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Rapelar con cordino auxiliar al escalar con cuerda simple

Reforzando los cordinos de un rápel en Gredos, tras descender de una cascada donde se escaló con cuerda simple. Se colocará un maillón como punto central para evitar que se enganche el nudo de unión de las cuerdas.

Evaristo Vaz 'Varis'

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Generalmente, las vías en las que se emplea el uso de cuerda simple, suelen discurrir por zonas donde la caída de bloques es prácticamente nula, lejos de aristas cortantes y con dificultad al estilo deportivo. Pero, sea una actividad invernal o no, siempre que llevemos una cuerda simple conviene llevar un cordino auxiliar de mayor longitud que la cuerda que llevemos. El que sea de más longitud, es para poder cortar trozos de cordino para abandonar la vía cuando sea preciso.

Llevar este cordino auxiliar nos permitirá rapelar la mayor distancia posible, es decir los metros que llevemos de cuerda. En las vías alpinas con estilo deportivo, lo normal es que la vía discurra por itinerarios difíciles, lejos de fisuras o aristas donde poder encontrar un lugar desde el que descolgarnos, obligándonos a rapelar desde los mismos emplazamientos donde montamos las reuniones de ascensión. Esto sería imposible si contásemos solo con la cuerda simple de ascenso, ya que los recorridos de los largos en su mayoría son superiores a la mitad de la cuerda, lo que no nos permitiría bajar. Para poder subsanar este problema, lo normal es llevar una cuerda auxiliar inferior en diámetro y por su puesto en ligerereza.

¿Qué tipo de cordino deberíamos emplear?

La longitud del cordino tiene que ser algo mayor que la cuerda simple para así garantizarnos el poder cortar algún trozo para abandonar en puentes de roca o hielo.

El diámetro va a depender del material, bien sea poliamida, kevlar, etc. Lo normal es que sea de unos 6mm pero eso ira en gustos. En diámetros más finos se trabaja demasiado mal como para recuperar la cuerda después y su resistencia es algo baja. Si el diámetro es mayor aumentará el peso y dejará de tener sentido el llevar una sola cuerda, teniendo cabida la posibilidad de utilizar una cuerda gemela, reduciendo el peso respecto a una cuerda doble.

Para saber la resistencia de los cordinos, en caso de no disponer de sus valores: (Diámetro del coordino)2 x 20. Ej.; (6 mm)2 x 20 = 720 daN (Kgf)

Si es de kevlar (amarillo en el interior) o de dyneema (blanco en el interior) el valor habrá que multiplicarlo por 3, es decir que un cordino de 6mm aguantaría 2.160 daN.

Además de esta información, también debemos tener en cuenta que un cordino de poliamida tiene una resistencia a la abrasión de 165ºC y el kevlar de 426ºC, siendo éste el que soporta también la temperatura más baja de trabajo (-73ºC).

Según la actividad también tenemos que tener en cuenta la absorción de humedad en las fibras, utilizando en las actividades invernales cuerdas con tratamiento Dry.

Otro punto a tener en cuenta es que los cordinos de nailon resisten más en los nudos que los de kevlar y que éste necesitara de un pescador triple en vez de doble como ocurre con los de nailon. En principio uniremos la cuerda y el cordino con un nudo de ocho enfrentado, ya que este tipo de nudo permite unir cuerdas o cordinos de distinto diámetro, si no nos convence remataremos los extremos con un pescador triple.

También hay quien prefiere llevar un cordino de nailon por ser mucho más dinámico y poderlo emplear en caso de necesidad, siendo recomendable utilizar el de 7mm.

Una opción muy interesante es utilizar una cuerda simple (tipo Joker de 9.1mm de Beal) con una cuerda gemela, la cual podremos alternar en función de la ruta… Aproximación con arista y terreno escarpado, empleando en los largos más duros de pared mas lisa o hielo la simple. La segunda cuerda la tendremos que llevar para rapelar en caso obligado o de necesidad y aumentemos la seguridad en los emplazamientos más peligrosos. Si bien es cierto que se podría llevar dos gemelas, nada tiene que ver atinar a chapar una cuerda simple en situaciones límites, que atinar con dos gemelas. Las distintas formas de proceder van a depender del material que tengamos y la experiencia, respetando los distintos valores de seguridad necesarios para poder desempeñar la actividad. He visto caer una piedra y cortar una cuerda dejando a un segundo colgado por sus brazos con la cara pálida. Sé con certeza que esta persona no volverá a escalar si no es con dos cuerdas atadas a él.

Si por norma general escalamos vías deportivas de varios largos, donde lo habitual es salir por la cumbre o las reuniones siempre están equipas, deberíamos llevar un cordino resistente y ligero para poder rapelar, escalando así con la ligereza necesaria para el primero, la rapidez a la hora de dar y recoger cuerda, y con la total seguridad de poder bajar.

Esta maniobra, sencilla para poder rapelar, necesita un especial cuidado para que las cuerdas no se enganchen. Debemos tener especial cuidado al bajar con el descendedor por la diferencia de diámetro entre la cuerda y cordino. Cuando baje el primero de la cordada, el segundo deberá observar que la maniobra funciona correctamente y que la cuerda no se engancha. En caso contrario puede subsanar el problema antes de empezar a bajar.

En la zona de levante encontraremos muchas vías donde escalar con cuerda simple es muy habitual, pero no todas las reuniones están preparadas para rapelar, por lo que conviene llevar algunos maillones para facilitar esta maniobra. Antes de probar en vías alpinas conviene probar en una escuela de deportiva a ver que tal funciona la elección del cordino auxiliar…

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