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De aquellos polvos estos boros

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A la gente le gusta que los políticos reconozcan sus fallos. Mientras que desde el partido que montó un concurso para dar a Isolux las fallidas plantas de desalación se filtran informaciones alarmistas y se viven ensoñaciones de regreso de mayoría absoluta, el alcalde supo reaccionar pidiendo tranquilidad y avisando a los suyos y a los otros de que con las cosas de beber no se juega. El principal problema que tiene el ayuntamiento es que no puede sancionar a Emalsa porque sería sancionarse a sí mismo. Se trata de un problema de identidad: Emalsa es una empresa mixta, no es pública ni es privada, ni chicha ni limoná. La parte privada se lleva los beneficios económicos (los franceses y Sacyr), la parte pública sufre el desgaste político (el gobierno municipal) y el boro (los sufridos vecinos).

Este gobierno municipal que considera que los males de Guaguas Municipales se solucionan privatizando parte de la compañía debería de repasar la historia de Emalsa antes de continuar con el proceso de privatización del transporte público. Recordemos que el proceso de venta de Emalsa se inició con el famoso pacto time sharing y fue culminado con el alcalde Emilio Mayoral. En aquellos años las cigüeñas ya no traían bebés de París, se decía que de la capital francesa venían generosas donaciones que ayudaban al desarrollo de nuestra democracia, que en cristiano significa pago de campañas electorales y como sobraban francos pues también se pudo contribuir a la mejora del bienestar de los políticos que estaban dispuestos a vender nuestras aguas. De aquellos polvos a la orilla del Sena vinieron estos boros en los márgenes del Guiniguada.

Después llegó Pepe Manolo con una mayoría absoluta que interpretó como un cheque en blanco y derecho al rodillo. Durante su reinado el Tribunal Supremo dictó una sentencia que anulaba el concurso que había adjudicado a una constructora española (Sacyr Vallehermoso) y a unos franceses (SAUR) el 66% de la propiedad del agua de abasto. PP Manolo tuvo la oportunidad de obedecer al Tribunal Supremo y recuperar para el ayuntamiento la mayor parte de la propiedad de Emalsa, algo que había prometido en la campaña electoral. Pero PP Manolo prefirió ordenar la realización de unos informes bajo la sombra de la panza de burro del verano de 2001. Y ya sabemos que los informes que encarga PP Manolo suelen decir lo contrario de lo que dictan las sentencias judiciales. Entre obedecer al Tribunal Supremo o ratificar la entrega de Emalsa a dos multinacionales PP Manolo eligió la segunda opción. La empresa Canaragua denunció ante los tribunales la decisión del gobierno de Soria y en noviembre del año pasado una sentencia del TSJC declaró ilegal la decisión que había tomado nuestro actual vicepresidente del gobierno. En la sentencia de 27 folios los peritos judiciales señalaban que la oferta de los actuales dueños de Emalsa suponía para el ayuntamiento un perjuicio de 1400 millones de pesetas.

La sentencia del TSJC se publicó en noviembre de 2008, pero fue la semana pasada cuando el gobierno de Jerónimo Saavedra decidió no recurrirla y por tanto Sacyr Vallermoso y SAUR perderán la propiedad de Emalsa en beneficio de Canaragua-Aquagest que asumirá el 49% y el ayuntamiento que volverá a tener la mayoría de las acciones. Parece que desde noviembre no se estaba analizando el agua de Emalsa con rigor o por lo menos no se estaban dando los datos al ayuntamiento y a la consejería de Sanidad. El alcalde pide tranquilidad y no quiere guerra entre instituciones por el tema del agua. La Unión de Consumidores de Las Palmas pidió a los vecinos que no paguen a Emalsa hasta que no distribuya el agua en condiciones. Lo único que espero es que los gestores de la compañía no se vayan de rositas después de haber jugado con nuestra salud.

Juan García Luján

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