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En misa y repicando

Cristóbal D. Peñate / Cristóbal D. Peñate

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El banquero más famoso y uno de los hombres más adinerados de España solo habla en público para respaldar las medidas leoninas e inflexibles de los gobiernos de turno. En el último período democrático han pasado seis presidentes de Gobierno, y él siempre ha estado ahí, como banquero mayor del reino.

Vio caer a Suárez, Calvo Sotelo, Felipe González, Aznar y Zapatero. Verá también caer a Rajoy y en todos los casos, hayan sido presidentes progresistas, liberales o conservadores, de derecha, de centro o de izquierda, Botín siempre se ha atrevido a darles consejos sin representar a nadie más que a él mismo o a los accionistas de su banco.

Indefectiblemente en todos los casos, se ha limitado a aprobar las políticas económicas duras de los gobiernos sucesivos que de forma inexorable han perjudicado a los más débiles. Cada vez que el gobierno nos mete mano, nos atraca a mano armada, sube los impuestos o hace una reforma laboral que daña gravemente a los trabajadores, Botín apoya a los ministros de economía y de trabajo de turno. Como a él, que nada en la abundancia millonaria, no le afecta, le importa un pimiento que le den leña al mono hasta que hable inglés.

Los empresarios se han quejado hasta la extenuación de la última huelga general porque, dicen, ha supuesto la pérdida de millones de euros para un país que no puede permitírselo. Sin embargo, esos mismos empresarios no solo no han protestado por los días de fiesta de la semana santa sino que incluso han aprovechado este puente largo para tomarse unas jornadas de asueto.

Es la gran contradicción empresarial, la gran paradoja del banquero, la gran mentira del barquero. Hasta políticos como Cospedal o Trillo han aprovechado la semana santa para hacer de costaleros. Ya no saben qué hacer para salir en la foto y por eso se deshacen en una falsa religiosidad en la que quieren estar en misa y repicando. Esta madre tuvo a su hijo como mujer soltera pero quiere estar bien con la jerarquía eclesiástica. Igual que Soraya Sáenz de Santamaría, que se casó solo por lo civil y luego se fue a dar el sermón de semana santa a Valladolid.

Como se ve, las mujeres de Rajoy son tan incoherentes como los hombres. Prometieron que no subirían los impuestos ni tocarían la sanidad y la educación, pero han hecho todo lo contrario. Como políticos y feligreses merecen la misma calificación que las agencias de rating dan a España.

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