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Vivienda por derecho, sí Podemos

“No vas a tener casa en la puta vida”. Ésta era una de las consignas del movimiento V de Vivienda previo al pinchazo de la burbuja inmobiliaria, a la crisis hipotecaria y a los desahucios masivos. Anterior, incluso, al nacimiento de la plataforma Antidesahucios.

Y en esa seguimos. El derecho a la vivienda, recogido en la Constitución Española, sigue siendo papel mojado en todo el conjunto del Estado, y particularmente en nuestras Islas. Emanciparse y tener un proyecto de futuro, no sólo es una utopía para toda una una generación, sino que la emergencia habitacional y la pobreza energética amenaza a miles de personas, siendo ésta una cuestión de Estado a la que sigue sin darse respuesta.

Hace pocas semanas, se producía un debate en estos términos en el Parlamento de Canarias a través de una PNL que defendió nuestra compañera Noemí Santana, a instancia de las familias afectadas por la gestión de las viviendas públicas que se hace en las Islas. Y si la situación de la vivienda pública es complicada, fuera de este marco público supuestamente protector, es escalofriante.

Los datos no dejan lugar a duda: se producen miles de desahucios al año en Canarias. En concreto, 10 al día entre los derivados de las ejecuciones hipotecarias y de alquileres; durante el año 2015 se produjeron 23.584 cortes de energía, casi 65 al día; las ayudas al alquiler sólo llegan al 10% de los solicitantes, y los que las reciben lo hacen con un año y medio de retraso; hay miles de viviendas vacías, más de 130.000, en manos de grandes tenedores, la mayoría bancos mientras que encontrar un alquiler a precio razonable se convierte en misión imposible. Y lo peor de todo, la inacción de los poderes públicos porque el plan de Vivienda de Canarias se caducó en 2012 y, hasta la fecha, sigue sin renovarse para hacer frente a la emergencia habitacional que vivimos.

Y no sólo es que no se haga frente a esta emergencia, es que una empresa pública como Visocan, la empresa pública de vivienda, en vez de ayudar a las personas inquilinas a resolver sus problemas cuando tienen dificultades en pagar, envía cartas con amenazas de desahucios y con obligaciones de reconocer deudas que lo único que consiguen es hundir para siempre a cualquier familia que está pasando apuros económicos.

Mientras esto ocurre, en Canarias los hogares que tienen dificultades para llegar a fin de mes se han duplicado, pasando del 19,5 al 34,5. Pero es más, el 37% de los trabajadores del Archipiéalgo, unos 291.918 empleados, tienen nóminas por debajo del SMI.

Las instituciones han dejado a la gente atrás, a los golpeados por la crisis, a las mayorías sociales que no tienen cuentas en Suiza o Panamá, pero que son las que se levantan a las 6 de la mañana para poner a funcionar este país o para repartir curriculum con la esperanza de poder tener una vida más digna.

Mientras, los partidos del régimen del 78, se dedican a gobernar para una minoría, para los que lo quieren todo a costa de dejar al resto sin nada. Podemos vino para poner con fuerza esta realidad en la agenda de las instituciones, porque los temas de la calle hace mucho tiempo que no estaban presentes.

Nos propusimos, y en esa labor seguimos, convertir todos los espacios institucionales en los que hubiera un cargo de Podemos en un instrumento en el que visualizar las denuncias sociales derivadas de las malas, o nulas, políticas de vivienda que ha tenido nuestro país en estos años.

Ahora se trata de dar un pasito más. Es urgente articular un Podemos para ganar las próximas elecciones autonómicas y darle un vuelco a la situación generada por la avaricia de las élites económicas y sus representantes políticos.

Ofrecer un nuevo horizonte, un contrato social en el que las administraciones cuiden de su gente como si fuera su propia familia, ése es nuestro reto. Se tienen los recursos y los medios para que el derecho a la vivienda se cumpla, solo hay que dar un giro a las políticas que permiten la especulación y el olvido de las minorías.

Por eso estamos aquí, para que el derecho a la vivienda no sea papel mojado, para acabar con el sufrimiento de miles de personas y ofrecer una esperanza de futuro a otras tantas. Lo mejor está por venir.

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