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Los partidos reformarán la ley electoral para frenar la fuga de votos en el exterior

Estudiarán cómo quitar el voto rogado, un lío de trámites para el expatriado que disparó la abstención al 96% en las generales de 2011.

El PP quiere buscar otro sistema de garantías para evitar las suplantaciones.

En Andalucía están en juego caso 180.000 votos exteriores.

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El PSOE extremeño dice que la "verdadera" encuesta está en las urnas y el PP aboga por el trabajo "conjunto"

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La crisis está llevando a muchos españoles a buscarse la vida fuera del país. En la maleta también se van sus votos. Ya son 1,48 millones de electores (1,93 millones de residentes, un 6,3% más que en 2012). Un electorado que equivale al de las comunidades de Aragón y Navarra juntas. O al de Castilla-La Mancha. Es una importante y creciente bolsa de sufragios que se pierde en el lío del trámite del voto rogado. Un mecanismo diseñado la pasada legislatura por el PSOE, y apoyado por el PP, CiU y PNV, que lejos de servir como un control de identidad y un sistema contra posibles manipulaciones, acabó por fomentar la abstención. Pero los partidos han reaccionado. Aunque pasó desapercibido, en el último Debate del Estado de la nación se dio el primer paso para eliminar esta medida garantista, que se incluyó en la reforma de la Ley Orgánica del Régimen Electoral General (LOREG) de 2011. Su resultado: en las generales de 2008 se emitieron 382.568 votos en el exterior, y en las últimas cayeron en picado hasta los 73.361 sufragios.

Si cuando llueve el escrutinio se resiente por la pereza de ir a las urnas paraguas y DNI en mano, más obstáculos presenta el voto rogado. Para votar se debe solicitar oficialmente ese derecho en un plazo muy corto de tiempo, y por correo, a la Oficina del Censo Electoral (OCE). Luego ésta remite al domicilio las papeletas, y el voto se debe enviar de nuevo por correo certificado a su Junta Electoral Provincial o a su consulado, o bien depositándolo en urna en la sede consular. Muchos pasos, muchos gastos, mucha documentación y fotocopias de por medio para algo sencillo que hasta hace dos años se resolvía bien: las OCE mandaban de manera de oficio y a casa las papeletas a los inscritos en el Censo Electoral de Residentes Ausentes.

"Abstención inducida"

Esta rogación del voto no es más que una "abstención inducida". Así define el presidente del Consejo de Residentes Españoles en Santa Cruz de la Sierra (Bolivia), Carlos Alberto Alonso, el fenómeno de las generales del 20-N: la participación exterior se redujo al 4,95%, cuando cuatro años antes fue del 31,74%. "Nunca debieron ni promover ni aprobar el voto rogado. Tanto PP como PSOE sabían que estaban quitando la participación a los españoles en el exterior por el simple temor al voto de  castigo", afirma, mientras añade que si ahora lo corrigen "no sólo ha sido por la baja o casi nula participación, sino también por las reclamaciones institucionales y personales contra esta aberración pidiendo su derogación".

"Dar marcha atrás en este desacierto es una deuda cívica y moral de los grandes partidos con la emigración para devolverle el derecho a elegir", sentencia. Una visión compartida por su homólogo en Bruselas, Antonio Navarro Candel, que cree que los resultados electorales han hecho que"se hayan dado cuenta de sus errores".

También están de acuerdo en que esta reacción no es sólo por enmendar una injusticia. Los expatriados son un valioso yacimiento electoral. "Un voto es un voto, y en este periodo donde los políticos son poco creíbles, un voto es más importante" explica Navarro Candel. Alonso va más lejos. "A los partidos grandes nuestro derecho al voto les tiene sin cuidado. Lo que sí les quita el sueño es el rápido crecimiento de la emigración y el temor al voto de castigo. Que la emigración es un granero de votos en este momento, qué duda cabe, pero si hubiera elecciones generales hoy, el voto se dispersaría por el resentimiento hacia las clases políticas de los nuevos emigrantes, así que no creo que al voto exterior lo pudieran capitalizar los grandes partidos", vaticina.

Otro sistema de garantías

En quitar el voto rogado y establecer el voto en urna y por correo en los mismos términos que para los residentes en España, están todos los partidos de acuerdo, aunque con matices. El PP, con el apoyo de UPyD, CiU y UPN, aprobó el pasado 26 de febrero estudiar la fórmula para reformar la ley en comisión parlamentaria. Pero los populares siguen preocupados por las suplantaciones. Creen que se debe buscar otro sistema que garantice que no las hay. Sería "sustituir una garantía por otra", explica el secretario general del Grupo Popular en el Congreso, José Antonio Bermúdez de Castro (fue ponente de la reforma de la LOREG). "Espero que lleguemos a un acuerdo para que, sin merma de la garantía, podamos impulsar una mayor participación del voto de nuestros compatriotas en el exterior", señala, pero sin dejar claro si eso estará listo para las autonómicas de 2015.

En cambio, IU y PSOE, aparte de eliminar el voto rogado, quieren ir más allá. La coalición de izquierdas pretende que se amplíe la participación exterior a los comicios municipales, y coincide con los socialistas en la creación de una circunscripción única para que los expatriados estén representados en el Senado y en el Congreso (se recoge en la proposición no de ley que presentaron el pasado mayo y en la que también se propone el impulso al voto electrónico)

Esta iniciativa no es nueva. El PSOE ya planteó algo parecido en Andalucía en 2008. Durante una visita a Argentina, el ex presidente de la Junta y ex secretario general del PSOE-A Manuel Chaves propuso crear una circunscripción única similar a una novena provincia que constituirían esos andaluces por el mundo. Ahora ni está en la agenda, ni figura en el programa electoral (tiene difícil encaje legal con el Estatuto y la ley electoral andaluzas, así como con la LOREG). El recién estrenado escaño 110, que abre las puertas a la iniciativa legislativa popular y de los ayuntamientos, puede ser una vía para canalizar sus propuestas, explican fuentes socialistas.

Casi 180.000 votos andaluces en el exterior

En el PSOE-A son conscientes de que una bolsa de 176.245 votos andaluces hoy no se puede despreciar. Más aún cuando en todas las consultas los socialistas siempre se han impuesto a sus rivales. Incluso en estas últimas autonómicas, en que las encuestas pintaban muy negras para el PSOE y en la que el voto rogado acabó contabilizando sólo 8.311 sufragios (en 2008 fueron 42.406), lograron un 47% de las papeletas emitidas en el exterior frente al 30,8% que obtuvo el PP. Por eso, acaba de crearse un grupo de trabajo específico con miembros de las ejecutivas regional y provinciales para diseñar programas específicos para este colectivo, ya con las miras puestas en la próxima cita autonómica. El PP-A no tiene ahora nada a la vista. La coordinación de las políticas en el exterior recae en Génova. Y en el caso de IU, con menos de un millar de votos andaluces fuera del país, le obliga a concentrar más sus esfuerzos de puertas para dentro.


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