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Casarse sin ser mutilada

Cada año cerca de tres millones de niñas y mujeres son sometidas a la ablación, lo que supone la escalofriante cifra de ocho mil víctimas cada día
 
Ayuda en Acción trabaja en Kenia o Etiopía para que muchas mujeres eviten estas prácticas que suponen una grave violación de los derechos de las mujeres y una de las más crueles muestras de desigualdad de género
 
Con motivo del Día Internacional de Tolerancia Cero con la Mutilación Genital Femenina, recordamos los avances realizados y el largo camino que queda aún por recorrer

Herramientas con las que se practica la ablación ©ActionAid

Herramientas con las que se practica la ablación ©ActionAid

En el mundo hay unos 140 millones de mujeres y niñas que sufren las consecuencias de la mutilación genital femenina (MGF). Solo en África, donde Ayuda en Acción lucha contra esta lacra desde hace más de 10 años, se calcula que aproximadamente 92 millones de niñas han sido sometidas a esta práctica. La mayoría de estas amputaciones se practican cuando las niñas y jóvenes tienen entre cuatro y doce años. 

La ablación, también conocida como circuncisión femenina, es la resección parcial o total de los genitales externos femeninos, particularmente del clítoris, por motivos que nada tienen que ver con la medicina. La mutilación puede adoptar distintas formas: desde cortar o coser los labios menores, mayores y el clítoris, hasta saturar casi por completo el orificio vaginal, amén de un amplio tipo de inclasificables prácticas que incluyen la cauterización o el raspado de los órganos sexuales de la mujer o la niña con el único objetivo de reducir la vagina o estrecharla. 

Esta operación es sumamente dolorosa. Las mujeres y las niñas son mutiladas con un instrumental muy rudimentario y sin utilizar anestesia. Las secuelas físicas, mentales y psicológicas que esta práctica tan atroz ocasiona son desde infecciones agudas hasta problemas durante el parto que pueden tener consecuencias nefastas para el bebé. Por si esto fuera poco, la MGF incrementa la propensión al contagio del SIDA por la falta de higiene o desinfección del instrumental, puede desencadenar la muerte por colapso hemorrágico o por shock neurogénico y los daños psicológicos, (ansiedad, fobia, y baja autoestima) se asimilan a los producidos por el abuso sexual.

Actuando desde la raíz del problema

Ayuda en Acción trabaja para combatir esta práctica en varios países de África como Kenia, Uganda o Etiopía.

En Kenia, por ejemplo, colaboramos desde 2007 con la Fundación Kirira, que comenzó su lucha contra la ablación en 2001.Conjuntamente realizamos  campañas educativas y sanitarias anuales y, en la actualidad, uno de nuestros retos es apoyar  a la casa de acogida para mujeres y niñas víctimas de la mutilación genital en Chiampu, comunidad de Thakara.

En paralelo, desarrollamos proyectos para empoderar a mujeres como Matilda Seria, 51 años, secretaria de la Red de Mujeres en Kuria, en el suroeste de Kenia.  "Aunque conocíamos los casos de violencia contra las mujeres y las niñas que estaban ocurriendo, en mi comunidad nadie los denunciaba y nos habíamos resignado a vivir con ellos. Estábamos desalentados porque nunca habíamos logrado que ninguna denuncia progresara y que los culpables fueran entregados a la justicia. 

Sin embargo, durante la capacitación paralegal me enteré de que, bajo la supervisión de un abogado, un paralegal puede analizar asuntos legales, investigar y evaluar los hechos de un caso en especial; y también puede preparar alegatos de defensa, contratos y otros documentos. Ahora estoy siguiendo varios casos de violencia contra las mujeres y  algunos de mutilación genital femenina, y aunque es muy duro, siento que realmente estoy haciendo algo muy importante para la mujeres y las niñas de mi comunidad”.

Desde el año 2005 también trabajamos en Etiopía para combatir la mutilación genital femenina en un proyecto en Seru. Ayuda en Acción, a través de su socio ActionAid, organizamos los Grupos de Vigilancia y Seguimiento de Mujeres. Estos grupos se dedican a impartir formación en las aldeas para impedir las prácticas tradicionales perjudiciales de forma continua e intensiva. Esto ha ayudado a los miembros de la comunidad a reunirse y hablar sobre los efectos adversos de este tipo de prácticas contando con la ayuda de los trabajadores sanitarios de la comunidad y así poder tomar las medidas adecuadas. Como consecuencia, la mayoría de los vecinos de las aldeas donde se han celebrado estas reuniones han aprobado resoluciones para detener o denunciar estas prácticas. El resultado: han disminuido de forma significativa los casos de infibulación y circuncisión femenina.

