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Donde dije digo...

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Porque, tras El Tanque, Lanzarote escudado por Teguise y Arrecife ha sido un ejemplo de lo que hemos apuntado en el párrafo precedente. Otra vez un pacto roto, otra vez la realidad política salta por los aires de nuestra cotidianeidad. No importa la crisis, importan los pactos. Y así nos va al resto de los mortales.

¿Traerán los nuevos pactos soluciones a una crisis que no la trajeron los pactos antiguos? La entropía de la praxis de la acción política de estos lustros nos da la respuesta?

Canarias endeudada y con el déficit público superando los límites permitidos por las normas de estabilidad presupuestaria es una realidad que no cambia un pacto político, porque responsables de esa realidad han sido y son PSOE, PP, y en las islas Coalición Canaria (CC); un cambio pactado y sostenible de modelo de desarrollo sí cambiaría esa dependencia económica, esos números rojos, esa cercenación del sector público que este pacto CC-PSOE ha imbuido en universidades, en el Servicio Canario de Salud, en agricultura, en la Consejería de Empleo. Como antes el pacto CC-PP realizó en otros ámbitos de lo público. Mas eso aún no se ve por ningún lado.

Los servicios públicos y las inversiones disminuyendo, y el paro aumentando pese a reformas laborales que se decían salvadoras en las que ya nadie cree como arma para crear empleo.La máxima filosófica "lo que es necesario es posible" debería, pues, hacernos reflexionar. Porque, ¿qué es lo necesario en este cambio paradigmático civilizatorio que estamos sufriendo? ¿No es lo necesario forjar desde la sostenibilidad un nuevo paradigma de convivencia y de crecimiento solidario?

Con la demanda interna en caída libre ante la crisis, con la innovación y la inversión en infraestructura paralizada, el olvido del decrecimiento es una entelequia.

¡Un gobierno estatal liberal subiendo impuestos! Y ahora la parte del triismo priista que gobierna en las islas, y ahora el pacto CC-PSOE, dice que también los va a subir? Si al menos fuera para generar inversión pública y no para sufragar los gastos corrientes... Pero no parece que por ahí vayan los tiros de la gestión política.

Sí, porque el Consejero de Economía de Canarias nos anuncia una presunta subida de impuestos para que los números rojos dejen de serlo a costa del sacrificio de los ciudadanos si siguen los recortes estatales. Cosa harto difícil? Pan para hoy y hambre para mañana sería esa subida? Pero no sería para que los servicios públicos esenciales no mejoren porque no se invertirá en ellos lo que se debería?

¿Y qué impuestos se subirían? ¿El IGIC o el impuesto de la gasolina en el tramo autonómico para limitar aún más la demanda? No demos ideas? Desde criterios políticos es sumamente complicado que se llegue a soluciones racionales?

Pero los dimes y diretes también tienen estos días, estas semanas, su entretenimiento en el oro negro, en lo del presunto petróleo del Estado ubicable en las aguas atlánticas estatales cercanas a Lanzarote y Fuerteventura, que no de Canarias. La cuestión sólo puede ser calificada como de polémica estéril creada sin sentido de la nada. El petróleo es en todo caso del Estado español -y dudosamente hasta que no se fije la mediana- o del marroquí, nunca de Canarias. Y las aguas no son de nadie, hasta que no se fije la mediana. Ese petróleo nunca beneficiará de forma directa a las islas, porque no es de las islas, porque dígase lo que se diga, dice lo que dice la normativa estatal de hidrocarburos que no se va a cambiar ni a declarar inconstitucional. Mal que le pese al CCN y a Coalición Canaria?

Como se ve, los acontecimientos intentan quebrantar el análisis sosegado que nunca debe perderse, mas no debemos caer en el quebranto de la obcecación que impide generar nuevas sinergias. El mito del caballero ideal artúrico, de Lanzarote del lago, no encuentra en su topónimo insular el mejor reflejo. Aquí parece que en el Lanzarote canario se suman todas las sinergias negativas de la acción política. Presuntos casos de corrupción, detenciones, imputaciones, censuras censurables, primarias dilapidadas por intervenciones superiores?

Y de nuevo los pactos en cascada, de nuevo la manida cascada de pactos que sine die entretiene a las clase política archipelágica año sí y año también desde 1982. En el conjunto del Estado la clase política se entretiene con los congresos y las elecciones que se suceden sin pausa: Andalucía, Asturias, Galicia, Euskadi? Aquí, en las islas, se entretiene con los pactos que se rompen y se rehacen, con lo que se presenta como nuevo siguiendo siendo viejo.

Mientras, el paro y la crisis continúan como si una críptica telaraña todo lo enredase aumentando lo que nadie sabe o quiere disminuir mediante la eficaz gestión de los recursos? Pero quizás sea eso pedir demasiado? Y se amenaza después del verano por el pacto CC-PSOE con la manida reforma estatutaria, como el pacto PP-CCN la incluyó en su programa electoral? ¿Para qué reformar si aún no se cumple de forma efectiva todo lo posible desde 1982, desde 1996?

Es más: ¿Para cuándo la auténtica reforma necesaria de un régimen electoral canario que en muy poco cumple la exigencia del sufragio universal, libre, igual, secreto y directo de un ciudadano, un voto? ¿Para cuándo?

Sólo desde esa exigencia de legitimidad democrática podrán implementarse auténticos cambios.

José Carlos Gil Marín

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