La Feria de Abril de la COVID-19: noche del pescaíto confinada, farolillos en los balcones y sevillanas por videoconferencia

Caseta improvisada en la calle Virgen de la Inmaculada / Foto: David Cabezón

Javier Domínguez Reguero

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Decía el abuelo que la vida hay que tomarla de cachondeo. Ole. El consejo queda muy bien en una letra de sevillana. Lo que El Pali no sabía es que ni con palillos, ni con tambor ni con guitarra se olvidan las penas de estos días. La crisis sanitaria de la COVID-19 ha dejado a los sevillanos sin su Feria, pero en la capital andaluza se intenta celebrarla, “cariño mío”, de confinadas maneras.

Es sábado de pescaíto (sin la “de”) y debería iniciarse una cita que, a falta de oficialidad, no se producirá este año. El aplazamiento de la Feria de Abril a septiembre está también descartado. A medianoche 25.000 bombillas deberían iluminar el cielo de Sevilla. Este sábado no habrá alumbrao (ya conocen la regla).

Pero muchos sevillanos no se resignan a que la pandemia del coronavirus los deje sin esta noche especial. Los vecinos del autodenominado “rincón de Pelay Correa”, en el barrio de Triana, se han organizado para tener su particular noche de pescaíto. “Saldremos todos a los balcones con nuestras copitas de manzanilla. Nos arreglaremos como hicimos en el Domingo de Ramos o en La Madrugá”, dice uno de los vecinos, Fran Párraga.

“Pescaíto virtual”

Reyes González no podrá hacer su ritual. El día antes del comienzo de la Feria de Abril cogía todos los trajes de flamenca y se plantaba “con toda la poca vergüenza” en casa de sus suegros. La vivienda está en el edificio Presidente y el balcón da “frente por frente a la portada”. “El sábado de pescaíto es la Nochebuena real. Nadie tiene problemas por venir”, dice. Este sábado no irá nadie.

En casa de los Soto-Bernal no decae el ánimo. “Tendremos alumbrado este año también. Sí señor, vivan las tradiciones”, dice Jesús Soto tras comprobar que funcionan las bombillitas del prototipo de portada que ha hecho con sus hijos. Incluso han montado una caseta y en “Los Con-finaos” habrá videoconferencia con familia y amigos en la primera jornada de una feria alternativa.

En esta convocatoria virtual no puede faltar la gastronomía típica. Distintos establecimientos hosteleros que permanecen cerrados han aprovechado la ocasión para realizar repartos a domicilio. Antonio Ortiz ha pasado una semana repartiendo paquetes feriantes. Las raciones de chacinas, de queso y de gambas se han sumado a su lista de envíos de vino habitual. Sin posibilidad de ir al recinto ferial esto es una alternativa: “La gente se está pegando el homenaje en casa”.

Eso planea David Cabezón, secretario de la Caseta Peña Deportiva y Cultural Oiga, situada en Juan Belmonte 221. “En general lo llevamos con mucha pena, pero ahora lo importante es la salud y la economía”, dice. Las llamadas y los mensajes entre los socios de la caseta están aseguradas en una noche en la que Cabezón espera buen ambiente: “Hay bluetooth potentes que amenizan seguro al vecindario para, aunque sea, bailar dos sevillanas en el balcón”.

Este espíritu se reparte por la ciudad aunque a Esther Martínez no le agrada la idea de hacer un “pescaíto virtual”. A esta “cansina” de la Feria le da “coraje” todo lo que se ha montado: “No voy a celebrar un no-pescaíto de una no-feria”. Además descarta su aplazamiento: “Casi prefiero que se deje para el año que viene antes que hacer una pseudoferia de cuatro días en septiembre. Me iba a dar coraje hacer como una feria de consolación”. Todo o nada.

Consumo frecuente

“Mira que me gusta, pero no puedo pensar ahora en la Feria con la que estamos pasando”, dice una de las propietarias de la Pescadería Hermanos Prieto Suria, Mª Jesús Prieto. En este establecimiento del Mercado de Abastos de Las Palmeritas han tenido que externalizar el reparto a domicilio desde que se decretase el estado de alarma. Por eso agradecen que la demanda de pescado de esta semana no haya crecido tanto. “Salvo en contadas ocasiones, los pedidos son los de siempre”, dice Prieto. La tónica es la misma en el puesto 69 del Mercado de Triana. Jacinto Machuca sigue despachando cantidades parecidas a la de otros años aunque confirma que son varios los interesados en el género para el frito.

