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ARAGÓN

El Gobierno de Aragón avala con retoques el plan de Zaragoza para proteger su estepa

El Ejecutivo, a través del Inaga, da el visto bueno al Plan Especial del Ayuntamiento de Zaragoza para regular las actividades económicas y la protección ambiental en un área de 33.157 hectáreas

La memoria inicial del proyecto alertaba de que “la creciente demanda de suelos para nuevas infraestructuras está minando y degradando el medio que rodea la ciudad”

La protección de la estepa zaragozana es una de las reivindicaciones históricas de las organizaciones ecologistas que el Consistorio recogió la pasada legislatura

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El plan municipal prevé proteger más de 33.000 hectáreas

El plan municipal prevé proteger más de 33.000 hectáreas. Ayuntamiento de Zaragoza / Zaragoza

El Instituto Aragonés de Gestión Ambiental (Inaga) ha avalado, con algunos retoques en los que eleva las exigencias de conservación, el plan especial que impulsa el Ayuntamiento de Zaragoza para proteger la gran área esteparia que se extiende por la zona sur de su término, una planicie de 33.157 hectáreas en la que varias especies amenazadas de aves conviven con los usos agrícolas y ganaderos de la tierra y en la que se encuentran parajes singulares como la laguna de Mediana.

La protección de la estepa zaragozana, que incluye parajes como los barrancos de Torrecilla, Concepción, Las Almunias y Montañés y extensos pastizales o acampos en una zona semidesértica, es una de las reivindicaciones históricas de las organizaciones ecologistas que el Ayuntamiento recogió la pasada legislatura.

La memoria inicial del proyecto, fechada en 2013, ya alertaba de cómo el abandono del campo, junto con “la creciente demanda de suelos para nuevas infraestructuras y urbanizaciones próximas al núcleo urbano, están minando y degradando el medio que rodea la ciudad en un proceso no pocas veces desordenado e injustificado que determina el deterioro y perdida irremisible del paisaje y del patrimonio natural”.

El Inaga ha dado el visto bueno al plan en una resolución en la que le exime del trámite de la evaluación ambiental ya que “incorpora valores ambientales que actualmente se reconocen en el territorio, en lo que se refiere especialmente a la protección de la estepa y sus hábitats más representativos”, y, por otro lado, su planteamiento “aumenta la protección de los valores naturales del ámbito” al que afecta.

La recta final de una reivindicación histórica

La protección de la estepa zaragozana enfila con esta decisión del Inaga su recta final, a la espera de que el Ayuntamiento apruebe el documento definitivo con las precisiones que le marca la Comunidad autónoma, y que afectará, aproximadamente, a la tercera parte de su término municipal.

La zona, surcada por ocho vías pecuarias y que dobla en superficie al parque nacional de Ordesa, está poblada por matorrales, pastizales, coscojares, pinares y zonas de yesos en los que viven especies de aves como la avutarda, en peligro de extinción; el rocín y el cernícalo primilla, sensibles a alteraciones del hábitat, y otras catalogadas como vulnerables, caso de la ganga ortega y la ibérica.

El estudio considera bajo el impacto que pueden acarrearles las actividades ganaderas y la explotación de canteras que se da en varias zonas de la estepa zaragozana, aunque recomienda aplicar “medidas adecuadas para la conservación” en algunas de ellas.

La laguna sulfúrica de Mediana

La resolución de Inaga, que veta la construcción de viviendas en pendientes de más del 25% -la propuesta municipal las admitía en laderas de hasta el 50%-, presta especial atención a la laguna endorreica La Salada, conocida como “la sulfúrica” y como “la laguna de Mediana”, por su cercanía a esa población aunque se encuentra en el término de Zaragoza.

En este sentido, recomienda calificarla como “suelo no urbanizable especial de protección del ecosistema natural con normas urbanísticas específicas” para preservarla de “actividades susceptibles de provocar su recesión y degradación”, ya que se trata de un Lugar de Interés Geológico de Aragón y cuenta con protección ambiental por estar inventariada como “humedal singular”. La calificación inicial de “sistema general no urbanizable”, anota, es contraria a la normativa y susceptible de que pueda sufrir impactos de entidad media.

La salada de Mediana, de 800 por 300 metros de longitud en sus zonas más amplias y de medio de profundidad, es una de las 43 lagunas de agua salada localizadas en Aragón. Situada bajo una cuenca de algo más de ocho kilómetros cuadrados y sobre suelos de yeso, mantiene una lámina de líquido todo el año, salvo en verano, cuando su superficie queda cubierta por un manto salino de cloruros, carbonatos y sulfatos. El de sodio llegó a ser exportados a Francia y Gran Bretaña, a principios del siglo pasado y finales del anterior.

El apelativo de “la sulfúrica” se debe a la explotación, en aquella época, del sulfato de sosa que generaba.

Recuperar las actividades y potenciar la red de caminos de la estepa

El plan de protección de la estepa zaragozana mantiene la calificación que ahora tienen para la mayor parte de los suelos, salvo en el vertedero residuos de Zaragoza y en el de Las Canteras, que pasan de protegidos a no urbanizables –el segundo será reforestado-, y en algunas áreas de coscojares y de pinares y pastizales. Las primeras serán catalogadas como masa arbórea y las segundas como esteparias.

El documento mantiene las actividades ganaderas y agrícolas en la zona, mientras limita a quince el número de aerogeneradores de los futuros parques eólicos y a diez hectáreas la superficie de los huertos solares, que solo podrán ser autorizados si conllevan la pérdida de menos de 500 metros cuadrados de matorral estepario.

El plan, que prevé ubicar viviendas rurales tradicionales en cualquier suelo, incluye “un inventario de edificaciones tradicionales con el objeto de promover su conservación y rehabilitación, permitiendo los usos agroganaderos, incluida la vivienda familiar asociada a los mismos, los usos científicos y culturales, turísticos, lúdicos, hoteleros y comerciales”. Deberán ser energéticamente autosuficientes, aunque con limitaciones en el número de aerogeneradores –tres o cinco- y en la superficie destinada a placas solares.

El programa, que contempla el fomento de los usos agrícolas y ganaderos tradicionales, el mantenimiento de las balsas y bebederos de la zona, consolidar una red de caminos de la estepa y promover el conocimiento del territorio, establece limitaciones para las nuevas edificaciones, como “que la planta baja o el sótano deberán situarse a cotas que no sean afectadas por la avenida de 100 años o la necesidad de presentar un estudio de inundabilidad para las construcciones en suelo no urbanizable especial”.

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