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¿Dónde estará la juventud canaria?

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La sociedad del espectáculo nos tiene acostumbrados a divertirnos hasta morir, hasta tal punto, que los dramas son pasatiempos en el decorado. La juventud quizás sea la presa más fácil. Programitas, concursillos, series, que entretienen y nos enseñan lo fácil que es ganar dinero, las recompensas rápidas y lo maravilloso que es ser joven. Mentiras. Ser joven hoy, es más duro que ayer, no lo digo yo, lo dicen las estadísticas, que nos muestran como comprarse una casa cuesta unas decenas de años más, que los salarios han perdido poder adquisitivo, que tener tres máster no te libra de la precariedad, e independizarse es ya una utopía. La precariedad no es una moda, como se trata en la televisión, sino algo profundo que los jóvenes han asimilado como "normal". Aquí radica uno de los problemas más grave. Como somos posmodernos nos preocupa "nuestras" movidas, y no el masque de la política, nosotros a divertirnos como cuando éramos niños. Faltaría más.

A escasos dos días del primero de mayo, algunos ya organizan un día de vacaciones, para salir a las discotecas del sur, ir a la playa con los amigos, etc. El primero de mayo es como el día de san menganito, un día de fiesta más en el calendario. Lo simbólico está más que destrozado. No me parece mal que la gente se divierta, es más, lo veo necesario en una sociedad como ésta, de soledades y miserias, pero con 47% de paro creo que más que ir de copas es hora de salir y que se oiga nuestra voz. Inhibirse de la realidad es darle la espalda a nuestro presente, a un presente negro, amarrado por el dinero de papá. La mayoría de edad no es solo para conducir coches.

Autonomía no significa salir de fiesta y llegar a cualquier hora. Para eso no valió la pena que algunos se dejaran la vida. Autonomía es decidir por nosotros mismos, planificar nuestros proyectos de vida, en definitiva, autonomía es poder. Nosotros estamos desposeídos de todo poder, pero desde hace tiempo, no es algo de la crisis, es algo inherente a la desafección política. Recomendaría un ejercicio sencillo para los escépticos, mirar, simplemente mirar, mirar la televisión, la calle, los periódicos, los cargos políticos, ¿cuántas caras jóvenes observan? La edad es solo un número, más nada que eso, nadie puede decir que es solo una cuestión de edad, eso es una excusa como un día de fiesta.

Quizás el sábado cuando abra el periódico, puesto que estoy a muchos kilómetros de casa, me encuentre un artículo que responda de forma crítica a mi augurio, diciéndome que generalizo en exceso, que hay muchos jóvenes que se rebelan contra la precariedad, que los jóvenes gritaron más fuerte, y que fue un primero de mayo diferente. Aún así, podría escudarme y decir que fue solo un día, porque solo se me batiría si fuera "el" día, que los jóvenes canarios empezaron a discutir y a organizarse para exigir derechos sociales contra la situación de precariedad total que nos encontramos.

Sin embargo, creo que nada me sorprenderá. El viernes saldrán los de siempre, los sindicatos y sus militantes canosos, los jóvenes se quedaran jugando a la Play Station, actualizando y participando en el Facebook, dormidos por la resaca, o que sé yo. Que luchen los viejos nosotros a lo nuestro.

*Licenciado en Sociología

David Veloso Larraz*

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