La rehabilitación pone a la Torre del Infante Don Fadrique en el mapa turístico de Sevilla

Parte más alta de la Torre Don Fadrique

José Ascanio


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Torre de vigilancia, pabellón de caza o nido de amor. Todas estas historias rodean la torre de Don Fadrique de Sevilla. Y a las historias se suma su valor arquitectónico por ser uno de los mejores ejemplos del primer gótico civil en Andalucía. La buena noticia es que reabrirá sus puertas “como muy tarde, la segunda quincena de julio” después de una exhaustiva restauración.

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La Torre de Don Fadrique, considerada como Bien de Interés Cultural, tiene un estilo gótico y románico y se encuentra ubicada dentro del Espacio Santa Clara, de estilo mudéjar y renacentista. Ahora, los visitantes podrán disfrutar del interior de la torre y el exterior del espacio gracias a la limpieza y reestructuración de sus jardines.

La torre, mandada a construir en 1252 por el Infante don Fadrique, hijo de Fernando III “El Santo” y hermano de Alfonso X “El Sabio”, luce una piel mucho más clara tras eliminar la capa de cal que la cubría. Carmen Hernández, arquitecta de la Gerencia de Urbanismo, ha explicado que en el interior se habían producido fogatas y ocupaciones, lo que habría creado una “costra negra” en sus paredes.

La pieza, de planta cuadrada, mezcla varios estilos que se aprecian en sus ventanas y sus bóvedas. El primero está cubierto con bóveda ojival, en el que se sitúan la puerta y unas ventanas tipo saeteras. El segundo, con bóvedas también ojivales y ventanas románicas; y el tercero, con bóvedas octogonales y ventanas góticas. Se han restaurado todas las carpinterías en mal estado y se han sustituido las insalvables. Se han colocado unos hierros para impedir la entrada de aves en las ventanas y se ha instalado un nuevo sistema de iluminación.

Los visitantes podrán observar las gárgolas, rehabilitadas para cumplir su función de desagüe a través de láminas de plomo, situadas en cada uno de los ángulos de la parte alta de la torre que supera los 65 metros de altura. En concreto, este lugar no se podrá visitar por la falta de una escalera convencional que conecte la última planta con el tejado, a pesar de haber reconstruido la escala vertical que era de madera (ahora de hierro). Los visitantes tendrán que conformarse con mirar por los amplios ventanales de los tres cuerpos de la construcción, que también han sido cerrados con unos vidrios para la ventilación interior.

Leyendas de la torre

Varias leyendas se cuentan en Sevilla para explicar por qué el Infante Don Fadrique ubicó su palacio en la ciudad. La más aceptada por los historiadores es que la torre tuvo funciones de vigilancia y se usó como un pabellón de caza. En concreto, de cetrería, la caza con aves rapaces entrenadas, era una afición convertida en pasión para el hermano de Alfonso X.

Otra de las leyendas explica que podría ser una torre defensiva que visualizaba la entrada de cualquier peligro por la zona norte de Sevilla. Una estructura militar por la lucha de poder contra su hermano el rey Alfonso X y por la similitud de la torre con piezas militares ubicadas en Italia, lugar donde Fabrique residió. Comentaban los arquitectos que no podía ser una torre defensiva por el sentido de la subida de las escaleras. La subida en caracol con el movimiento de las agujas del reloj impedía que los militares pudieran empuñar sus espadas.

La leyenda menos probable, pero con más atractivo, fue el romance que ocurrió entre Don Fadrique y Doña Juana, su madrastra entonces viuda, con la que Fernando III contrajo matrimonio tras la muerte de Beatriz de Suabia y que habría tenido como lugar de encuentro la torre restaurada. Este romance acabó con el destierro forzoso de Doña Juana y la acusación por faltar al decoro real a Don Fadrique, que fue sentenciado a muerte por Alfonso X en Burgos. La realidad histórica de esta sentencia a muerte por ahogamiento (“afogar”) parece entrever que Don Fadrique intentó traicionar a su hermano en contadas ocasiones hasta que llegó una donde el rey no le perdonó la vida, tras intentar destronarlo del trono a favor de su hijo Sancho con la intención de posicionarse a modo de tutor y controlar el poder.

A las leyendas hay que sumar la historia que cuenta que esta torre fue también un palacio almohade.

Tras la sentencia a muerte de Don Fadrique, la construcción fue donada a la compañía de las clarisas en 1289. Las monjas vivieron en el palacio hasta que se convirtió el conjunto arquitectónico en el Real Monasterio de Santa Clara entre el siglo XV y XVI.

Tras ocho siglos de rezos, vida monástica y cristiana, las últimas clarisas abandonaron el convento en 1998 por el deterioro de las instalaciones. Fue entonces cuando las instalaciones pasaron a ser propiedad del Ayuntamiento de Sevilla, exceptuando la Iglesia de Santa Clara.

“Joya de la zona norte de Sevilla”

Las visitas serán guiadas y con un aforo reducido por las propias características de la torre. Esta rehabilitación ha tenido un presupuesto de “aproximadamente 725.000 euros” aunque tenían una estimación inicial de un millón de euros. Antonio Muñoz, alcalde de Sevilla, ha explicado que el 45% del importe ha sido financiado por el Ministerio de Fomento, a través del programa de inversión del 1,5% a la rehabilitación cultural de la ciudad.

El alcalde ha definido a la torre como “una joya de la zona norte” y quiere “incorporarla en la oferta turística”. Por su parte, Carmen Hernández, ha explicado que la limpieza de la torre no ha descubierto nuevos ornamentos, pero “se han encontrado canteros y piedras que son de la misma época que algunos del Alcázar”. Ha añadido que se ha retrasado la reapertura a causa de “las huelgas de transportista y la subida de precios” de este último año.

La rehabilitación de la Torre de Don Fadrique y sus jardines se ha producido en paralelo con la intervención en la iglesia del Espacio de Santa Clara, a través del convenio del Ayuntamiento con la Archidiócesis de Sevilla. Además, Antonio Muñoz ha manifestado que “se invertirán 300.000 euros en nuevos espacios” y tienen previsto que en agosto se lleve el mapping de Alfonso X “El Sabio” a la torre situada en la Calle Becas.

El alcalde de Sevilla, ha visitado la torre acompañado del delegado de Hábitat Urbano y Cohesión Social, Juan Manuel Flores; la delegada de Patrimonio, Carmen Fuentes, y el delegado del Distrito Casco Antiguo, Juan Carlos Cabrera, y ha destacado la amplia estrategia de recuperación de este espacio que se está llevando a cabo en estos momentos en la antigua Iglesia y con la inversión de 290.000 euros para la recuperación del sector sureste del claustro.

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