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Raíces y ancestros... Mitos y tópicos regionales

Carlos Castañosa

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Se aprecian más esas nostalgias vividas de lejos, por quienes en su día tuvimos que sustituir el lugar de nacimiento por otra tierra en la que vivir y desarrollar la entidad humana que nos atavía y adereza para actuar en esta obra teatral titulada vida, cuyo escenario podemos elegir… o el destino nos lo impone porque sí. En ambos casos la suerte determina el acierto y el éxito de decisiones que suelen acompañarse del runrún inquietante por la incertidumbre de la aventura.

Como afortunado, y nunca mejor dicho, terminé recalando en esta “tierra prometida” que nadie me había prometido ni pretendí exigirla al Destino. Quizá la mereciera por haber cultivado previamente valores y principios, superado adversidades con dignidad y respeto hacia la pléyade de adversarios que nunca faltan a lo largo de las sucesivas etapas de la vida; unas de alta montaña; otras cronoescaladas intensas; o largos trayectos en llano que se eternizan entre “abanicos” para sortear el viento y estrategias de equipo porque todo se resolverá en el sprint final…

El Destino parece escrito de antemano... pero cada uno escribe el suyo al dictado del propio albedrío.

Es gratificante poder declarar desde esta atalaya privilegiada mi agradecimiento infinito a esta tierra afortunada a la que le debo todo, sin reserva ni paliativos. Las razones afectivas y los motivos familiares que me trajeron aquí me inspiran sentimientos de pertenencia en homenaje a mis raíces genuinas. Si me siento canario y defiendo todo esto como mío es pasión sobre la que no se manda. Es vocación por devolver una pequeña parte del premio que aquí encontré, por la sensación de quizá no merecerme tanto.

Estado actual: culminada mi trayectoria profesional, con tiempo y medios para dedicarme a menesteres “sin ánimo de lucro”. Con la conciencia incitando mis actividades libres hacia temas humanísticos y humanitarios; pendientes de resolución en manos de instituciones y organismos oficiales que fallan en su cometido de servicio al pueblo soberano, por el mero defecto de ser políticos. Sin compromiso con ideologías, partidos políticos, medios de comunicación o relación alguna que afecte mi derecho a la libertad de expresión –con el respeto debido al derecho al honor de las personas (art. 20 de la C.E) –, me siento satisfecho en alto grado al no padecer las limitaciones que sufren otros por mor de su vinculación comprometida con los poderes ejercientes, que a mí no me afectan… Una sensación de libertad en un muy amplio sentido… ¿Cómo desaprovechar este privilegio en beneficio del prójimo?

Para completar el paisaje, lo comparto con la mujer de mi vida, Ana Mendoza, para hacer un equipo perfecto. Coincidimos en la esencia y solo discrepamos en aquello que nos complementa. De modo que nuestras actividades reivindicativas y de exigencia a las autoridades para que cumplan con sus cometidos ante los problemas sociales, culturales, administrativos y de toda índole, nos granjean cierta animadversión que requiere de nuestra perseverancia y dedicación, en algunos casos exclusiva. Hay objetivos que tardan más de lo deseado en ser alcanzados, pero al final terminan pasando el fielato obligado.

Mi aportación genética al equipo de dos tiene un nombre raro que procede de mis ancestros anunciados en el título. Es la rasmia. Según la RAE, es un término que procede de la fabla aragonesa, que indica “empuje y tesón para acometer y continuar una empresa”. Por aquellos lares se utiliza con bastante asiduidad. No en vano, uno de los tópicos aludidos es el de la tozudez o “cabeza dura” de los maños, que lejos de ser peyorativo, por allí se considera virtud, pues se entiende como “una fuerte voluntad por alcanzar un objetivo, que se nutre de una energía interna que permite desarrollar la acción de forma ágil y decidida, explotando al máximo las destrezas, y tirando de coraje o valor cuando el objetivo es física o mentalmente desafiante o también persistir en la acción cueste lo que cueste hasta lograr la meta”.

Mi orgullo de ser canario se complementa con el aporte de la rasmia que, con otro nombre, aquí también se practica como virtud (si lo sabré yo por lo que tengo en casa).

Aprovechamos el mensaje como aviso a navegantes, ante quienes tenemos pendientes temas por solucionar, que la burocracia espesa y las carencias de voluntad política, se empeñan en dilatar. Sepan que tarde o temprano tendrán que cumplir con sus compromisos de servicio al pueblo. Pues cuanto antes resuelvan, mejor quedarán y podrán captar mayor número de votos para próximas convocatorias electorales.

Nosotros, el equipo, seguiremos expectantes y sin aflojar…

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