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"Quien utiliza un argumento como que la lechuga también sufre no está queriendo tener una conversación lógica"

Con 'Los Muertos del Miedo', la compositora y cantante La Ruina ofrece la cuarta entrega de su serie ANIMALADAS, proyecto musical y audiovisual sobre la explotación animal que presentamos en El caballo de Nietzsche

Si las tres anteriores entregas se ocuparon de los circos, la tauromaquia y los zoos, 'Los Muertos del Miedo' se centra en la horripilante realidad de la industria alimentaria

La imágenes del videoclip, editado por Jaime Alekos, forman parte de la investigación llevada a cabo por Aitor Garmendia (Tras los Muros) para su documental MATADERO

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'Los Muertos del Miedo' es la cuarta entrega de ANIMALADAS. ¿Qué es el proyecto ANIMALADAS y quiénes participáis en él?

Cuando alguien tiene delante un precipicio que no ve, es necesario señalárselo, para no contribuir, por omisión, a su caída. Hace años alguien me señaló a mí el precipicio que tenía delante y, aunque me costó comprender que iba a tener que desandar el camino y que llevaba décadas dando pasos en la dirección equivocada, hoy lo agradezco y, cuando tengo ocasión, señalo el precipicio.

ANIMALADAS es un proyecto que nace de la necesidad de señalar el precipicio de la barbarie, con el objeto de ayudar a otros bárbaros -que yo también lo fui- a desandar el camino y a comprender que no es legítimo anteponer los intereses de los seres humanos a los de los demás animales, que ni la diversión ni las más ancestrales tradiciones ni los más exquisitos gustos culinarios tienen un valor superior al interés de un animal por vivir en paz, sin que le claven pinchos, le despellejen o le atemoricen.

Como es la herramienta que tengo para señalar, ANIMALADAS es música. Y como he tenido la suerte de coincidir en el planeta con  Jaime Alekos y con Aitor Garmendia (Tras los Muros), y han tenido a bien colaborar en esto, ANIMALADAS es también vídeo. Es un lujo poder contar con el trabajo de estas dos personas, que son los mejores profesionales que hay ahora mismo en España cuando se trata de documentar las atrocidades que les hacen a los animales y cuyos trabajos son fundamentales para visibilizar la realidad. 

Las tres entregas anteriores de 'ANIMALADAS se centraron en  la tauromaquia, los circos y en los zoológicos. Esta cuarta entrega es sobre la explotación en la industria alimentaria. ¿Por qué?

Desde que arrancó el proyecto estaba previsto que la cuarta entrega versase sobre la explotación de los animales para la alimentación de los humanos. Me asombra muchísimo la facilidad con que personas de mi alrededor comprenden lo injusto e inaceptable de la tauromaquia o los circos con animales y sin embargo la dificultad que tienen a veces para entender que no hay ninguna diferencia entre matar a un toro por diversión o matar una vaca por el placer de comértela, cuando ambas cosas son totalmente prescindibles y no satisfacen ninguna necesidad: no necesitas ver cómo matan a un toro para vivir y no necesitas saborear a un animal muerto para vivir, ambos comportamientos responden al gusto, al capricho, no a una necesidad vital real.

Tanta dificultad para comprender esta idea, que es sencilla, me produce absoluta fascinación, porque no hablo de personas estúpidas o ignorantes, me refiero a personas con inteligencia y raciocinio, que sin embargo en este aspecto parecen perder por completo su capacidad analítica y cualquier forma de pensamiento crítico, y ofrecen los argumentos más peregrinos e irracionales para negar la evidencia.

Como es un fenómeno que me deja estupefacta le he dedicado bastante atención, hasta que creo haber descubierto que cada vez que yo digo -porque me preguntan- que no me como a otros individuos, es como si en una reunión de negreros uno manifestase que había decidido dejar de tener esclavos porque llegó a la conclusión de que sus intereses -tener la casa muy limpia, la plantación de algodón a pleno rendimiento, etc.- no justificaban la privación de derechos fundamentales de otra persona. Los demás, sin que nadie les juzgue, se sienten compelidos a justificar su comportamiento y como no tienen de qué defenderse, porque nadie les ha atacado, lo que hacen es atacar ellos, ridiculizar, reducir al absurdo y cualquier cosa menos plantearse honestamente que los únicos que se están juzgando son ellos mismos y que si reflexionan de manera genuina y honesta es posible que lleguen a la conclusión de que no es legítimo tener esclavos, aunque tengas la fuerza para ello, así como no es legítimo comerte la pierna de un animal, aunque tengas la fuerza para criar y matar a un cerdo.

