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Cinco edificios emblemáticos de Cádiz para respirar la historia de la ciudad

Del Hospital de Mora al Gobierno Militar: Una visita diferente al centro de Cádiz a través de cinco enclaves que desempeñaron un papel clave en diferentes momentos de su historia

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Balneario de La Palma.

Balneario de La Palma.

Cádiz se enorgullece de su pasado, de su historia y de ser una ciudad con un patrimonio arquitectónico realmente valioso. No obstante, con el paso de los años, algunos edificios emblemáticos de la ciudad han modificado su uso para adaptarse a los nuevos tiempos. Repasamos algunos de estos enclaves que, sin haber perdido su encanto, ya no son lo que eran. 

El hospital de Mora

Cuenta la leyenda urbana estudiantil que en la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad de Cádiz hay fantasmas. Antiguos “inquilinos” atraviesan sus pasillos y se pierden como una sombra en la penumbra de las modernas aulas. Y es que el antiguo uso del edificio, un gran hospital, dispara la imaginación de muchos. 

El hospital de Mora, cuyo interior es casi irreconocible hoy día tras ser restaurado en 1994, se construyó para que los estudiantes de la Facultad de Medicina de Cádiz pudiesen contar con un lugar propicio para desarrollar sus prácticas. Lo patrocinó José Moreno de Mora y Vitó y fue el primer hospital provincial de la ciudad de Cádiz.

El arquitecto francés Lucient Viraut se encargó de diseñarlo. Ubicado en los aledaños de la playa de La Caleta e inaugurado en 1903, fue concebido como un complejo sanitario integrado por varios edificios, luminosos y de amplios pabellones, comunicados por patios y calles interiores. El conjunto incluía, además, una iglesia exenta que hoy día se usa como salón de grados.

De planta pentagonal y simétrica, su fachada blanca y los tres arcos de medio punto que dan acceso al edificio se han convertido en un referente arquitectónico gaditano. Además, delante de la puerta “del Mora”, como popularmente se le conoce, se yergue uno de los árboles más característicos de la ciudad: el enorme y centenario ficus rendido por el peso de sus imponentes ramas.

En antiguo hospital se clausuró en 1990, cuando la Diputación Provincial de Cádiz, encargada de la gestión del centro desde 1904, lo cedió a la Consejería de Educación y Ciencia de la Junta de Andalucía. El edificio permaneció en desuso hasta 1993, cuando se proyecta su rehabilitación integral para convertirlo en centro docente, y fue inaugurado en el curso académico 1997-1998 como Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad de Cádiz.  

La Cárcel Real

Hasta finales de los años 90, las bodas civiles se celebraban en Cádiz en una pequeña sala con unas envidiables vistas al mar situada en uno de los edificios neoclásicos más importantes de la ciudad: la antigua Cárcel Real, que, desde 1990 a 2011, funcionó como sede de los juzgados.

El imponente edificio que actualmente alberga La Casa de Iberoamérica fue proyectado como Cárcel Real por Torcuato Benjumeda en 1794 y finalizado en 1836 por Juan Daura. Encima de la portada principal se añadió posteriormente una inscripción con el conocido lema de Concepción Arenal: "Odia el delito, compadece al delincuente", que alertaba del carácter reformador que se quiso imprimir en algún momento a este tipo de instituciones.

El edificio, de una belleza austera, es de planta rectangular y totalmente simétrico. Se distribuye en torno a un patio cuadrado y otros dos rectangulares de menor tamaño. Se comenzó a utilizar como cárcel en 1836 y fue remodelado en 1990 por el ministerio de Justicia como sede de los Juzgados. En ese momento el edificio, que en sus últimos tiempos había sido utilizado también como almacén municipal, se encontraba profundamente deteriorado.

El edificio de la Cárcel Real o “cárcel vieja”, como era conocido en la ciudad, fue recuperado por el Ayuntamiento de Cádiz y adaptado para acoger la Casa de Iberoamérica en el año 2011, después de un largo proceso con la Junta de Andalucía y nuevas obras de rehabilitación. Actualmente, además de albergar varias exposiciones permanentes, es la sede administrativa del Festival Iberoamericano de Teatro de Cádiz.

El Gobierno Militar

Ya en el siglo XVIII los alquileres en la ciudad de Cádiz debían de estar por las nubes. Parece ser que ese fue el motivo por el que el rey Fernando VI ordenó la construcción de un edificio que alojara a los miembros del Cuerpo de Ingenieros destinados en la ciudad. Además, tenerlos reunidos en un mismo lugar facilitaba la coordinación y comunicación entre ellos.

Hoy en día ese antiguo edificio se ha convertido en el Centro Cultural Reina Sofía del Ayuntamiento de Cádiz. La construcción, frente al Baluarte de la Candelaria y con unas inmejorables vistas al mar, fue realizada según planos del ingeniero militar Silvestre Abarca entre 1758 y 1760 y se considera uno de los mejores exponentes de la arquitectura neoclásica gaditana.

Se empezó a utilizar como sede del Gobierno o Comandancia Militar y como residencia del gobernador a partir de 1846 y así permaneció hasta 1994. Tras estar cerrado más de un lustro, en el año 2000 fue entregado por el Ministerio de Defensa al ayuntamiento de la ciudad, que lo restauró y reabrió como centro cultural.

