una agencia pública que depende de la Consejería de Desarrollo Educativo.
También le ha sacado los correos electrónicos entre el SAS y las clínicas privadas beneficiadas por los contratos a dedo que investiga el juez, que revelan las supuestas indicaciones para que pausaran el concierto público con estas empresas para, acto seguido, volver a contratarlas a dedo pero a precios más caros. Es una documentación que ha revelado este periódico y que forma parte de la instrucción.
“Un contrato de emergencia te sale más rentable y hay más dinerito para la sanidad privada. Tenemos que aguantar a los Torrentes y a los lobos de Wall Street, las mordidas del Puente del Centenario y los contratos irregulares a dedo con la sanidad privada”, ha dicho García, que también ha sido muy duro con el Gobierno de Pedro Sánchez y los partidos que lo sustentan.
La portavoz socialista sabía que pisaba terreno resbaladizo al denunciar la corrupción, porque su partido está en el ojo del huracán por el escándalo de Cerdán. Márquez se ha apoyado en esa debilidad para tratar de arrastrar el debate al escenario andaluz: “Si piensa que Ábalos, Koldo y Cerdán, expulsados del partido, van a condicional la labor de este grupo parlamentario, la lleva clara”, le ha espetado, a modo de venda preventiva, para luego preguntar si “el SAS ha falsificado facturas”.
“No es el PSOE, es la Justicia quien está centrando la investigación en su Consejo de Gobierno y en los papeles que llevan su firma”, ha denunciado la socialista, en referencia al acuerdo aprobado por el Ejecutivo andaluz para retirar los controles previos de fiscalización a los contratos de emergencia del SAS, que los interventores señalan en sus informes como posible punto de partida a las irregularidades que luego han denunciado.
Moreno ha respondido a las críticas arremetiendo contra el PSOE, rescatando el caso ERE -que se llevó por delante a los anteriores gobiernos socialistas de Chaves y Griñán- y defendiendo el refuerzo de la lucha contra la corrupción de su Ejecutivo: “Antes se tapaba la corrupción, ahora mi gobierno actúa”.
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