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Sobre patrias y nacionalismos

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En Euskadi me encontré un país bastante normal. Unos jóvenes acampados junto al teatro Arriaga de Bilbao, un concurso de jardines que ponía más lindos los parques de la ciudad, gente saltando a la ría en un triatlón, unos amigos discutiendo en la barra del bar, una señora sentada en la parada de guaguas junto a su nieto, un latinoamericano trabajando en una frutería. También eso es el País Vasco.

Pasé frente a la casa donde nació Unamuno, en el casco viejo de Bilbao, y me acordé de su frase: "el nacionalismo se cura viajando". Pensé que el antinacionalismo se podría curar viajando a Euskadi. Los que se informan por algunas tertulias radiofónicas o televisivas no se podrían creer que se puede votar a Bildu y tener un novio del PSOE, juego con la hija de mi amiga que habla con su madre en euskera y conmigo en español, la chiquilla de piel mulata hija de un senegalés y una vasca tiene la suerte de crecer escuchando tres idiomas. Y no pasa nada.

Mientras vivo estas cosas me encuentro por internet con algunos amigos que se cachondean de la celebración del Día de Canarias y que se rebelan contra la imposición de las papas arrugadas y que dicen que eso de ser canarios es un hecho biológico sin más trascendencia. Otros amanecen mostrando su orgullo de ser canarios. No entro a discutir con ninguno de ellos. Siempre tuve la impresión de tener la mejor madre del mundo, mi madre, ese accidente biológico. Pensando bien de Carmela uno no está pensando mal de las otras madres del mundo.

Algunas caricaturas sobre los nacionalismos son consecuencia de los partidos dominantes. Desde la izquierda en Euskadi consideran al PNV la representación de el capitalismo con txapela. En Canarias Coalición Canaria sería el capitalismo con cachorro y timple. Tanto el PNV como CC si tienen que elegir entre la patria, la naturaleza o el puerto de Pasaia (Guipuzcoa) o el puerto de Granadilla, siempre se quedarán con las grandes infraestructuras. Por eso cuando el PP necesitó al PNV o a CC su visión de las patrias nunca fue un problema.

Se ha escrito tanto sobre la identidad, sobre las patrias, sobre los nacionalismos, que a estas alturas del siglo XXI no vamos a descubrir nada. Cuando se habla de nación y de nacionalismo unos nos asustan con Hitler, Mussolini o Franco, otros recuerdan a los palestinos y a los saharauis. A la ideología nacionalista unos le ponen la música de Wagner o Verdi y otros la de Taburiente o Lluis Llach.Como todos los movimientos políticos bajo las mismas premisas unos se unieron y se liberaron y otros machacaron a sus vecinos. Los dioses y las patrias dejaron sangres y risas, rezos y muertes, ritos y leyendas, silencios y cantos. Y donde puse dioses y patrias podríamos poner el dinero y el fútbol.

Jamás competiré con otro isleño por ser más canario. Pero uno se construye su mundo a partir de su paisaje, de su país. Decía Pedro Guerra "soy del mundo desde aquí". Para Estévanez la patria era un almendro, para Eduardo Galeano la patria es una raíz y un destino, para un saharui la patria podría ser el rincón del desierto donde te escapas a la vigilancia de un policía, para un campesino nicaragüense la patria eran los cultivos que bombardeaban los paramilitares de la contra.

Sin ir más lejos, anoche en el escenario del Auditorio Alfredo Kraus el presidente Paulino Rivero abrazaba a Wolfredo Wilpret de la Torre. Wolfredo ha dedicado su vida a investigar nuestra naturaleza, a vigilar el estado de nuestro ecosistema, a descubrir especies amenazadas, a dar nombre a nuestros endemismos. La investigación y la enseñanza. Paulino Rivero renunció a la enseñanza para dedicarse a la política. Empezó en un partido político creado en Madrid por los hijos del franquismo. Después Paulino también investigó y encontró una fórmula autóctona de vivir de la política. Se abrazó a las siete estrellas verdes y ayer volvimos a escucharlo hablar de Canarias y de lo bien que nos va.

Entre los muchos reconocimientos que tiene Wolfredo Wilpret es doctor Honoris Causa en Ciencias Naturales por la universidad de Leibniz en Hannover, Alemania. Mientras Paulino Rivero construye discursos hablando de nuestra gente y nuestra tierra, Wolfredo ha estado trabajando para proteger nuestra naturaleza y fue uno de los impulsores de la movilización contra la ley del nuevo catálogo de especies que el gobierno de Paulino Rivero aprobó para construir el puerto de Granadilla y destruir la costa del sur de Tenerife. Nadie duda de que Wolfredo Wilpret es una hombre más viajado que Paulino Rivero. Pero, sin ánimo de contradecir a Unamuno, Wilpret es más patriota que nuestro presidente del gobierno.¿Alguien lo duda?

Juan García Luján

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