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Las ''Doce medidas económicas'' del PP, frente común con los nacionalistas

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El objetivo no confesado del Partido Popular parece ser encontrar una plataforma común con las derechas nacionalistas en lo que pueden entenderse en razón de un sustrato ideológico común: pergeñar programas económicos conservadores.

El PP quiere aprovechar la precariedad parlamentaria del PSOE organizando algo parecido a una moción de censura económica quizás con el ambicioso objetivo de lograr una censura propiamente dicha más adelante.

Como se sabe, la Constitución Española no admite la posibilidad de derribar al Gobierno si quien presenta la moción no obtiene los votos necesarios para gobernar. Es lo que se llama una moción de censura constructiva.

Hoy por hoy, el PP es un apestado para los partidos nacionalistas, incluidos los de centro y derecha y sería impensable que estos le sirvieran en bandeja de plata el gobierno de la nación.

Rajoy que es consciente de ello, y que se esfuerza en limar aristas, ha encontrado en la economía, que es lo que está desgastando al Gobierno, una zona de encuentro y el punto de partida para caminar juntos con los adversarios de toda la vida. El objetivo no confesado es que los dirigentes nacionalistas puedan justificar ante su parroquia una alianza hasta ahora difícil de tragar.

Las medidas anunciadas por Mariano Rajoy con la ampulosa denominación de "plan anti-crisis completo y global" tienen poco de plan y más de cajón de sastre, nada de anticrisis, son incompletas y parciales y en algunos aspectos recogen iniciativas planteadas por el Gobierno.

No es en puridad de conceptos una alternativa seria a la política económica de Zapatero a pesar de que Rajoy lo haya presentado "como alternativa a la nada y a la parálisis del Gobierno".

En lo poco en que pudiera presentarse como "plan alternativo" sería en base a ideas liberales que hoy "no tocan" y que no se han adoptado ni en los países con gobiernos más conservadores.

Lo más concreto es la bajada de impuestos, una propuesta que aparece siempre en los programas de la derecha pero que tiene poco sentido en estos momentos en los que el Estado que pierde ingresos a chorros necesita aumentar fuertemente los subsidios a los parados y las obras públicas que generen empleo.

El Partido Popular defiende la idea de bajar los impuestos para reactivar la economía pero está por ver que la fiscalidad sea un factor decisivo para incrementar la actividad. Cuando hay posibilidades de negocio, los impuestos, si no son expropiatorios, no son un problema mayor.

Con impuestos relativamente altos, Clinton consiguió una elevación del producto USA que fue un record histórico mientras que Bush que los bajó drásticamente dejó a la economía norteamericana hecha unos zorros.

El grueso de propuestas del PP son generalidades o se refieren a actuaciones que en algún caso pueden ser interesantes pero que no responden a la urgencia de la situación.

¿Quién va a oponerse en principio a la austeridad del gasto público, a favorecer el crédito y la liquidez, a un acuerdo por el empleo y la competitividad, a un marco de pensiones sostenible, a abrir un debate sobre las nucleares, al cambio del modelo productivo, a garantizar una economía eficiente, a la lucha contra el fracaso escolar, a un sistema de bienestar sostenible, a un Estado viable y eficaz y a la modernización de la justicia?

* Periodista, escritor, director de El Siglo, analista político y articulista de elplural.com

José García Abad*

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