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Ignorancia supina o dejadez política de conveniencia

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Leí en días pasados una crónica en este medio digital Canarias Ahora, cuyo contenido era de la mayor extravagancia y sonrojo, para los que aún tenemos conciencia, respeto y protección con el medio ambiente. La consejera de Política Territorial, Sostenibilidad y Seguridad del Gobierno de Canarias aseguró que el cambio climático es una pantomima. Esa es justamente, la mendaz conjetura de los que se aprovechan grosera e irracionalmente de las quemas de los combustibles fósiles. Esta, según la consejera, es una farsa que han creado los grupos ecologistas mundiales: WWF, Greenpeace, Ecologistas en Acción, Ben Magec, los ecologistas en general; o la misma ONU, con su plantel de científicos del IPCC, que informan al ente mundial sobre los cambios del clima que se producen en el planeta por esos efectos contaminantes.

Todos estos organismos oficiales o autónomos, se alarman por el deterioro global medioambiental y luchan intelectualmente, y con todos los medios, por la defensa del medio ambiente, la sostenibilidad y la ecología. Lo hacen, según la consejera, por el puro romanticismo de unos perturbados, organismos anómalos y personas privadas, que solo buscan protagonismo social. O la propia ONU, que no tiene más labores y atenciones de urgencias mundiales que le ocupen y preocupen.

Ni tampoco tiene conocimientos la irreflexiva consejera de los Acuerdos de París sobre el Cambio Climático (a la que acudieron 198 naciones del mundo), y acordaron que debe entrar en vigor en 2020, con la reducción de emisiones de gases de efectos invernaderos a la atmósfera. Aunque haya huido el magnate de la impudicia de la Casa Blanca. Tampoco tiene información la consejera –y todo el Ejecutivo canario–, de la reciente Cumbre del Clima de las Naciones Unidas (COP23) celebrada el pasado mes de noviembre en Bonn. Precisamente, a esta reunión de jefes de Estado de todo el mundo acudió una representación del Cabildo de Gran Canaria, en la que expuso un proyecto de afinidad de los archipiélagos del mundo contra el calentamiento de la Tierra.

La opinión de la señora consejera es la misma que proclama y desarrolla en sus malas prácticas, el Gobierno autonómico, en la que tampoco creen, en especial su presidente, para contentar a una parte de los poderes fácticos y económicos de las islas y allende nuestras fronteras oceánicas. De ahí la aberrada Ley del Suelo, antiecologista y antinatura, que ha dictado (no tiene otro término), el defensor y preboste de esta anacrónica norma contra el medio ambiente de nuestro archipiélago. Esta trágica ley va contra toda racionalidad a la protección medioambiental y a un desarrollo sostenible. Es la mejor fórmula para hormigonar todo el archipiélago. Islas que tan poco le preocupa en su naturaleza.

Que desfachatez la de estos irresponsables políticos, quienes ocupan cargos inadecuados a sus deplorables conocimientos. Manejan a su antojo, unas desafortunadas administraciones en contra los intereses de la comunidad insular y frente al bienestar y la salud de la sociedad, a la que dicen representar. El creado, pero sin entrar en función (todo un simulacro de fuegos artificiales de cara a la galería de un buen hacer), Observatorio Canario del Cambio Climático (2015).

El equipo de gobierno Autonómico está en la misma tesitura que los conjurados negacionistas del cambio climático. Contra esta veraz evidencia que ya se sufre en el planeta, están presidente del gobierno central –y su primo–, quien ha sido un aciago proteccionista contra el medioambiente; El insensato presidente de los estadounidenses; y el presidente del Gobierno de Canarias (al que habrá que enviarle una grúa, para cargar su negra mochila de desaciertos políticos).

La patraña o el desconocimiento, por carencia de cultura e información, al alegar que: “ninguna administración del mundo” se toma en serio los peligrosos y pérfidos efectos que ya está generando el cambio climático y a los que estamos abocados en un próximo futuro. Estamos contagiados por las perjudiciales e invariables causas que ha producido el hombre con sus ´avances industriales’ y la codicia supina, a la que no renuncia. Aunque en ello vaya la supervivencia en el planeta.

La humanidad tiene que corregir inexorablemente y reconvertir sus industrias. Esta es una realidad inapelable. De lo contrario, y por efectos de la reprochable codicia, llevaría al desastre total a las futuras generaciones.

Señor presidente del Gobierno de Canarias y señora consejera, les suplico que ante tan vil despropósito con la mater natura y los intereses del saludable bienestar de la población, sean tan amables y responsables, de tomar la puerta de salida y abandonar sus cargos. No son necesarios ni imprescindibles. Harán el más loable beneficio, a ustedes y a la sociedad canaria, en el desarrollo de sus profesiones privadas, ajena a toda responsabilidad en la administración pública.

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