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Rajoy salió escaldado

Pero, a lo que iba: la derecha se está saliendo con la suya al incorporar a Zapatero y me da igual que me da lo mismo que el viraje obedezca a motivos coyunturales, obligado por las circunstancias, o se deba, como dijera Llamazares, a que se pasó al otro campo, donde hace más sombra y hay césped fresco. El caso es, como digo, que ahí nacen las dificultades de Rajoy para doblarle el brazo al presidente: Zapatero se ha situado en las coordenadas neoliberales, que son las del PP, y no puede atacarle por ese lado; a lo sumo, denunciar el descaro con que le robó el programa, no negar la corrección de las medidas porque sería negar sus propios valores. Por eso se limitó Rajoy a criticar la tardanza en adoptarlas, a subrayar la contradicción de Zapatero con lo que defendía antes y armar sobre esa base el discurso de la escasa credibilidad de un presidente en el que nadie, enfatizó, confía. Todo un artificio de gruesos palabros rematado con la petición de elecciones anticipadas. No para rectificar la política de Zapatero, bonito fuera, sino para ser califa en lugar del califa, consciente de que si no lo consigue ahora, no lo conseguirá nunca. En otras palabras: pretende que Zapatero se vaya y ser él quien aplique esas medidas; con las que llegaría más lejos pues no tiene la mala conciencia que cabe suponerle a Zapatero y pertenece a la derecha sin complejos.

Zapatero le devolvió la pelota retando a Rajoy a presentar la moción de censura, lo que le obligaría a exponer un programa que metafísicamente no sería diferente de lo que va a hacer Zapatero. Dado que el PP necesitaría apoyos de otros grupos de la cámara para la censura, el guante lanzado le sirve al presidente para poner de manifiesto que si su soledad parlamentaria es grande, la de Rajoy no es menor y que en materia de confianza, ahí se andan.

Por si fuera poco, en el propio debate hizo ver Zapatero que tiene más que ofrecer a CiU y PNV en posibles pactos futuros que el PP en la oposición. A Erkoreka le tiró los tejos y el vasco se dejó querer. La posibilidad de dejar a los peperos en palanca en Euskadi no es descartable. En cuanto a Duran i Lleida, inició su intervención marcando distancias con el PP, que es la bicha de los catalanistas por méritos propios, y no vean lo atento y receptivo que estuvo Zapatero con él. Casi un lamedor, oye. No olviden que CiU ganará seguramente las elecciones catalanas y ya se verá quien está más solo en el próximo debate presupuestario

Zapatero se recochineó de Rajoy. Porque, encima, sabe que esa entelequia ma non troppo que son los mercados, no lo ven ya con malos ojos, ahora que se dispone a hacer lo que antes demandaban y hoy le ordenan. No interesa al dinero unas elecciones anticipadas que serían caja de resonancia de la denuncia de los tales mercados (bancos y demás entidades de buen vivir) e incomodaría el tranquilo disfrute de lo que llevan ganado y Zapatero garantiza. Por todo eso, Rajoy no pudo con él.

Para rematar, visto lo mal que lo tiene el PSOE en las encuestas, dijo Zapatero que hará lo que debe hacer porque primero están los intereses de España que los de su partido. Le ha robado a la derecha hasta el heroísmo de Indíbil y Mandonio en plan de socializar la Historia y ganar puntos en los sondeos.

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