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ARAGÓN

Matar por amor también es matar

"Hace un tiempo, una anciana que cuidaba a su hijo con una grave discapacidad lo mató y trató de suicidarse. Es un crimen similar, pero aquí la asesina es mujer. No hay violencia de género y la sociedad, creo, entendió mejor sus intenciones"

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La pasada semana, en Zaragoza, un hombre mató a su madre, apuñaló a su esposa y se quitó la vida. Otro asesinato machista, clamamos muchos en redes al conocer la noticia.

La semana pasada, un hombre terminó con el sufrimiento de su mujer, enferma de Alzheimer, acabó con la vida de su anciana madre para que no sintiera vergüenza, dejó todo preparado para que sus hijos no tuvieran que preocuparse de nada y se quitó la vida. Un crimen por amor, dijeron algunos.

Yo dije lo primero y después dije lo segundo. Y hoy creo que ni una cosa ni otra; o las dos interpretaciones, combinadas. A veces no todo es blanco o negro, a veces la realidad es más compleja de lo que nos gustaría, los binomios no sirven y hay que buscar terceras vías.

Sebastián Castellio dijo que matar a un hombre por defender una idea no es defender una idea, es matar a un hombre. De igual manera, matar por amor sigue siendo matar.

Muchos tenemos cerca familiares con enfermedades graves o terminales y hemos pensado en la mejor forma de que terminen sus vidas. Por eso deseamos una ley de muerte digna. En este caso, entiendo que el hombre quería precisamente dar esa muerte digna… pero no lo hizo. Era médico y seguramente sabía cómo acabar con la vida de alguien sin dolor; pero eligió clavar un cuchillo varias veces en el cuerpo de Lola. Y mató a su madre, María, “para que no sintiera vergüenza”; eso no es un motivo para matar (si es que existen motivos para matar).

Puedo entender que el asesino creía que hacía lo correcto, que estaba desesperado y cansado de cuidar a su mujer, que quiso evitarle sufrimiento… Pero esta no es la manera.

¿Es un caso de violencia de género? Reconozco que tengo dudas. Lo cierto es que son muy pocos los hombres cuidadores, como recuerda Maru Díaz en  este articulo, y que son muchos los hombres que matan a sus mujeres. Pero ¿la mató por el hecho de ser mujer? No lo tengo claro, de verdad

Hace un tiempo, una anciana que cuidaba a su hijo con una grave discapacidad lo mató y trató de suicidarse. Es un crimen similar, pero aquí la asesina es mujer. No hay violencia de género y la sociedad, creo, entendió mejor sus intenciones. Si hubiera sido al revés, si una mujer hubiera matado a su marido, enfermo de alzheimer, ¿qué pensaríamos?

Quizá el problema sea político. Quizá esa mujer debería haber estado en un centro público, bien atendida. Quizá el Estado debería ocuparse de las miles de personas de tercera edad que necesitan ayuda de una tercera persona. Quizá las mujeres (insisto, casi siempre son mujeres) no deberían dedicar años a cuidar de sus familiares enfermos o dependientes. Quizá, sólo quizá, de esta forma Lola y María hoy seguirán vivas.

¿Culpo al Estado de su muerte? No.

Hay un ejercicio mental en el que una mujer es perseguida por un asesino, pide ayuda a varias personas y se la niegan; al final, es asesinada. ¿De quién es la culpa? ¿Del barquero que no la ayudó a cruzar el río por no tener dinero? ¿De quien no le prestó unas monedas para dárselas al barquero? La culpa, en última instancia, es del asesino.

Y aquí sucede igual. El sistema es imperfecto, pero eso no justifica apuñalar a tu mujer. El culpable es el asesino.

Quizá debería haberse apostado ante el IASS y clamar justicia, amenazar con matar en lugar de matar. Es posible que así le hubieran hecho caso.

Las muertes no sirven de nada, o no deberían. Pero el Gobierno tiene la oportunidad, a la luz de este caso, de replantear sus programas ayuda a las personas dependientes.

Y desde aquí, con humildad, envío un mensaje a aquellas cuidadoras y cuidadores quemados por sus tareas: por favor, pidan ayuda. Ojalá este crimen no se vuelva a repetir.

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