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Sobre este blog

Arsenio Escolar es periodista y escritor. Con sus 'Crónicas lingüísticas del poder' –información, análisis y opinión de primera mano–, entrará semanalmente en elDiario.es en los detalles del poder político, económico, social... y de sus protagonistas. Con especial atención al lenguaje y al léxico de la política.

El optimismo de Sánchez sobre los Presupuestos se extiende a sus ministros

Pedro Sánchez en La Moncloa

Arsenio Escolar

La Copa de Navidad del Palacio de la Moncloa es un clásico madrileño de las relaciones entre políticos y periodistas. Entre los primeros, solo los del Gobierno de turno, con el presidente a la cabeza. Entre los segundos, de todos los medios, de todos los pelajes, y tanto redactores de a pie como jefes medios o directores.

La recepción la convoca el presidente, Pedro Sánchez en este caso, “y en su nombre la ministra Portavoz y el secretario de Estado de Comunicación”. No se pasa lista, pero casi. Y eso hace que tanto con José Luis Rodríguez Zapatero como con Mariano Rajoy como con Sánchez (a las de José María Aznar este cronista no asistía), los miembros del Ejecutivo acudan disciplinados a departir de modo distendido con los informadores en diferentes corros y por espacio de unas dos horas. Esta vez, solo se ha echado en falta a cuatro miembros del Consejo: Carmen Calvo, Josep Borrell, José Luis Ábalos y Margarita Robles. Los cuatro, según contaban altos funcionarios de La Moncloa, tenían otras obligaciones oficiales que atender.  

“Es la primera y será la última Copa de Navidad de Pedro Sánchez como presidente”. Esta era una de las opiniones dominantes en los corrillos de la recepción, este lunes. Los muchos que hacían tal pronóstico lo basaban en mil razones: los resultados de las recientes elecciones andaluzas, las últimas encuestas, la situación en Catalunya, la pujanza de las derechas, las debilidades de las izquierdas, las dos últimas semanas horribilis del Gobierno, las incertidumbres sobre el Consejo de Ministros del próximo viernes en Barcelona... 

Pero había también en los corros, sobre todo después de que pasara por ellos Pedro Sánchez respondiendo a las preguntas, quien no veía las cosas tan negras para el actual presidente y su Gobierno. Que si Sánchez es casi insumergible. Que si ha resucitado tantas veces que se le daba por muerto, puede volverlo a hacer ahora. Que si será de nuevo el anfitrión de la Copa de Navidad de 2019, con o sin elecciones de por medio, y de varios años más. Alguien ha recordado incluso que, en septiembre pasado, aún tambaleante tras una semana también horribilis en la que se desataron muchas dudas sobre su tesis doctoral y se le cayó del equipo la ministra Carmen Montón por un máster, Sánchez dio una conferencia multitudinaria sobre la España que quería para 2030, como si estuviera en la Presidencia para quedarse hasta ese remoto año.

Este lunes no, no ha hablado Sánchez de quedarse más de una década, pero tampoco se le veía especialmente preocupado por su estabilidad, al menos a corto plazo. Cree que el viernes le irán bien las cosas a él y a su Gobierno en Barcelona, en un Consejo de Ministros en el que ademas de la subida del Salario Mínimo Interprofesional se aprobará “alguna medida muy simbólica”. Cree que no sucederá en las calles nada tan grave como para plantearse activar de nuevo -como hizo Rajoy- el artículo 155 de la Constitución. Y cree que entre algunos dirigentes del independentismo catalán se abre paso poco a poco la idea de que les conviene pactar con Sánchez su apoyo a los Presupuestos Generales del Estado y que el Govern catalán tenga así recursos para gestionar antes de que una nueva ola de movilizaciones populares como las de hace tres semanas abra más fisuras en el Ejecutivo de la Generalitat y amenace su propia estabilidad. 

El viernes 18 o el viernes 25 de enero el Gobierno aprobará el proyecto de Presupuestos y los enviará al Congreso. “Y entonces tendrán que retratarse todos. ¿Va a apoyar ERC la enmienda a la totalidad del PP o de Ciudadanos?”. El optimismo del presidente sobre sus posibilidades de sacar adelante los Presupuestos parece que es contagioso, pues varios miembros de su Gobierno que hace muy pocos días se mostraban casi resignados a no tenerlas le ven ahora más posibilidades a las cuentas públicas. Y entre los aún pesimistas, hay quien ve la taza medio llena: si no hay Presupuestos, se tirará unos meses gobernando con decretos leyes. Como hasta ahora, que ya llevan 16 desde que llegaron al poder hace seis meses, y todos ellos convalidados por el Congreso. 

Y las elecciones generales, ¿para cuándo? Depende. Depende de la evolución de la situación en Catalunya, de si hay o no hay Presupuestos, de cómo queden retratados PP, Ciudadanos y Vox en el Gobierno andaluz, de la letra pequeña de los estudios postelectorales de Andalucía, de las tensiones internas entre los barones socialistas... Marzo está prácticamente descartado. Al superdomingo 26 de mayo se le ven hoy en Moncloa tantos inconvenientes como ventajas. ¿Otoño próximo? ¿Agotar la legislatura -y eso es junio de 2020-, como el propio presidente insiste en decir?

Quizás la de este año haya sido la primera y última Copa de Navidad de Pedro Sánchez en el Palacio de la Moncloa. Pero quizás no. Quizás sea la primera de unas cuantas. En la de este año no se le ha visto a Sánchez con cara de funeral.

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Arsenio Escolar es periodista y escritor. Con sus 'Crónicas lingüísticas del poder' –información, análisis y opinión de primera mano–, entrará semanalmente en elDiario.es en los detalles del poder político, económico, social... y de sus protagonistas. Con especial atención al lenguaje y al léxico de la política.

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