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Bloqueo político

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Caminamos hacia los dos meses que se celebraron las últimas elecciones, y el bloqueo político ya se convierte en una pesadez y puro rollo, alimentando a las tertulias en donde personajes como Eduardo Inda y Francisco Marhuenda se ganan sus buenos euros criticando a Venezuela, Irán, y menos mal que ya no hablan del oro de Moscú, que eso pasó a la historia en la época precisamente que Juan Negrín López estaba expulsado del Partido Socialista por ser el garbanzo negro de la República, según versión del General Franco y de Indalecio Prieto y todo el sector “accidentalista” del partido que fundó Pablo Iglesias en Casa Labra, que dicho sea de paso se come unos buenos bacalaos rebozados y unas croquetas del mismo pez, y te transporta a finales del siglo XIX, lo cual es de agradecer con la que está cayendo en el XXI. Pero a lo que iba, repaso las cuentas que salieron el 20-D, y constato por si he sumado mal que el supuesto que PP y C’s unieran sus fuerzas sólo llegarían a 163 diputados, y eso no está nada claro si hacemos caso a Albert Rivera que dixit una y otra vez que con Rajoy no va ni a misa, pero aunque así fuera o fuese la suma de PSOE, Podemos, PNV e IU da 167 diputados, y en la segunda votación Pedro Sánchez sería proclamado presidente del Reino de España, tales y cuáles.

La cuestión es que la derecha del PSOE no quiere que Pedro Sánchez ayude a Pablo Iglesias a levantar las alfombras, ni a prohibir las puertas giratorias, y entonces sino se produce la primera votación para la investidura en caso que estuviese en el acuerdo Podemos por expresa prohibición de “felipistas” y “susanistas”, la cuestión se podría alargar hasta el 20 de diciembre de 2019. Sí, sí, no se asusten que estoy temblando. Pero es que los padres de la patria previeron dos meses de tiempo a partir de la primera sesión de investidura, pero no se acordaron de señalar cuanto tiempo debería pasar desde la constitución del nuevo Congreso hasta la tal sesión inaugural de las votaciones.

 La vecina del quinto, un tanto preocupada porque todavía no se forma gobierno, va y me suelta que “seguro que los padres de la Constitución monárquica actual no previeron esta fase antes de la primera investidura porque las negociaciones las hacían en el bar del Congreso tomando chinchón, y claro, ya se puede imaginara las dos o tres horas de parlotear, chinchón viene, se olvidaban de todo”. La tranquilizo explicándole que gobierno hay, pero en funciones, y cuando le cuento que Bélgica por ejemplo estuvo casi año y medio como está España ahora con gobierno en funciones, y además mejoró la economía, se pide un gin tonic y explícita qué es va y me dice: “pues coño, a celebrarlo, resulta que también cuando no hay ningún guindilla dirigiendo la circulación, el tráfico es más fluido, mejora una barbaridad”, y ya llega al éxtasis político cuando le recuerdo que en Italia gobierno en funciones han tenido a cada rato, y que además estuvieron unos catorce años los italianos gobernados por un Pentapartido.

“Vaya cinismo el de Rajoy, se ha pasado toda la vida criticando los tripartitos, y ahora un defiende uno formado por el PP, PSOE y Ciudadanos. Esta visto que las opiniones son según el cristal con el cual se mire”. Por lo demás, sin novedad en el frente, le digo a mi vecina del quinto. Y es que Rajoy ya nos tiene acostumbrados un día sí y otro también a decir patochadas, tan pronto se le ocurre no darle la mano a Pedro Sánchez, y decir luego que la corrupción no le afecta, cuando tiene cinco frentes abiertos que le tienen a él, y lo que es peor, al Partido Popular, al borde del k.o. técnico. Me chisman desde Madrid que hay muchos dirigentes peperos que ya piensan que ahora mismo Rajoy no es la solución, sino el problema.

En los otros frentes me da la impresión que ante el bloqueo político se preparan para las nuevas elecciones que pueden haber en junio si por fin no cuaja el Pacto de Progreso entre PSOE, Podemos, PNV e IU, el único posible. Pedro Sánchez quiere presentarse a esas hipotéticas elecciones como el partido que lo intentó todo con su mejor voluntad, pero no pudo formar gobierno por la cerrazón de los demás. Podemos juega con la misma partitura musical, pero aunque con otra letra, y los podemistas no tienen miedo a unas nuevas elecciones convencidos que los 69 diputados pueden convertirse quizá en ochenta, noventa, vaya usted a saber en estos momentos, y si además consiguen el sorpasso (adelantamiento al PSOE), miel sobre hojuelas. Le digo a mi vecina del quinto que en esta tesitura de nuevas elecciones se me va a hacer muy pesado el asunto/trasunto, porque entre la política, mi querida Unión Deportiva Las Palmas, y ahora mi muy querido Acodetti, equipo en donde juega mi nieto Miguel Alejandro, la cosa se puede poner muy dura hasta el verano, y oigan, si se reproducen los resultados y no hay forma de hilvanar gobierno, me dedicaré a la gastronomía, los viajes y el libertinaje. Of course.

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