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El odio no es la respuesta

Tony González

Vaya por delante, negro sobre blanco para que se pueda leer cuantas veces se quiera, que no hay justificación alguna para el terrorismo. Para ningún terrorismo. Nunca. Ni para el terrorista que empuña un arma, ni para el terrorista que comercia con armas, ni para el terrorista que decide hacer la guerra, ni para el terrorista que especula con los precios de alimentos básicos condenando a la muerte por hambre a millones de personas. Ni para el que está en el frente de batalla, ni para el que pone bombas en ciudades, ni para el que está bien vestido tras un despacho, sea de una empresa o de un gobierno.

Aunque no sigo a la Iglesia Católica, siempre me pareció perfectamente acertado el quinto mandamiento tal como está expresado: “No matarás”. Porque es así de categórico. No hay excepciones ni excusas. No matarás. Nunca y a nadie. Por eso tampoco considero acertadas las frases que hablan de víctimas inocentes o víctimas civiles. Las víctimas son víctimas todas. Las inocentes y las culpables, las civiles y las militares, las de cualquier persona. Matar a alguien es malo, sea inocente, culpable, civil, militar, blanco, negro, chino, rubio, moreno, musulmán, judío, católico, ateo o de cualquier país.

La pena de muerte supone condenar a alguien después de un juicio justo a que pierda la vida en nuestras manos. Y si estamos en contra de la pena de muerte, que es una salvajada y para los católicos un pecado mortal, ¿como vamos a estar a favor de matar a alguien sin juicio, sin acusación, sin abogado, sin juez imparcial, sin garantías de ningún tipo?

El odio es su propia semilla y cosecha. Quien actúa con odio promueve el odio y recoge odio. Por eso, quien crea que el odio es malo, debe tener claro que el odio no es ni la afirmación ni la respuesta a nada. Si quien se declara civilizado y frente a la barbarie actúa con odio o venganza, se ha convertido en un vengativo, se ha sumado a los que siembran odio y no civilización, cultura, educación.

Por supuesto que frente a lo que nos ofende, como puede ser una revista satírica o cualquier otra cosa, la respuesta no puede ser el terrorismo, ni la violencia ni el odio. Por que esa no es nunca la respuesta positiva. Si odiamos a quien nos odia, hemos dejado de ser civilizados. Hemos perdido, por que nos hemos convertido en lo que decimos detestar. Y los terroristas han ganado, por que nos han convertido a su bando, por que nosotros también odiamos, aunque sea a personas como ellos.

Por lo que he podido ver de esa revista satírica francesa, creo que su línea no me gustaría nada. Una cosa es la crítica constructiva, incluso el humor y la risa, que debe empezar por uno pero también llegar a los demás. Y otra cosa es el escarnio y la mofa, tanto de personas como de pueblos. Por que eso siembra odio y recoge odio. Con lo civilizados que nos decimos en occidente, ¿nos parecería bien que una revista satírica hiciese esas burlas sobre Jesús y los símbolos cristianos, o judíos, con viñetas en las que se les corta el cuello?

Entiendo el sentido de decir ahora “Je Suis Charlie”. Es ponerse del lado de las víctimas y en contra de los verdugos. Por supuesto que hay que defender siempre a cualquiera frente a asesinos. Y yo también lo hago. Distinto es identificarse con la línea editorial de una revista, que tengo la impresión es desacertada.

Entre las reacciones que han provocado estos ataques terroristas he encontrado algunas especialmente desafortunadas. Quien aprovecha para promover otra vez el debate sobre establecer sobre la pena de muerte. Si queremos perder frente al terrorismo, hay un camino directo y sencillo: ser como ellos, actuar como ellos, convertirnos en ellos. Y el paso es muy fácil: matar. Sea con armas, con la horca o con inyección letal estableciendo la pena de muerte. Quien promueve el establecimiento de la pena de muerte promueve la violencia y el terror contra otras personas. Y eso es igualmente terrorismo.

También es muy desafortunado quien en este momento se centra en otros a quien llama terroristas, acertadamente o no. Porque el centro de este debate está en los sucesos de Francia en estos días. Cambiar ahora el centro de las discusiones supone una especie de cortina de humo o justificación a una de las clases de terrorismo o violencia. No diré que las comparaciones entre terrorismos son odiosas, por que está servido el chiste fácil sobre no usar el odio. Pero si son una estupidez. El terrorismo es terrorismo, sea de la clase que sea. No se puede justificar uno por la existencia de otro. El terrorismo es tan malo como principio como malo por respuesta. Por eso se deben condenar todos, uno por uno. Pero no mezclarlos ni justificar uno con otro.

Por último, resulta vergonzoso ver condenando ataques a la libertad de expresión, una libertad de expresión cercana al odio y escarnio como dije, a quienes por otro lado promueven leyes que la mutilan gravemente, imponiendo normas con infracciones y sanciones que la coartan y la impiden, como en una dictadura policial. Y a quien condena el fanatismo religioso cuando acaba de condecorar con una distinción del Estado a uno de los símbolos de otra religión, en un estado no confesional y que debe el mismo respeto a todas las religiones y por tanto la misma neutralidad frente a todas.

Yo estoy en contra de los terroristas y a favor de las víctimas. Pero eso no significa que defienda su línea editorial.

Yo estoy en contra de todos los terrorismos. Pero hoy toca hablar de estos. Los demás tendrán su artículo propio.

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