El edificio de tres plantas estaba distribuido en siete viviendas, dos en el primer piso para los ingenieros jefes, una para el ingeniero director en el segundo y cuatro en el tercero para los ingenieros de menor grado. Además, contaba con jardín, cocheras, caballerizas, lavaderos, patios y aljibes. En el año 1806 le fue añadida una torre para montar un telégrafo óptico.

Su uso como edificio cultural no es nuevo porque el Aula de Cultura del Gobierno Militar se alojó en este mismo edificio desde su creación en 1962 y custodiaba entre sus muros la biblioteca del Cuerpo de Ingenieros, con ejemplares de los siglos XVI al XIX, la colección de cartografía y un importante archivo que fueron trasladados a Sevilla y Madrid.

Actualmente el Centro Cultural Reina Sofía es la sede administrativa del área de cultura de Ayuntamiento de Cádiz, además de alojar la Fundación Carlos Edmundo de Ory, la Fundación Joly, la Real Academia Hispanoamericana, la colección Vassallo y el legado Aramburu.

No obstante, sus días como centro cultural parecen estar contados porque el Ayuntamiento de Cádiz ha firmado recientemente un acuerdo con la Universidad para trasladar el rectorado a este histórico edificio.

La Fábrica de Tabacos

Muchos gaditanos han crecido con el particular sonido del “pito de la fábrica”, la sirena que a las horas previstas anunciaba la entrada y la salida del personal de la Fábrica de Tabacos de Cádiz, ahora convertida en Palacio de Congresos de la ciudad.

A finales de los ochenta, las cigarreras, pues eran mayoría las mujeres empleadas, dejaron la antigua fábrica de tabacos en la céntrica calle Plocia para reubicarse en los terrenos industriales de la Zona Franca. El traslado no fue bien acogido y es que las instalaciones de Altadis en el centro de la ciudad constituían lo que hoy llamaríamos “un revulsivo para la economía local”, además de aportar una especial nota de color a la vida de los barrios próximos.

El edificio de la Tabacalera está situado en un lugar estratégico, frente al puerto y la cercana estación de ferrocarril, y es uno de los primeros edificios históricos de la ciudad que pueden disfrutar los visitantes que acceden a ella por tren.

La Real Fábrica de Tabacos de Cádiz fue construida en 1741 por orden de Felipe V sobre los terrenos de la antigua alhóndiga de la ciudad, que era el lugar donde se vendía, se compraba y se almacenaba el grano.

La actual construcción, de planta irregular y tres pisos, es de 1883. Se trata de una construcción industrial ciertamente interesante que constituye un referente del caserío gaditano con su fachada decorada con ladrillo visto y su cubierta de cerámica vidriada. En su interior, en el que se integran interesantes estructuras de hierro, parece resonar aún el ruido de las antiguas máquinas y la gran cinta transportadora de la antigua fábrica. Sobresale sobre todo el patio y la artística montera de fundición que lo cubre.

El balneario de La Palma

Hablar de La Caleta es hablar del Cádiz más castizo. En esta recoleta playa se ubica el antiguo Balneario de La Palma, uno de los edificios más fotografiados de toda la ciudad. El balneario fue inaugurado –tras un concurso de ideas convocado por la Diputación Provincial de Cádiz– en 1926 y sustituía a los tradicionales Baños del Real, una instalación de madera que existía ya a comienzos del siglo XIX.

Recibe su nombre de la Virgen que, según cuenta la leyenda, paró las aguas del tsunamique afectó la costa gaditana en 1755 y que preside la iglesia de La Palma en el cercano barrio de La Viña.

El edificio en la actualidad acoge el Centro de Arqueología Subacuática de Andalucía. Su característica estructura, que recuerda a la de ciertos balnearios británicos, se distribuye en dos núcleos: el pabellón de acceso, levantado sobre la muralla, y el balneario propiamente dicho, construido sobre pilares en la misma playa. La zona central está delimitada por torres coronadas por cúpulas bulbosas. Desde ambas torres parten dos alas curvas en cuyos extremos se abren pabellones cubiertos por cúpulas. Su decoración es sucinta y en su fachada blanca llama la atención el panel de azulejos que representa a la Virgen de la Palma y que es obra de Justo Ruiz de Luna.

El balneario de La Palma ha tenido usos muy variados a lo largo de su historia, una vez pasó de moda que los bañistas utilizasen este tipo de instalaciones. Entre 1936 y 1943 alojó una Escuela de Flechas Navales. También sirvió como sala de proyecciones, e incluso se celebraron bodas y bautizos a partir de 1958, cuando la Diputación Provincial cedió su titularidad a un empresario de la  zona.

El edificio estuvo años abandonado desde 1975 y hasta se pensó en demolerlo. La polémica fue grande y, finalmente, en 1990 la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía lo declaró Bien de Interés Cultural (BIC).

En esa época, no estaba tan claro su uso y hubo que ejecutar obras de emergencia a la espera de que se definiera un nuevo proyecto. Finalmente, en 1997, se decidió convertirlo en la sede del Centro de Arqueología Subacuática del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico. Desde entonces, este reconocible edificio gaditano acoge exposiciones y talleres centrados en la investigación y la divulgación de la riqueza histórica y cultural oculta en los fondos marinos andaluces.

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