En la barriada de Andalucía Residencial, en Sevilla Este, Estefanía García está “desbordá” a pesar de que fue precavida: los pedidos para el pescaíto se cerraron el jueves. “La gente está pidiendo mucho adobito, puntillitas, acedías y algo de marisco”. La propietaria de la Pescadería Loly Moyano estimaba unos 60 encargos para hoy. “Una locura”, suelta.

Farolillos hechos en casa

Ante la imposibilidad de encontrar farolillos “a precios decentes”, los vecinos del rincón de Pelay Correa los han hecho a mano. El confinamiento ayuda a pasar las horas muertas (quien las tenga) con papel, cartulina, periódicos, tijeras, pegamento, hilo y aguja. “Son de papel de mantel. Es lo único que se ha podido encontrar”, ríe Párraga.

Algunos establecimientos de decoración, e incluso de disfraces, están realizando envíos a domicilio, pero en la Fábrica La Feria no reciben peticiones. Tras realizar un ERTE a la plantilla y cerrar sus puertas, la temporada está perdida por mucho que se afanen los ciudadanos en adornar sus viviendas y balcones. “La ruina nadie nos la va a quitar”, dice una de sus propietarias, Mª José García. Ella, junto a Ascensión Delgado, lleva 30 años fabricando y vendiendo farolillos artesanales y reconoce que sólo ha enviado algunos: “amistades y clientes de toda la vida”. 

Los adornos de feria que se obtenían en las tiendas también han mermado. Javier Martín, desde el centro logístico del Grupo MAS, resalta que las marcas no han enviado “los típicos expositores ni farolillos que se regalan a los clientes con distintos productos”. El consumo de manzanilla en los supermercados del grupo tampoco ha sido significativo. “No hemos notado un repunte. Ha habido un consumo normal y dentro de las existencias se han ido reponiendo”.

La señorita de la Feria

En la Feria de Abril de Sevilla se consumen unos 560.000 litros de vino pertenecientes al Marco de Jerez, según el Consejo Regulador que tutela las denominaciones de origen (DO) Jerez-Xérès-Sherry, Manzanilla-Sanlúcar de Barrameda y Vinagre de Jerez. Esto se traduce a millón y medio de medias botellas (375ml), de las que “la manzanilla es la reina”, según indica su director general, César Saldaña.

Con la suspensión de la cita sevillana, Bodegas Barbadillo lanzó un paquete de 6 botellas de manzanilla Solear, 6 catavinos y 5 farolillos. “La idea del pack de Feria lleva hecha tres años y las ventas siempre han sido testimoniales”, apunta su directora de marketing y comunicación, Esther Gutiérrez. Sin embargo, la crisis sanitaria ha provocado que el stock se agotase en apenas cuatro días. “Se nos cayó la web”, dice Gutiérrez que ha visto “desbordadas” las expectativas. La familia Álvarez-Cecilia estuvo rápida y consiguió una caja. “En cuanto salieron, la pedimos”, apunta Álvaro Álvarez.

A la campaña #AlumbradoenelBalcón de esta empresa se le han sumado otras iniciativas como la de La Guita que ha lanzado el reto #YoVivoLaFeriaEnCasa. Desde el Grupo Estévez se anima a participar en un concurso que, según su director de marketing, Ramón Villar, “es un guiño a los pequeños héroes” de esta pandemia: médicos, sanitarios, las fuerzas de seguridad, pero también a esas personas “que cada día se exponen en sus trabajos” al virus. En Bodegas Hidalgo, que comercializa la manzanilla La Gitana no se han quedado atrás y han puesto a la venta dos tipos de packs. “Hemos querido ofrecerle a nuestros clientes unos kit para que puedan despejarse de la situación en la que vivimos y celebren la feria”, dice su director general, Fermín Hidalgo. 

La crisis sanitaria de la COVID-19 golpea Sevilla como a toda España, y por extensión a las Fiestas de la Primavera de Sevilla.  Primero fue la Semana Santa y ahora la Feria de Abril. Como dice Manu Sánchez: “La Semana Santa buena, la que se ansía siempre, es la que está por venir”. También queda menos ya para ir a la Feria, cariño mío.

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