¿Dónde fueron grabadas las imágenes que acompañan a tu canción?

Las imágenes del vídeo son de Aitor Garmendia (Tras los Muros), grabadas para una investigación en más de cincuenta mataderos que dio lugar a un documental imprescindible que se llama MATADERO. Lo que la industria cárnica esconde. El documental dura cuarenta minutos pero la investigación son cientos de horas de metraje del horror y hemos podido valernos de algunas secuencias inéditas para el vídeo. Lo ha editado Jaime Alekos, que es el responsable de las tres entregas anteriores de ANIMALADAS y que este año ha publicado otro documental imprescindible: Tauromaquia.

Es curioso que hemos tenido que seleccionar las secuencias menos insoportables porque resultaba imposible prestar la menor atención a la letra de la canción de lo horripilante que es la realidad que ha documentado Aitor Garmendia (Tras los Muros). Lo que se ve es lo más liviano -si es que se puede decir así- de lo que está documentado. 

¿Crees que el veganismo es la única respuesta posible al horror de esa industria?

El veganismo es la respuesta mínima: el primer paso es no participar de manera directa en el martirio de otros individuos. Pero no es la única respuesta. Del mismo modo que no basta con no tener esclavos humanos, mientras haya esclavos: hay que trabajar para la prohibición de la esclavitud. Si algo es injusto, no es suficiente con no tomar parte en ello, hay que procurar que nadie más pueda tener un comportamiento injusto y dañino, lo mismo que no basta con decidir que tú no vas a golpear a los niños o no vas a agredir a las mujeres.

Todo tiene un proceso y yo entiendo que estamos en la fase de la visibilización, que es la fase previa a la prohibición. Quiero pensar que no va a ser una fase mucho más larga y, aunque es cierto que llevamos muchos siglos de retraso, también hemos tenido que esperar a 1948 para que Naciones Unidas considerase a las mujeres sujetos de pleno derecho y a nadie en nuestro contexto se le ocurriría hoy cuestionar el derecho al voto de una mujer.

No sé cuánto tiempo llevará pero sí tengo la certeza de que el futuro mirará incrédulo las imágenes de las carnicerías y las granjas de nuestro tiempo, con el espanto con el que miro yo las imágenes de los esclavos encadenados, que se vendieron en Europa hasta 1815.

Tal como cuenta la letra de la canción, 'Los Muertos del Miedo' nace, en cierta medida, para hacer frente al argumento de "las lechugas también sufren". 

Mi conclusión es que no hay un argumento. No lo hay porque “las lechugas también sufren” es un grito de pánico, una afirmación absurda. ¿De verdad hay alguien en el mundo que piense que una lechuga, desprovista de cerebro, sufre, y que además su sufrimiento es equiparable al de un animal?

Es un grito de terror, porque es aterrador darte cuenta de que llevas toda tu vida oprimiendo, esclavizando y martirizando a animales iguales en intereses que tu perro, tu gato o tu hijo de 2 meses de edad (que tampoco habla ni suma ni sabe usar los cubiertos). Es más cómodo negar la evidencia y seguir contribuyendo a esa explotación que asumir que con tus decisiones eres partícipe de ella.

Por eso no hay ningún argumento frente a esa afirmación y otras equivalentes, porque quien utiliza un argumento como que la lechuga también sufre no está queriendo tener una conversación en términos lógicos y racionales, no está interesado en conocer la verdad, sea la que sea. Está gritando asustado para impedirse a sí mismo escuchar lo que sabe que no le va a gustar entender: que lleva media vida caminando directo al precipicio y llevándose por delante a miles de individuos que querían respirar, dormir y estar tranquilos, y en lugar de eso fueron ahogados, electrocutados, aterrorizados o despellejados. 

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