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ARAGÓN

Slow Joe, el indio sin papeles que llegó a estrella del rock, se sube al escenario en Aínsa

Un setentón hindú y un joven guitarrista de Lyon crean una peculiar banda de rock psicodélico tras un encuentro casual en las calles de Goa (India)

El grupo, con tres discos grabados y una exitosa trayectoria en Francia, realizó en el Festival Castillo de Aínsa su primera actuación en España

“Salir de la India fue muy complicado, Joe no tenía papeles de ningún tipo. Nos llevó cuatro meses conseguir la documentación”.

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Slow Joe & The Ginger Accident. Foto: Clara Serra

Slow Joe & The Ginger Accident. Foto: Clara Serra

Joseph Rocha se subió por primera vez a un escenario a los 66. Fue en el 2009, en el festival Transmusicales de Rennes. Lo hizo como Slow Joe. Dos años antes se buscaba la vida por las calles de Goa (India), donde captaba turistas para hoteles que le pagaban una pequeña comisión a cambio. Hace unas semanas fue, con la banda The Ginger Accident, uno de los cabezas de cartel del festival Castillo de Aínsa, en el Pirineo oscense.

Uno de esos turistas era Cédric de La Chapelle, un joven de Lyon que pasaba una temporada de vacaciones en India. Sintonizaron con rapidez. “Vivía en la calle. Se nos acercó y nos preguntó si buscábamos habitación”, recuerda el músico mientras se recupera del viaje previo a su primera actuación en España (Aínsa, 24 de julio). “Yo llevaba una guitarra, y él me propuso cantar algo. Estuvimos haciéndolo durante diez días. Joe había escrito algunas canciones y el resto fueron clásicos: Ela Fitzgerald, Fats Domino, Ray Charles”, narra, mientras traduce Lucas Fernández, de Territorio Gestión Cultural.

Ahí comenzó una curiosa historia de amistad y música que, un par de años después, tomaría forma como Slow Joe & The Ginger Accident. ¿Por qué “el accidente del jengibre”? “El encuentro fue un accidente vital, como el jengibre”, señala La Chapelle. Slow, “lento”, es el apodo que desde niño acompaña a Joe, cuya lengua materna es el inglés.

Viajes entre Francia y la India con las grabaciones

“Cuando cantamos juntos se me ocurrían muchas cosas, pero no podía hacer mucho solo con la guitarra”, recuerda. Así, decidió grabar en un minidisc las canciones de Joe para arreglarlas en Francia. “Tardamos seis meses en la música de las primeras seis canciones-explica-. Era realmente complicado generar la música sobre la grabación”. Volvieron a verse ya en 2008. A la vuelta de ese viaje, Cédric comenzó a organizar la banda.

El siguiente año, 2009, sería el clave para el nacimiento de Slow Joe & The Ginger Accident: Olivier Boccon-Gibod, manager de la empresa de management Caravelle, le enseñó la grabación a Jean Louis Brossard,  director del festival Transmusical, de Rennes, que apostó decididamente por que actuaran en la edición de ese año.

Cuatro meses de papeleo

La Chapelle regresó a Goa, ahora acompañado por Romain Clement, agente internacional de Caravelle, con el que enfrentaron una compleja tarea. “Salir de la India fue muy complicado, por el pasaporte. Joe no tenía papeles de ningún tipo. Nos llevó cuatro meses conseguir la documentación”.

Finalmente, en noviembre de 2009, Joe llega a Francia. La banda tocó junta por vez primera en su debut. Le siguieron otras dos actuaciones en unos días. “En la tercera había 3.000 personas”.

El grupo, que lleva publicados un EP y dos discos, se mueve entre la psicodelia y los clásicos –tremendo su sureño 16 toneladas-, con reminiscencias de The Doors, mientras Slow Joe aporta un aire de “crooner” con evocaciones de Tom Waits y Willy DeVille. “Psychocroone”, denomina a ese estilo Cédric de la Chapelle, que pone como ejemplo “ When are you comin’ home”.

La expresividad de las manos y los ojos del indio, que en marzo cumplió 72 años, suplen en el escenario su escasa movilidad, consecuencia, en parte, de una mala vida que le llevó al infierno de la droga, del que salió en 1994. “Fue una novela”, se limita a comentar La Chapelle sobre esa fase de la biografía de Slow Joe, el cual, antes de viajar a Francia para vivir su particular Buena Vista Social Club, seguía colaborando con la asociación que le ayudó a deshabituarse del cannabis y el opio.

“Ha seguido su destino. Tampoco tenía nada mejor que hacer”, señala Cédric. Quizá por eso el indio se emociona cuando cuenta una historia de “bebidas y señoritas” antes de atacar “ Lost for love” ( ).

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