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Del 'Soriagate' al 'Bragagate' del PP

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El Partido Popular, que no hace sino decir mentiras, culpa a jueces, policías y periodistas de toda la porquería que se denuncia y les cae encima, pero como ocurrió en el caso Gürtel, en este caso Bragagate quien primero lo destapó fue el extesorero del Partido Popular en Tenerife, Luis Villegas, ya fallecido, quien en noviembre de 2008 denunció las irregularidades cometidas por Cristina Tavío por presentación de facturas falsas, y por eso fue cesado de su cargo en el partido y perdió su puesto en el Ayuntamiento de Santa Cruz, por clara venganza de la Tavío. En el informe de Luis Villegas se decía entre otras lindezas, que pone a Cristina Tavío a los pies de los caballos, que "dispuso a su libre albedrio los fondos aportados por los afiliados y los cargos públicos, sin permitir el más mínimo control por parte de los órganos fiscalizadores establecidos para tal fin".

A partir de todos estos hechos, lo más relevante del asunto/trasunto ha sido el nerviosismo de Cristina Tavío, que como siempre hace la muchachada del PP arremetió contra Radio Club Tenerife (SER), y en general contra todo periodista que osara tocar el Bragagate, y luego como remate de las salidas de tono de la Tavío, el culmen del cinismo lo puso Soria diciendo que "había sido un error, y que no se debe volver a cometer". Lo cierto es que en pleno ferragosto al Partido Popular le sale otro lío mayúsculo, y la madeja va creciendo porque de nuevo las torres del Canódromo se han vuelto a poner de actualidad, y de momento las conclusiones provisionales de la Comisión de Investigación del Canódromo apuntan que la actuación del gobierno municipal dirigido por Soria pone de manifiesto el escaso interés en la defensa de los intereses generales, y critica la actitud soberbia del gobierno del Partido Popular.

Entre el salmón de Noruega, los antiguos cigarrillos de La Favorita', los boros de Isolux, el chalet de Esquivel, los vientos eólicos y los faycanes de Telde, el Soriagate se extiende como una mancha de aceite imparable que ya se asemeja a la catástrofe interpretada por la BP en Lousiana. O del chapapote de Alvarez Cascos en Galicia. Al fin y al cabo, todo una mierda.

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