Beshadu, una de las mujeres que ha conseguido escapar a la práctica de la ablación en Etiopía, posa sonriente con su hijo ©ActionAid

Beshadu, una de las mujeres que ha conseguido escapar a la práctica de la ablación en Etiopía, posa sonriente con su hijo ©ActionAid

Beshadu Damtew, de 20 años, es una de las chicas que ha decidido casarse sin ser circuncidada después de concienciarse al asistir a una serie de charlas comunitarias junto a su madre y otras chicas de su aldea. Ella misma nos cuenta su experiencia: "Me casé con el hombre que amaba el año pasado sin ser circuncidada. Esto va en contra de la antiquísima práctica que existe en mi aldea. Casarse sin ser circuncidada se veía como una maldición de acuerdo con la tradición. Sin embargo, comprendí la realidad al ver las consecuencias de la circuncisión cuando asistí a las charlas celebradas en mi aldea (…). Cuando decidí casarme, convencí a mi madre y a mi marido de que quería convertirme en un modelo a seguir en la aldea al casarme sin ser circuncidada y ellos aceptaron mi decisión". Beshadu continúa: "He tenido a mi primer hijo sin problemas y esto ha aumentado mi confianza a este respecto. Como resultado de ello, puedo utilizar mi propio ejemplo para convencer a mis amigas que están sopesando someterse a esta práctica por miedo a las creencias tradicionales y respaldar los esfuerzos de los grupos de seguimiento de mujeres de mi aldea en pos del bienestar de mi gente".

En Ayuda en Acción estamos convencidos de que para acabar con la mutilación genital femenina hay que involucrar a los hombres  e instarles a convertirse en parte interesada en la prevención y erradicación de la MGF. Por ejemplo en Uganda, a través de Action Aid, llevamos a cabo programas de formación y sensibilización a todos los niveles: profesionales de la salud, policías y líderes en instituciones formales o informales. Incluso se trabaja con el Parlamento y los ministerios para conseguir la promulgación de leyes que garanticen los derechos de las mujeres.

Compromisos contra la MGF

La Asamblea General de la ONU aprobó por primera vez, el 20 de diciembre de 2012, una resolución que condena la ablación. La Resolución 67/146, afirma “que la mutilación genital femenina es una práctica nociva que constituye una grave amenaza para la salud de las mujeres y las niñas, incluida su salud mental, sexual y reproductiva, que puede incrementar su vulnerabilidad al VIH y puede tener resultados adversos desde el punto de vista obstétrico y prenatal, así como consecuencias fatales para la madre y el recién nacido”.

La resolución aprobada en la 60ª sesión plenaria de la Asamblea General de Naciones Unidas el 20 de diciembre de 2012, también “destaca que el empoderamiento de las mujeres y las niñas es esencial para romper el ciclo de discriminación y violencia y para promover y proteger los derechos humanos, entre ellos el derecho al más alto nivel posible de salud mental y física, incluida la salud sexual y reproductiva”.

La Organización Mundial de la Salud se ha comprometido a eliminar la mutilación genital femenina en el plazo de una generación, por ello lleva a cabo actividades de divulgación, investigación y orientación para evitarla.

Fieles al espíritu de las medidas propuestas por la ONU o por la OMS, en Ayuda en Acción creemos que las mujeres y las niñas deben vivir una vida digna libre de la MGF y que las comunidades están capacitadas para movilizarse y desafiar a las instituciones y a las estructuras que promueven esta clase de violencia contra la mujer.

Con motivo del Día Internacional de Tolerancia Cero con la Mutilación Genital Femenina que se conmemora cada 6 de febrero reivindicamos que la mutilación genital femenina es una violación de los derechos humanos de las mujeres y de las niñas. Es también  un atropello a la libertad y a la naturaleza de las mujeres y una de las más crueles muestras de desigualdad de género.

Según la fundación Kirira, socio local de Ayuda en Acción en Kenia, “la mutilación de las niñas supone además una preparación para el matrimonio, así las niñas, son casadas a edades muy tempranas, lo que supone el abandono de la escuela. Los padres reciben una sustanciosa dote por cada hija. Realmente las mujeres son tratadas en muchas ocasiones como animales de carga y de reproducción sin derecho a réplica. Desde pequeñas son educadas para la plena sumisión al padre y posteriormente al esposo siendo físicamente castigadas con dureza si no se someten a la tradición”.

Los cambios de comportamiento requieren mucho tiempo significativo para desmontar creencias y prácticas culturales tan profundamente arraigadas, pero al final se consiguen resultados sostenibles. Por nuestra experiencia sabemos que el reto es grande, pero la satisfacción de poder ayudar a mujeres como Matilda en Kenia o Beshadu en Etiopía merece la pena.

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