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ARAGÓN

Mi pueblo tiene 'coworking': 20 pequeños ayuntamientos promueven espacios para autónomos

Seis municipios logran ayudas del Gobierno de Aragón para impulsar locales de trabajo colectivo, aunque otros 18 quedan fuera por falta de fondos para cubrir toda la demanda

Organizaciones como Upta reclaman mejor trato para el trabajo por cuenta propia en las zonas rurales

“El efecto económico de una pequeña iniciativa en las pequeñas poblaciones es como el de una gran empresa en una ciudad”

FOTO: Europa Press

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Soluciones locales para problemas locales. Una veintena de pequeños municipios aragoneses y varias comarcas han comenzado a andar para demostrar el movimiento contra la despoblación con una medida que se está revelando especialmente efectiva en el ámbito laboral: crear espacios de 'coworking' o trabajo compartido para atraer autónomos al medio rural y facilitar el asentamiento de los que ya operan en él sin tener un local abierto.

Seis de esos ayuntamientos han logrado ayudas del Departamento de Vertebración del Territorio del Gobierno de Aragón que dirige José Luis Soro (Cha) para crear, acondicionar o equipar este tipo de espacios en que varios trabajadores por cuenta propia pueden utilizar como lugares de trabajo. El listado incluye a Artieda (13.905 euros), Laspaúles (18.011), Sediles (15.000), Peraltilla (19.650) y Allepuz (72.056) y a las comarcas de Sierra de Albarracín (19.964, más 20.000 para la conexión de banda ancha) y las Cuencas Mineras (10.099).

Sin embargo, otros 18 han visto sus solicitudes desestimadas, principalmente por haberse agotado los fondos de la convocatoria o por incumplir las condiciones de la misma. En esta situación se encuentran Añón de Moncayo, Calamocha, Sabiñánigo, Torrecilla de Alcañiz, Uncastillo, Biscarrués, Esplús, Aguaviva, Castelserás, Valtorres, Belmonte de Gracián, Valdelinares, Mas de las Matas, Alcampell, Aínsa, Ejulve, Gotor y Trasmoz.

Las ayudas concedidas se enmarcan en el programa de desarrollo de la Directriz Especial de Política Demográfica y contra la Despoblación que aprobó a principios de esta legislatura el Gobierno de Aragón.

Sin embargo, las peticiones de fondos, que rondaban los ocho millones de euros, han superado con creces las disponibilidades presupuestarias, lo que ha obligado a dejar fuera del programa buena parte de las iniciativas.

De hecho, los recursos alcanzaban para atender poco más de la cuarta parte de las solicitudes, ya que, tras incluir en el programa un remanente de 1,65 millones de euros procedente del Fondo de Cohesión Territorial, la bolsa quedó fijada en 2,5 millones. Esa cantidad fue distribuida en 2,23 millones para transferencia a ayuntamientos y 270.000 euros para comarcas.

Fijar población y crear riqueza

La habilitación de espacios de coworking se está convirtiendo en una de las líneas de trabajo a las que recurren los pequeños ayuntamientos para ayudar al asentamiento y la fijación de trabajadores autónomos en sus pueblos, al facilitarles de esta manera el desarrollo de su actividad profesional.

Organizaciones como Upta (Unión de Profesionales y Trabajadores Autómomos) llevan tiempo alertando sobre uno de los fenómenos que amenazan con acelerar los procesos de despoblación que sufre el mundo rural: la avanzada edad de los autónomos que prestan en esas áreas servicios fundamentales de los sectores de la alimentación o los gremios (fontanería, carpintería, electricidad, etcétera) y la ausencia de programas de estímulo para su relevo por trabajadores más jóvenes comienzan a traducirse en el cierre de negocios que dejan desasistida a la población de esas zonas.

Su secretario general, Eduardo Abad, considera “necesario cambiar radicalmente los escenarios de creación de empleo autónomo”, ya que “son los miles de trabajadores por cuenta propia los que pueden realizar una verdadera vertebración territorial, fijar población y crear riqueza a través de nuevas iniciativas emprendedoras”.

“El efecto económico que se crea con una pequeña iniciativa en las pequeñas poblaciones es el mismo que sucede con la puesta en marcha de una gran empresa en una ciudad”, señala, al tiempo que califica como “fundamental desarrollar una política cómplice con el mundo de la economía social”, puesto que “sólo de esta manera seremos capaces de dotar de contenido económico a los lugares menos habitados. Las estructuras colaborativas como las Agrupaciones de interés económico y las cooperativas de trabajo autónomo son fundamentales para poder crear actividades económicas rurales”.

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