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Lituania sueña con el milagro

Estados Unidos, obligada a ganar este jueves a la selección báltica en la primera semifinal (20.00 hora canaria)

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Los jugadores de la selección de Lituania, el ala-pívot Donatas Motiejus (i) y el base Sarunas Vasiliauskas (d), intentan evitar el avance del base Jorge Gutiérrez (c), de la selección de México, durante el partido entre México y Lituania del grupo D de la Copa del Mundo de Baloncesto 2014 que se juega esta tarde en el Gran Canaria Arena, en Las Palmas de Gran Canaria. EFE/Ángel Medina G.

Los jugadores de la selección de Lituania, el ala-pívot Donatas Motiejus (i) y el base Sarunas Vasiliauskas (d), intentan evitar el avance del base Jorge Gutiérrez (c), de la selección de México, durante el partido entre México y Lituania del grupo D de la Copa del Mundo de Baloncesto 2014 que se juega esta tarde en el Gran Canaria Arena, en Las Palmas de Gran Canaria. EFE/Ángel Medina G.

Un refrán casi más antiguo que la propia humanidad dice que “todos los caminos llevan a Roma”, allí donde, ante los ojos del César, medían sus agallas los más fieros gladiadores. Y es que ahora, en la Copa del Mundo de baloncesto que se está celebrando en España, mora el alma del emperador por los alrededores del Barclaycard Center madrileño, donde se espera el gran duelo en la batalla decisiva: España-Estados Unidos. Antes, los nuestros deben superar este miércoles a Francia y posteriormente a Brasil o Serbia. Mientras, a Estados Unidos le espera mañana en semifinales una Lituania con nada que perder y la gloria eterna por ganar, esa gloria que consagra a los más grandes guerreros de todos los tiempos.

La selección norteamericana no ha dejado apenas un atisbo para la sorpresa, plantándose en estas semifinales con la autoridad generada a través un superioridad física tan evidente como sobrecogedora. De este modo se gestó su triunfo de cuartos de final ante Eslovenia (76-119), que apenas aguantó los dos primeros cuartos. Pese a las bajas previas (Kobe Bryant, LeBron James, Kevin Durant, Carmelo Anthony, Blake Griffin, Dwight Howard, Russel Westbrook, LaMarcus Aldridge, Paul George, Kevin Love…), su arsenal, ni que fuera aquello de los panes y los paces, sigue pareciendo infinito, con una plantilla prácticamente entera de nivel All Star. Encima, Derrick Rose ha ido elevando su nivel de juego conforme ha ido avanzado este torneo (12 puntos y 5 asistencias en 18 minutos ante Eslovenia).

Harden, la teórica estrella de la selección USA dada la trayectoria física del propio Rose, parece obcecado con tener en España los mismos tiros que en Houston, algo imposible si comparte balón con Irving o Curry, sus compañeros titulares en la línea exterior. Especialmente el primero ha sabido gestionar bien esta pérdida de galones, por lo que no se duda de su titularidad. Como escudero de lujo siguen teniendo a Klay Thompson, cuya muñeca es un hervidero. El alero de los Golden State Warriors, siempre amenazante desde fuera, es el hijo de Mychal Thompson, cantero de lujo en uno de los mejores equipos de la historia: los Lakers del showtime de Magic Johnson, Abdul Jabbar, Worthy, AC Green, Byron Scott, Michael Cooper…

Estados Unidos carga mucho su juego sobre Faried o Davis, siempre intensos, pues bajo aros esa superioridad física es aún más pronunciada. Por eso, para que Lituania tenga alguna opción de victoria, aunque sea mínima, pasa porque Valanciunas (12 puntos y 13 rebotes ante Turquía en cuartos) o Motiejunas, ambos también en la NBA, no se carguen pronto de faltas pese a que los gemelos Lavrinovic, con un físico granítico, parecen relevos de garantías. Pasa Lituania por ser un equipo especialmente solidario en su juego exterior, reduciendo cada día más la influencia en el equipo de la baja de Kalnietis, su teórico base titular. Allí se reparten el protagonismo. Así, Seibutis, con 19 puntos, fue el líder de la victoria sobre Turquía en cuartos de final. El juego exterior lituano, con Pocius o Maciulis, es capaz de darle un serio disgusto a Estados Unidos (10/19 triples en la ronda anterior).

Los poderes de Lituania son muchos. Los de USA, todavía más. Para la primera, estar en la final es un sueño aliñado de milagro. Para la segunda, mucho más que una obligación. ¿Presión? Toda la del mundo. Pero ya lo dijo Pedro Calderón de la Barca: la vida es sueño. Y los sueños, sueños son.

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