eldiario.es

Menú

El G-20 no puede permitirse defraudarnos

- PUBLICIDAD -

Todo el mundo espera que la reunión marque un antes y un después en el tratamiento de la crisis lo que debe plasmarse en acuerdos urgentes y eficaces adoptados con unanimidad. La foto de los dirigentes del mundo desarrollado y emergente en torno a Obama es necesaria pero no suficiente para restablecer la confianza pública.

Como se sabe el G20 está integrado por la Unión Europea (UE), el Grupo de los Siete (EEUU, Canadá, Japón, Alemania, Reino Unido, Italia y Francia) y Corea del Sur, Argentina, Australia, Brasil, China, India, Indonesia, México, Arabia Saudí, Sudáfrica, Turquía y Rusia.

De Londres deben salir soluciones y no un mero acercamiento al problema con remisión a futuras conferencias internacionales. Las fuertes palabras de Nicolás Sarkozy amenazando con dejar la silla vacía y las suspicacias expresadas por la canciller Angela Merkel y la reacción de Obama estableciendo la necesidad de medidas urgentes y asegurando que el presidente francés no se levantará del asiento mientras dure la crisis demuestran que el temor se ha hecho explícito pero también que existe el imperativo de conjurarlo ofreciendo medidas concretas al mundo.

No puede decirse en justicia que no se haya avanzado desde la cumbre de Washington por lo menos en lo que se refiere a poner dinero encima de la mesa para sanear a los bancos. Como recordaba Obama, desde dicha cumbre los gobiernos han acudido al rescate de las instituciones financieras con dos billones de dólares, algo que nadie hubiera creído hace cinco o diez años.

Sin embargo la crisis financiera no se ha resuelto plenamente y, en algunos países como los del este de Europa y de América Latina, están en peligro de quiebra no sólo los bancos sino también los propios Estados. Parece imprescindible que las grandes potencias económicas aporten dinero para los países en dificultades no sólo por solidaridad humana sino por el propio interés bien entendido. Nadie puede salvarse en solitario.

En opinión de los expertos a los que he consultado, las nuevas aportaciones deberían confiarse al Fondo Monetario Internacional (FMI) al tiempo que se agiliza esta institución creada tras la II Guerra Mundial para evitar lo que está ocurriendo y que ha ganado grasa y perdido eficacia. Lo curioso del caso es que el FMI se había quedado casi sin trabajo por falta de peticiones de crédito en un mundo en que la financiación no era un problema. Ahora el organismo deberá ocupar un papel esencial.

Pero la reunión del G-20 se ocupará también y quizás primordialmente de la recuperación económica fomentando el comercio mundial y evitando la tentación del proteccionismo que solo serviría para agravar los problemas.

Lo que nadie duda es que se vigilará mejor a los bancos aunque no creo que prospere la propuesta francesa de una instancia única de supervisión. Naturalmente, "los veinte" tratarán de insuflar una nueva moral o al menos disciplina en el sistema financiero con fuerte vigilancia pública para lo que se esperan medidas contra los paraísos fiscales y los capitales "off shore"; una mejor regulación de los hedge funds o fondos de alto riesgo que gozaban del libertinaje más dañino; limitaciones salariales a los banqueros etc. Como dijo Gordon Brown habrá que tomar decisiones difíciles porque "los gobiernos deben actuar donde fallaron los mercados".

Zapatero aprovechó el Congreso de UGT para expresar sus prioridades que están en línea con lo que acabo de exponer: un mayor esfuerzo en la "supervisión" de las entidades financieras; contribuir a un escenario de "crédito más estable" no permanecer "impasible ante el escándalo de las retribuciones" a los altos cargos de la banca; comprometerse de forma "firme y radical" contra los "paraísos fiscales, y establecer "el principio de transparencia universal del sistema financiero".

La reunión de Londres que dirigirá Gordon Brown no puede ofrecer contenidos tenues y menos la ceremonia de la confusión. Ya no hay duda alguna sobre el diagnostico de la crisis. No queda ningún pretexto para no actuar. Los ciudadanos no perdonarán a sus dirigentes políticos si no son capaces de ponerse de acuerdo y ofrecer una salida convincente.

* Periodista, escritor, director de El Siglo, analista político y articulista de elplural.com

José García Abad*

- PUBLICIDAD -

Comentar

Enviar comentario

Enviar Comentario

Comentarios

Ordenar por: Relevancia | Fecha